domingo, 25 de septiembre de 2016

Congreso Nacional de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial 2016




Uno de las reuniones científicas más interesantes del panorama nacional es a mi juicio el Congreso Nacional de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial que este año se celebra los días 13 al 15 de Octubre en Donostia. Es un encuentro eminentemente práctico estructurado a base de talleres y que contará con temas y ponentes que aportan diferentes y originales puntos de vida al complejo mundo de la comunicación en la práctica clínica. El evento está abierto a estudiantes de ciencias biosanitarias y a cualquier profesional de la salud que quiera mejorar sus conocimientos y habilidades en comunicación.


Pueden consultar el programa aquí. En esta ocasión tengo el privilegio de impartir dos talleres:

TJ5. Bilingüismo femenino/masculino. ¿Cómo entender a la otra parte?
De 09:00h a 11:00h en la Sala Zarautz. Impartido junto a la doctora Isabel Núñez Lozano.

TJ7. Escenarios comunicativos entre la hipertecnología y la meditación
De 11:30h a 13:30h en la Sala Zarautz

El Congreso es una actividad más de SEMFYC, y se podrá seguir en Twitter con la etiqueta #eclinica2016






La pieza de Mompou es una sugerencia de Francesc Borrell de cuyo gusto musical me fio plenamente.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Todos queremos más notoriedad


    The Big Egg Hunt 2013 - Covent Garden, London 
Foto de  Karen Roe


 


Dinero, fama y poder son las más potentes zanahorias que el ser humano ha creado para mover la burra de la historia. Si bien tiene en estima otro trío de venturas como “salud, dinero y amor” que comparte un mínimo común múltiplo en el vil metal que a fin de cuentas ha conseguido erigirse como la motivación universal que hace que todos nos levantemos por la mañana prescindiendo del bienestar que nos ofrece el lecho, crucemos media ciudad con los ojos entreabiertos y pasemos toda una jornada lejos de casa trabajando como descosidos hasta la noche. Así día tras día. No nos será fácil encontrar un ente todopoderoso, capaz de adquirir cualquier forma o convertirse en cualquier servicio, líquido, invisible, sugerente, fugaz. Transformador de todo lo aparente, encumbrador de hombres, esclavista infinito.

En el hormiguero social todas las hormigas aspiran secretamente a coronarse en reina, o por lo menos a vivir como zánganos de un modo relajado. Para ello hace falta dinero, mucho dinero. En ocasiones es posible que la fama lo provea y permita un ascenso. Es esta facultad limitada y otorga sus favores a unos pocos. Aquello a lo que damos valor es difícilmente generalizable y repartible justamente por eso se considera valioso. El hormiguero se esforzará para conseguir héroes, poetas o científicos que merezcan el laurel de ganador. Lo demás se tendrán que conformar con sus vidas de obrero y seguir apuntalando las infinitas galerías que conforman su mundo.

El poder es otra facultad deseada por cuanto provee de fama y de dinero al mismo tiempo. Por ello es todavía más exigua y deseada. Se lucha por poder hasta desbordar cotas máximas de violencia que generan conflictos, guerras y tropelías imposibles.

Al nacer venimos provistos por la naturaleza de la facultad del llanto. Con ella conseguimos la suficiente notoriedad como para no morir de hambre y frío en un mundo extraño que en apariencia no cuida de nosotros. La mayoría pasamos por la vida alcanzando la notoriedad suficiente como para no perecer antes de tiempo en una combinación de cuidados propios y ajenos hasta que el deterioro de la vejez termina culminando. ¿Qué pasaría si descubriéramos una facultad nueva para espolear ese llanto primigenio y atraer hacia nosotros todas las miradas? Unos lo hacen dando patadas a un balón que son televisadas a miles de millones, otros pasando mucho tiempo tocando su violín hasta conseguir sacar del él néctar de dioses. Algunos se confinan en bibliotecas hasta dar con la respuesta capaz de transformar el mundo, otros inventan cosas de las que sería muy difícil prescindir.

Sin embargo lo habitual es lograr mínimas cantidades de notoriedad. Estamos diseñados para vivir en clanes de unos 150 miembros que se conocían perfectamente unos a otros. La jerarquía en ellos era meridiana según las variables que la especie y la cultura estipularan para dicho grupo. La notoriedad se repartía según las mismas de un modo suficiente como para que todos supieran cuáles eran las habilidades de los demás. Más adelante tras la revolución neolítica y la formación de ciudades la notoriedad devino imprescindible para dar a conocer personas con habilidades valiosas. Y ahí seguimos, tratando de conseguir nuestro lugar en sociedad para lo que usamos todo lo que caiga en nuestras manos: chismorreo, entrenamiento, creatividad, medios de comunicación y redes sociales. Cada cual emite su propio canal de radio y televisión con la esperanza de conseguir más telespectadores en una lucha a muerte por el “share” que se reparte de manera asimétrica y piramidal como lo ha hecho durante tiempos incontables.

Cada vez que se modifica una regla o surge una nueva herramienta social los gladiadores se apresuran a usarla en su propio beneficio en esta batalla campal que es el circo máximo de las relaciones sociales, donde muchos perecen y solo unos pocos ganarán por un día la corona de laurel.

Si miramos la historia veremos que siempre hubo alguno que no se creyó del todo esta regla de hierro y abandonó el combate marchando a un exilio voluntario. Es posible vivir sin este yugo pero para ello hay que abandonar la sociedad establecida y si me apuran algo mucho más difícil de vencer, el propio ego. La estructura egoica de la personalidad nos permite la supervivencia al crear el dipolo yo-tu que sostiene nuestra identidad y la defiende del resto del mundo. El que consigue transcender su ego ya no necesita  ni dinero, ni fama ni poder. Se ha conseguido liberar del deseo de notoriedad que es privativo de ese ego que ansía crecer en perjuicio de los otros.

Si bien es cierto que este viaje se ha acometido normalmente en solitario, también lo es que algunos grupos lo han conseguido juntos, formando pequeñas comunidades alternativas. Pero queda mucho por andar antes de poder soñar con una sociedad entera que se guíe por reglas totalmente diferentes que no sean dictadas por esa pulsión egoica tan potente.

De momento seguiremos dandole a la tecla del móvil, buscando esa pequeña recompensa de notoriedad que significan sus múltiples pitidos, vibraciones y mensajes. En una sociedad en la que paradójicamente cada vez estamos más solos y con menos notoriedad si cabe. 







miércoles, 21 de septiembre de 2016

Saki Santorelli en Madrid










Mañana jueves 22 de septiembre Saki Santorelli dará una conferencia a las 18 horas en anfiteatro Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Campus de Moncloa. La entrada es libre pero es necesario inscribirse. 




El doctor Santorelli es profesor de medicina, director de la Clínica de Reducción de Estrés  y  del Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society  del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Como miembro en el Departamento de Medicina, en la División de Medicina Preventiva y del Comportamiento, ha trabajado con miles de pacientes y ha formado a generaciones de profesionales e investigadores del Mindfulness y del programa de  Reducción del Estrés basado en Mindfulness (MBSR).

En 2001 fundó el Instituto Oasis, un centro de formación Profesional e Innovación basado en Mindfulness. En 2003, fundó y es presidente de una conferencia científica anual sobre el Mindfulness, titulada Investigando e Integrando Mindfulness en Medicina, el Cuidado de la Salud y la Sociedad. Saki es uno de los formadores en Mindfulness más influyentes internacionalmente y es el autor de Heal Thy Self: Lessons on Mindfulness in Medicine.

Impartirá la conferencia La Herida Que Cura Todas las Heridas: Mindfulness, el Cuidado, y el Recuerdo de la Alegría, en la que desarrollará el mito de Quirón, el sanador herido, y las implicaciones que la atención plena tiene en relación con el proceso de sanar.


Puedes inscribirte AQUÍ.









martes, 20 de septiembre de 2016

¿Qué podemos hacer con la vejez?

 In his own little world...
Foto de Vineet Radhakrishnan




La sociedad del bienestar es tóxica para la vejez. Privarnos de la suficiente movilidad, mantenernos sentados excesivas horas, aportar más comida de la necesaria, pasar mucho tiempo frente al televisor, disminuir las interacciones sociales... nos pasa una enorme factura tanto al cuerpo como a la mente. Un exceso de medicamentos no mejorará nuestra calidad de vida, tampoco un sobreconsumo sanitario.

El nivel de deterioro de las personas con edad avanzada en los países desarrollados es muy alto. Principalmente por una hipoestimulación mental y una infrautilización corporal. El cuerpo se desinfla y la mente se enlentece.

¿Hay alternativas?

Podemos decir que sí. Hay personas que envejecen bien. ¿Cómo lo hacen? casi todas aplican el antiguo dicho: Menos plato y más zapato.

Sabemos que las siguientes cosas ayudan:

  • Caminar a diario y mantener un aceptable grado de movilidad. 
  • Comer ligero, seguir una dieta mediterránea rica en alimentos frescos.
  • Mantener y cuidar las relaciones sociales con la familia, amistades y vecinos. 
  • Mantener el interés por aprender, leer y mantenerse al día.
  • Disfrutar de la naturaleza, el aire libre y los placeres tranquilos.
  • Permitirse un capricho de vez en cuando. 
  • Hacer cosas que nos gusten, tener alguna ocupación o pasatiempo divertido.
  • Reir.
  • Tomarse las cosas con humor sin dar a los problemas demasiada importancia.
  • Adaptarse sin acritud a las limitaciones que la vida o la enfermedad propongan.

Merece la pena no esperar a ser anciano para empezar a aplicarlo. La verdadera sabiduría tiene que ver con eso que los antituos llamaban arte de vivir. Algo para lo que necesitamos silencio y tranquilidad, buena compañía, naturaleza y una buena relación con nosotros mismos.




viernes, 16 de septiembre de 2016

Fundación Aprocor. Salud y Enfermedad en personas con discapacidad intelectual




El mundo de la discapacidad intelectual suele tener poca visibilidad. Cuando Teté Esteban de la Fundación Aprocor contactó conmigo hace unos días me alegró que me diera una oportunidad para reflexionar y tratar de apoyarlo. Me solicitaban un vídeo para los chavales de la organización. Están trabajando un interesante proyecto denominado ¿Por qué tomo estas pastillas? que tiene como objetivo ayudar las personas con discapacidad intelectual a responsabilizarse de su salud y de sus tratamientos. La tarea no es nada fácil dadas las dificultades que tenemos, incluso los adultos con alto grado de concienciación, para llevar a cabo estas tareas. Las tasas de mala adherencia al tratamiento son muy altas en nuestra sociedad, trabajar para que las personas de colectivos vulnerables las mejoren me parece una labor excelente. La Educación para la Salud debería venir de serie en todas las familias y colegios, sin embargo no es el caso. Estamos construyendo sociedades hipocondriacas que consumen excesivos servicios sanitarios y lo hacen mal.

El reto sigue siendo la comunicación, ser capaces de transmitir lo esencial. Cuando una persona con dificultad intelectual acude al médico lo suele hacer con miedo. Temen no saberse explicar bien, temen que les puedan hacer daño. Y no les falta razón. Los profesionales sanitarios solemos tensarnos cuando entran por la puerta por miedos parecidos, tememos no saber explicarnos bien, tememos poder hacerles daño. Qué bueno sería que fuésemos capaces de explicarnos con pocas palabras y con más lenguaje no verbal, que por su universalidad estos chavales comprenden estupendamente. Menos tecnicismos y más contacto físico (qué tal si diéramos la mano). Menos discurso y más imágenes (¿por qué no dibujar un pequeño esquema o mostrar una ilustración en el ordenador?).

La Fundación Aprocor cuenta con profesionales increíbles. Conozco a Nacho Arsuaga desde hace años y me consta su excelencia y buen hacer. El resto del equipo seguramente comparta con él un alto grado de motivación y ganas por hacer las cosas mejor.

Comparto el vídeo que me solicitaban para el proyecto citado. Sin duda todos tenemos mucho que aprender de personas con capacidades intelectuales diferentes y enormes corazones.














miércoles, 14 de septiembre de 2016

SEXperimentando un libro para adolescentes






Nayara Malnero es una sexóloga clínica con consulta en Gijón y gran actividad en redes sociales. Lleva años desarrollando contenidos escritos sobre sexo en su blog y tiene un canal de vídeos sobre el tema.

Su libro SEXperimentando lo prologa Carlos de la Cruz, eminente sexólogo y coordinador del Máster de sexología de la Universidad Camilo José Cela, de los más prestigiosos en nuestro ámbito.

Me ha agradado su lectura por lo bien que está conseguido el enfoque hacia los adolescentes, habilidad nada fácil de conseguir. El libro cuida la parte escrita, tanto en lenguaje como en extensión, ejemplos, modismos y estructura. Así mismo se incluyen ilustraciones adecuadas y códigos QR que remiten a los vídeos de la autora. Dicho sea de paso son excelentes, grabados con calidad profesional y con suficiente claridad y visión pedagógica. La combinación de contenidos escritos con audiovisuales aportan un enorme valor añadido en estas edades que la autora aprovecha.

Es un libro ideal para familias con adolescentes, puede ser una buena excusa para sacar el tema y, en lugar de hacerles preguntas o darles la típica charla, compartir con ellos nuestro interés como padres, y el suyo como adolescentes, sobre el tema





martes, 13 de septiembre de 2016

Hipersedentarios




                Commencement chairs

                     Foto de Andrew Malone






Cuando trato de convencer a un paciente de que disminuya las horas en las que permanece sentado me mira con extrañeza. Cuando expongo que el exceso de silla es tóxico y maltrata nuestra espalda y nuestro cuerpo asienten pero por dentro piensan lo contrario.

Lo cierto es que nuestros niños cada vez sufren más obesidad y trastornos asociados derivados de la disminución de la actividad física. Lo mismo pasa con jóvenes, adultos y viejos. La norma es padecer una baja condición física, tener aparatos locomotores desvencijados y mal mantenidos con poca fuerza y musculatura. Luego nos sorprendemos cuando el organismo nos lanza señales de advertencia en forma de lumbago, dolores de espalda, cuello, hombro, rodilla... El ejecutivo que se queja de dolor lumbar suele compartir con el anciano la misma causa: insuficiente actividad física habitual. Hemos olvidado el placer de pasear o movernos a diario, el necesario equilibrio entre estar sentados y caminando. Comemos, trabajamos, leemos, estudiamos, nos relajamos... sentados. Si hacemos el cálculo de horas en la silla es probable que nos sorprendamos con cifras que se acercan o superen las setenta horas sentados a la semana. Sumadas a las 56 que pasamos tumbados por la noche nos dejan muy poco tiempo de pie o en movimiento.

Las guías inglesas aconsejan permanecer de pie o en movimiento dos horas de las siete que tiene una jornada laboral estándar. Se están diseñando mesas de plano variable que permiten trabajar en ellas sentados o de pie. Probablemente se hagan populares los próximos años. Harán falta más ideas para transformar una tendencia social que está produciendo daño, dolor y enfermedad.

De momento conviene ir tomando conciencia de que todo en exceso suele ser nocivo, con la silla pasa los mismo. Si nos acostumbramos a pasar más tiempo de pie o en movimiento estaremos invirtiendo en salud y bienestar. Menos pantallas y más paseos, menos ocio pasivo y más activo, menos quietud y más movimiento. Algo que de alguna forma todos intuimos. Espero que nuestros cuerpos no tengan que recordarnos con dolor lo que un servidor trata de hacer con palabras. Por que tengan por seguro que el exceso de silla y el hipersedentarismo duele. Pregunten a sus mayores o hagan una visita a cualquier residencia de ancianos si no me creen. 









sábado, 10 de septiembre de 2016

#ActimelKids valoración de una jornada




En este tercer y último post sobre el tema expondré un breve resumen del acto promocional del yogur Actimel Kids al que fui invitado recientemente. Estaba dirigido a blogueros nacionales, la gran mayoría madres y padres con blogs infantiles, acudimos cinco profesionales sanitarios.

En primer lugar el conflicto de intereses:
Se me proporcionó transporte y gastos de viaje. Invitaron a desayunar. Regalaron unos yogures.

En segundo lugar el resumen de la presentación:
Se proporcionó información sobre educación infantil, nutrición y hábitos saludables, desayuno infantil y algunas pinceladas del producto. Hablaron un educador y dos nutricionistas. No se aportó información técnica. Finalizó con un debate.

Ideas fuerza:
  • El desayuno es una comida importante para los niños y no se produce o es insuficiente en un porcentaje significativo de los casos.
  • Muchos peques suelen desayunar solos (sin que lo hagan los adultos a la vez con ellos) y rápido.
  • Tener malos hábitos alimentarios puede favorecer la obesidad. 

Debate:

Actimel Kids es un derivado lácteo con azúcar añadido (la botellita de 100g contine 10,4 de azucar). Dijeron que se ha disminuido la cantidad total respecto a la fórmula anterior. Varias voces en la sala se quejaron de que seguía siendo muy alta, a mí también me lo parece.

Conclusiones:

La jornada no tuvo carácter científico sino divulgador y promocionador, no se aportó información técnica del producto.
Como no soy nutricionista ni experto en el tema no valoraré el producto por lo que amablemente decliné la invitación a preparar un post patrocinado a tal efecto. Aporto este resumen como suelo hacer habitualmente de las reuniones o jornadas a las que asisto.

Durante el evento compartí por Twitter cinco de las ideas anteriores. Dado que la etiqueta del evento coincidía con el nombre del producto a muchos lectores les ha resultado molesto por identificarlo como publicidad encubierta. Pido disculpas.

La evidencia científica nos aconseja ser cuidadosos con el azúcar añadido a los alimentos, en especial en la infancia.

La obesidad infantil no es un juego de niños en ningún sitio. Son necesarias poltíticas públicas que ayuden a remediarla y aumentar la educación de la población.

Es importante que los profesionales sanitarios ayuden a sus pacientes a mejorar su alimentación y a aprender a identificar alimentos con excesiva grasa o azúcares añadidos

 

Si quieren más información sobre desayuno infantil les recomiendo este post de Juan Revenga.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Las piedras


Stone
Foto de Remi DU


Veía estos días de verano el remake de Ben Hur. En la película aparece una escena donde el mismo Jesucristo frena una lapidación en Jerusalén, librando a un muchacho de una muerte segura. Me parece increíble como nos siguen gustando las piedras y las lapidaciones aunque hayan pasado veinte siglos. La última la puedo contar en primera persona. Acudo a un evento de lanzamiento de un producto alimenticio, publico cinco tuits del mismo, sin dar ni mi valoración ni mi apoyo explícito al producto, y recibo un aluvión de piedras digitales. Me consta que no fui el único, es de agradecer que los proyectiles lanzados sean más livianos que los reales.

Hay personas que piensan que se ha vulnerado la ética, que el acto es totalmente réprobo y perjudicial. Que el que un profesional sanitario se informe de las propiedades de un producto lácteo y haga algún comentario en Twitter es potencialmente dañino para sus pacientes o para la sociedad en general. Dejando a un lado la ironía, lo que pienso ha incomodado no es que un profesional hable de tal o cual producto, de hecho lo llevamos haciendo lustros en todo tipo de actos, sino que se utilice el canal de Twitter para hacerlo. Un canal en el que cada cual controla bastante bien la presencia o no de marcas. Esta intrusión sin permiso es lo que probablemente halla resultado molesta y llamativa, más allá de lo poco que se pudo decir de la marca en cuestión. Llevo en Twitter un montón de años he tuiteado infinidad e de actos, congresos, reuniones y eventos a los que he acudido, mi error en esta ocasión es no haber valorado que el hastag fuera el nombre comercial de un producto y que los lectores lo identificaran como publicidad en lugar de cómo un hilo sobre una conferencia de prensa.

Por otro lado es cierto que lanzar sapos y culebras usando la distancia y la seguridad de las redes sociales es bastante más cómodo que hacerlo a la cara. No abundaré en el tema, pero si profundizaré en la reflexión. Pareciera que cualquier contacto de un profesional sanitario con un producto, servicio o marca contamina sus manos. Me consta que así ocurre en numerosas ocasiones y son incontables los casos en los que marcas y profesionales intercambian favores. Pero no todo el monte es orégano, hay casos flagrantes de sociedades científicas que reciben patrocinio por validar galletas, bebidas y un sinfín de productos, además de gran parte del vademecum y no pasa absolutamente nada. Otros de especialistas estrella que son premiados por apoyar directamente un determinado fármaco. En todo este jardín ¿podría algún profesional sanitario atreverse a pisar una marca  para luego hacer una valoración objetiva? simplemente por estadística aventuremos que algún caso habrá. Pocos, ya les digo, porque las lapidaciones suelen ser inmisericordes.

Y puestos a hablar de piedras ¿por qué no nos fijamos mejor en lo que tal vez sí merezca alguna? Y hablaré de profesionales sanitarios para no salirme del jardín, hablaré no de si está mejor o peor tomarse un yogur  en el desayuno sino del sobreuso de antibióticos en niños y ancianos, el sobre uso de medicación psiquiátrica en personas sin patología (y con ella), del estado de polimedicación total que sufren la mayoría de los mayores institucionalizados (y los que no lo están). Del abuso de pruebas diagnósticas no justificadas a petición del propio interesado o del profesional que lo atiende que así consigue una mejor valoración de prestación por su cliente. He de admitir que en estas y en otras muchas cuestiones si siento vergüenza personal por lo deficientemente que lo hago en ocasiones. Por eso me permitirán que la piedra que está en mi mano la guarde para mí mismo. Hagan ustedes con la suya lo que mejor consideren.

Finalizaré mi reflexión incluyendo una última cuestión de estilo. Las redes sociales nos describen. Según lo que uno diga, según dónde uno vaya, según con quien hablemos, dejamos un rastro, un perfil que termina formando una imagen personal bastante nítida. Cualquiera que se asome un momento a cualquier perfil de Twitter sabrá de que pie cojea su autor. Por eso me resulta sorprendente ver las reacciones y las piedras que han llovido estos días. Contemplar despacio las formas, palabras, ironías, groserías y demás. Ver de dónde proceden, sopesar la fuerza con las que fueron lanzadas. La cuestión no es tanto si acertamos o nos equivocamos sino lo que hacemos con nuestros aciertos y caídas, así como con las de los demás. Quizá alguno no me creerá si le digo que no dejo de aprender cosas cada día, pero sí, la vida es una gran maestra y no deja de proponernos enseñanzas, sobre todo de los errores que como humanos no dejamos de cometer.





jueves, 8 de septiembre de 2016

La guerra de las marcas

The Loar LH300VS (customized)

Foto de Freebird



Nadie se fía de nadie. En nuestro tiempo prevalece el escepticismo ante las instituciones públicas y ante las privadas, ante políticos y dirigentes, a las marcas y grandes corporaciones. Hay razones que lo justifican: la falta de transparencia, los intereses creados, la corrupción, el engaño, el ánimo de lucro desmedido...

Pero las marcas siguen estando ahí y nuestra relación con ellas se basa en un puñado de creencias, valores, gustos y costumbres. Nos hacemos fan de una marca de ropa, móviles o coches como también lo hacemos de un equipo de fútbol, partido político o actor de moda. Somos capaces de defender nuestra marca favorita a capa y espada, así como atacar las propuestas rivales con pareja vehemencia. Solemos hacer juicios sumarios a la totalidad, "uno defiende lo natural", "aquel lo ultratecnológico", "ese los productos nacionales". 

Esta semana me invitaron, en calidad de bloguero, a la presentación de un producto alimenticio que se comercializará en supermercados y tiendas. No he ido nunca a un evento de este tipo y me interesaba aprender cómo la marca exponía las características del mismo, conocer sus razones y ver si hacían "trampa" con la información. En lugar de ofrecer una conferencia de prensa tradicional prepararon una jornada con varias ponencias y debate. Se hizo todo de forma profesional y se aportó información correcta. Las preguntas incómodas fueron respondidas de forma adecuada y no trataron de evitarlas ni tergiversarlas. Tuiteé alguna informacion del acto que me pareció de interés. Al no ser un experto sobre el tema no he terminado de hacerme una opinión al respecto al no haber tenido todavía acceso a información escrita ni haber completado una revisión bibliográfica. Decidiré si hago o no una reseña dependiendo si considero la reflexión de interés para mis lectores. Sin embargo lo que sí me quedó claro es que una marca necesita comunicar cada vez mejor para poder vender. También que no lo pueden hacer solas, la ayuda tradicional del marketing invasivo ya no sirve. Cada vez somos más capaces de bloquear anuncios no deseados, cambiar el canal o mirar para otro lado. Las marcas tenderán a buscar aliados en la sociedad civil que tengan credibilidad para otros. Seguirán haciendo anuncios pero cada vez más saldrán a la calle y a las redes sociales a distribuir sus mensajes, de hecho este acto estaba lleno de blogueros.
¿Podremos fiarnos de los que nos hagan llegar esos mensajes?
Dependerá del grado de credibilidad, ética y transparencia de la fuente, de los argumentos y evidencias científicas que aporten.
Si queremos emanciparnos de la publicidad tradicional necesitaremos personas que nos filtren los productos y servicios. De alguna manera ya lo estamos haciendo cuando consultamos en internet las opiniones de los clientes de un hotel o de una determinada compañía. 
Nos gustará más o menos pero esta tendencia es imparable. Leemos los libros o usamos las Apps con más estrellas, vamos a los hoteles con mejores comentarios y seguimos las recomendaciones de nuestros amigos o de nuestros contactos de internet para comprar tal o cual producto. 

¿Debemos meternos los profesionales sanitarios en esa arena? ¿Es correcto que un profesional sanitario dé su opinión sobre un producto alimenticio, deportivo, tecnológico (no incluyo aquí medicamentos que obligarían a hilar más fino)? De momento hay posiciones encontradas, por una parte las Sociedades Científicas son con frecuencia patrocinadas por marcas y un gran número de expertos de todo tipo promocionan directamente productos y medicamentos en congresos y reuniones. Por otro lado otros defienden la necesidad de una independencia total y de un contacto cero con cualquier tipo de marca. Cada cual deberá responder según su criterio personal, es verdad que en el pasado ha habido abusos y se han cometido errores pero también que puede haber una relación entre marcas y profesionales ética y correcta, aunque no aventuro si seremos capaces de encontrarla.



martes, 6 de septiembre de 2016

Problemas de estómago, gastritis, en Saber Vivir RTVE




Hace unos días me invitaron a participar en el programa de televisión Saber Vivir para hablar de Gastritis y problemas de estómago.






Comparto el vídeo del programa por si puede servir de ayuda a alguien. Según mi opinión es fundamental que profesionales sanitarios con dotes de comunicación mejoren la educación para la salud de nuestra sociedad. Conozco muchos que lo harían genial. Espero que con el tiempo esto no sea una rareza sino más bien la norma.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Superar la adversidad



Breakthrough


Breakthrough, foto de kleuske




El ser humano está dotado de muchas facultades que le vienen de serie. La educación, la cultura y la sociedad nos permiten otras opciones extra según lugar y tiempo pero hay propiedades básicas que siempre están ahí. La resiliencia es una de ellas, esa hermosa cualidad que nos permite adaptarnos a condiciones adversas y sobrevivir psicológicamente a ellas. Es verdad que hay muchos mundos en este mundo y muchas vidas en esta vida. Hay circunstancias vitales devastadoras capaces de fundir los plomos al más ecuánime, afortunadamente los expertos nos dicen que tras dos años de una experiencia de este tipo la gran mayoría lo supera y puede volver a experimentar altas cotas de felicidad y plenitud.

El reto radica en aguantar ese tiempo dado que no hay claras recetas para beber tragos tan amargos. Cada cual se adapta como puede y vuelve a subir los fusibles bajados con la paciencia que el tiempo impone. Las experiencias previas de adversidad y el manejo personal de emociones son variables importantes. Las redes relacionales y de apoyo también. Hay pues factores personales y ambientales de cuya combinación surgirá la sorprendente capacidad resiliente que nos sacará del remolino de la ola vital que nos revuelca dentro del mar en una ahogadilla en la que pensamos nos ahogamos definitivamente.

Cuando vivimos un trance semejante una de las alternativas más inteligentes suele ser pedir ayuda. Dado que nuestras redes relacionales son cada vez más débiles lo hacemos en el sistema sanitario. El médico o la enfermera nos escuchan, nos miran y se encogen de hombros al no poder hacer gran cosa con una situación vital que la propia vida se encargará en reconducir. Solo en unos pocos casos es correcto hacer una intervención médica, son aquellos de duelo patológico, depresión mayor o desarrollo de conductas adictivas o destructivas. Salvo en estas excepciones la sanidad hace más mal que bien siendo comunes los sobrediagnósticos de patología (reacciones adaptativas con ansiedad o depresión) y los consiguientes sobretratamientos.

Los paños calientes ante situaciones vitales adversas a nivel profesional los debería poner el psicólogo con terapias de escucha y apoyo pero dado que en nuestro medio este servicio no está incluido en el sistema sanitario público y que los ciudadanos no tienen ni costumbre ni muchas veces posibilidad económica para recurrir a uno privado al final terminan en el centro de salud. Un médico con 30-40 pacientes que atender no tendrá más de seis minutos para escucharle. No es suficiente para aliviar ni reconducir de manera correcta. Como los galenos no son insensibles al dolor humano muchas veces tratan de aliviarlo con un medicamento que en estos casos será necesario tomar unos cuantos meses.

No es mi intención fundamentar el mejor curso de acción ni de juzgar los mismos. Tan solo abrir la reflexión dado que estas situaciones vitales nos afectan absolutamente a todo el mundo. La realidad es que no nos suele gustar adelantar catástrofes de manera directa y personal, lo solemos hacer asistiendo a dramas en formato cinematográfico, literario o dramático. Como espectadores es más fácil acercarnos a estos misterios, dar un paso más e imaginar que pasaría si fuéramos protagonistas nos permitirá reforzar, remendar y apuntalar aquellas agarraderas que en su día serán las que nos ayuden a salir del pozo.




miércoles, 31 de agosto de 2016

Arreglar la Sanidad








Si le preguntáramos a cualquier profesional de la salud, da igual la comunidad autónoma, ¿qué haría si fuera Consejero de Sanidad? Le alegraríamos un poco el día al darle la oportunidad de despacharse a gusto con uno de sus temas preferidos: arreglar el Sistema Sanitario. Es materialmente imposible contar las horas de charla de café que este tema habrá suscitado desde las procelosas reformas sucesivas que dieron a luz el Sistema Nacional de Salud español. Se han escrito infinidad de libros, artículos, libelos y opúsculos de un tema que origina estupor y temblores.

La paradoja estriba en que si comparamos los discursos de cada cual encontraremos puntos similares y puntos diferentes. Entre los similares casi todos coincidirán en que el sistema está fatal, es del todo injusto para la categoría profesional a la que pertenece el intercepto y la gestión no puede ser peor. Entre los diferentes encontraremos el modo de arreglarlo: primando sin duda a la categoría profesional aludida y luego todo lo demás. Esta supina división ha propiciado un estilo de gestión que podríamos denominar de despotismo ilustrado sanitario, si bien es verdad que de ilustrado tampoco ha tenido mucho: “Todo para el ciudadano pero sin el ciudadano, y de los profesionales ni hablamos”..

El hecho es que mientras más alto es el cargo más lejano de la tierra suele estar, es decir de las consultas. En Sanidad no se suelen atrever a visitar, salvo excepciones, las consultas de un centro de salud o las de un hospital. Las visitas protocolarias suelen dirigirse a unidades estrella, profesionales estrella y hospitales estrella, habitualmente se pregonan a posteriori y duran lo que tardan los periodistas en hacer la foto. El desconocimiento de la realidad es por lo tanto mayúsculo.

Además del desconocimiento, el mayor problema de la gestión sanitaria es que termina convirtiéndose en un gigante que devora a sus hijos. El gestor se debe a los votos de los ciudadanos, a las encuestas de valoración de los mismos y a los fríos resultados que interesan a la prensa: listas de espera, casos atendidos, operaciones y procedimientos realizados, urgencias atendidas... Si para alcanzar los objetivos nos dejamos en la cuneta unos cuantos profesionales no pasa nada. ¿Acaso al construir las pirámides o la muralla china no hubo bajas? Pues con nuestro sistema sanitario “de los mejores del mundo” lo mismo.

El problema es que no hablamos de un obrero de la construcción en el Egipto primitivo sino de un profesional que ha costado formar una fortuna y que sigue siendo el eslabón más frágil del enorme castillo sanitario. Un médico de urgencias, o en una consulta de atención primaria o sometido a una gran sobrecarga en hospital, terminará con los plomos fundidos más pronto que tarde. Lo mismo con una enfermera o cualquier trabajador que quieran. El nivel de profesionales quemados es altísimo y en consecuencia la calidad de los cuidados y el balance de resultados no puede ser igual.

Esta situación debería ser prioritaria pero no lo es. Los planes de “humanización” que están desarrollando algunas consejerías de sanidad no contemplan la protección del profesional sanitario, no previenen ni tratan la sobrecarga, no corrigen la saturación burocrática ni ofrecen apoyo a los profesionales con burnout. A parte de discursos y de papel mojado es poco lo que se ha hecho es esta línea por unos y por otros.

El estado seguirá velando por que se mantenga el derecho a la asistencia sanitaria, pero tal y como van las cosas esta asistencia estará deteriorada. Un profesional sobrecargado y quemado no podrá hacer las cosas óptimamente. Y no es posible quitar y poner nuevos profesionales como si fueran fichas, por un lado cuestan un montón, por otro no los hay. Al final terminan marchando a otros países, mientras recibimos inmigración sanitaria de lugares con niveles formativos inferiores, lo que como comprenderán no arreglará las cosas. 



 El cascabel que nadie se atreve a poner al gato es el cambio de un modelo basado en la capitación (pago por número de pacientes atendidos) a otro basado en pago por atención realizada. Si les interesa el tema lean a Sergio Minué





¿Qué haría yo si fuera Consejero de Sanidad?... echarme a temblar.












Nota al margen: Mañana jueves 1 de septiembre participaré en el programa de televisión Saber Vivir. Hablaremos sobre el estómago y sus problemas. Si les interesa estaremos en antena sobre las 10:30.
 



viernes, 19 de agosto de 2016

La escalera narrativa



Escalera de luz siguiendo los números de Fibonacci. Centro de Salud Villalba pueblo. Foto del autor.



דער לייטער דערציילונג.

יעקבֿ האָבן קראָסט די מדבר פון מידיאַן און פאַרטיק ויסגעמאַטערט. אין די סוף פון די טאָג ער אַראָפאַקן שלאָפנדיק אויף אַ שטיין און געחלומט פון אַ לייטער וואָס קאָננעקטעד מיט דעם הימל. פיל האט שוין געזאגט וועגן איר פֿאַר דערקלערונגען און מינינגז.
ווען מענטש פּנימער ומגליק, געפאַר, שיעור אָדער מיסטעריע איר האָבן שטענדיק האט די אָפּציע צו דערציילן די מייַסע. גער אייער פּראַקטיק אין סטאָריטעלינג. פֿאַר מיר יעקבֿ ס לאַדער איז אַ דערציילונג יטינעראַרי, אַ וועג פון יונייטינג באַזונדער וועלטן און פּליינז, קרייַז טשאַסמס און פאַרבינדן אין אַ נייַ וועג מיט די מיסטעריע.
אין דער דערציילונג עס זענען קיין לימאַץ. אַזוי מיר דאַרפֿן ביידע, ווייל ווי מיר זענען קאָנטינגענט קרעאַטורעס. אַזוי מיר זענען אינטערעסירט אין אנדערע מענטשן ס מעשיות און ביידע בעטן צו הערן זייער אייגן. ווען מיר געפינען אַ גוט געשיכטע ינדזשויד יסקייפּינג פֿאַר אַ מאָמענט פון אונדזער ומשטאַנד. און אויב די באַגעגעניש איז אַ גרויס דערציילער אונדזער פרייד איז אַפֿילו גרעסער. דער זעלביקער איז אמת ווען מיר געפינען עמעצער וואס וועט הערן און ינקריסאַז, ווי איז לאַדזשיקאַל, מיט די נומער פון די וילעם.
גער אַ דערפאַרונג, געפיל אָדער דייַגעס אין דערציילונג טראַנספאָרמס די ינסיפּיד וואַסער פון אונדזער לעבן געשמאַק ווייַן אַז גלאַדדענס די האַרץ. געטינג דערגרייכן אנדערע פּליינז טראָוינג אונדזער דערציילונגען טרעפּ צו די וועלטן פון יענע אַרום אונדז באַפרייַען אונדזער משאות.
די אַלט בעדאָוין קען לאָזן די מדבר און דערציילן זיין חלום צו אנדערע. איך האָפֿן אַז הייַנט מיר זענען ביכולת צו טאָן אַזוי.
(אָטאַמאַטיק איבערזעצונג. אנטשולדיגט פֿאַר די מיסטייקס.)




The narrative staircase.

Once upon a time, Jacob crossed the desert of Madian and finished exhausted. At the end of the day he fell asleep on a stone and dreamed of a ladder that connected the ground with the sky. Much has been said about this stair searching explanations and meanings.
When man faces adversity, danger, limit or mystery, always have the option to tell the tale to others. Convert your experience in storytelling. For me Jacob's Ladder is a narrative itinerary, a way of uniting separate worlds and planes, cross chasms and relate in a new way with the mystery.
In narrative there are no limits. That's the reason which explain our dependece of it, being as we are contingent creatures. Wherefore we are so interested in other people's stories and at the same time we beg attention for telling ours. When we find a good story we enjoy escaping our circunstances for a moment. And if we meet a great storyteller our joy is even greater. The same is true when we find someone who listen us and increases, as is logical, with the size of the audience.
Convert an experience, feeling or anxiety in narrative transforms the insipid water of our ordinary life in a tasty wine that gladdens the heart. Throwing our narratives stairs to the worlds of those around us relieve our burdens.
The old Bedouin could leave the desert and share his dream to others. I hope that today we are able to do so.

 
 
 
 

Cuentan que Jacob atravesaba el desierto de Madián y terminó agotado. Al acabar la jornada se quedó profundamente dormido sobre una piedra y soñó con una escalera que conectaba con el cielo. Mucho se ha hablado sobre ella buscando explicaciones y significados. 

Cuando el ser humano se enfrenta a la adversidad, al peligro, al límite o al misterio siempre ha tenido la opción de contarlo. Convertir su vivencia en narración. Para mí la escalera de Jacob es un itinerario narrativo, una forma de unir mundos y planos separados, de cruzar abismos y de relacionarnos de una manera nueva con el misterio.

En la narrativa no hay límites. Por eso la necesitamos tanto, siendo como somos criaturas contingentes. Por eso nos interesan tanto las historias ajenas y suplicamos para que escuchen las propias. Cuando nos encontramos con una buena historia disfrutamos al escapar por un momento de nuestra circunstancia. Y si el encuentro es con un gran narrador nuestro gozo es todavía mayor. Lo mismo ocurre cuando encontramos a alguien que nos escuche y aumenta, como es lógico, con el tamaño de la audiencia.

Convertir una experiencia, sentimiento o zozobra en narración transforma el agua insípida de nuestra vida en vino sabroso que alegra el corazón. Conseguir llegar a otros planos lanzando nuestras escaleras narrativas hacia los mundos de quienes nos rodean alivia nuestras cargas.

Aquel viejo beduino pudo salir del desierto y contar su sueño a los demás. Espero que también nosotros hoy seamos capaces de hacerlo.

martes, 16 de agosto de 2016

Relato: la noche de verano



Foto: Negratinta




Ayer me acordé de Manuel Vilas mientras escuchaba por la noche  canciones de Elvis en directo en una plaza de una ciudad de provincias. Sé que hubiera disfrutado como lo hicimos los que de forma informal escuchamos a un par de jóvenes con guitarras llenar de música alegre y tierna la nocturnidad del verano. Me vino a la mente Manuel, recorriendo con su coche las carreteras de España para acudir a algún evento literario, atender una obligación o encontrarse con alguna persona especial. Él no lo sabe pero esos trayectos automovilísticos son seminales. Al hacerlos regala al viento multitud de semillas de creatividad y narrativa como en su tiempo hicieran Cervantes o Quevedo. Nadie se dará cuenta, salvo alguna excepción y son estas excepciones las que justifican el pesado trabajo de ser profeta en tu tierra. En estos pagos solo reconocemos a los grandes creadores cuando están muertos y ya no pueden molestar. Por eso me parece inaudito que Vilas acuda a mi recuerdo bajo la luna. Tal vez algún día seamos legión los que podremos ver la genialidad de nuestro prójimo al pasar como la elegante belleza que surge al soplar un diente de león.

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Cuánto vale la Sanidad?


Tesoro de Gazteluberri. Wikipedia commons.





Hace unos años se implementó en Madrid un proyecto que, como muchos otros, acabó en agua de borrajas. La Consejería de Sanidad quería que la ciudadanía valorase los cuidados sanitarios que recibía adjuntando una factura sanitaria virtual al alta de una estancia de hospital o al salir de un servicio de urgencia o de un centro de salud. Aquello, como digo, no pasó de proyecto y terminó olvidado en algún cajón. La idea subyacente me parece merecedora de rescate, no tanto por el método sino por la reflexión: ¿sabemos lo que vale la sanidad?, ¿conocemos lo que valen los servicios sanitarios?. En España me parece que no. Esto se explica por la cobertura casi universal del seguro de salud público y por el 25% de la población que usa seguros privados o ambos. Muy poca gente paga en el acto sus servicios sanitarios privados. En consecuencia, no hay forma de que recordemos cuánto vale una consulta médica, una cura de enfermería, un aviso a domicilio, una consulta especializada o una atención urgente. En la mayoría de los casos, no nos cuesta dinero directo, tenemos la impresión de que nos sale gratis, y quizá por ello usemos cada vez más estos servicios.

Muchos conocen lo que cuesta una visita de un profesional en fontanería, electricidad, calderas o cerraduras, algunos habrán tenido incluso que requerir algún servicio nocturno o urgente. ¿Qué pasaría si cuando requerimos un servicio sanitario nos tocase pagar una parte?

El escenario de los copagos no es plato de gusto para ningún partido político, pese a que su actitud hacia ellos es notoriamente diferente. Saben que tienen un precio político y cuestan muchos votos. El verdadero problema surgirá cuando no tengan más remedio que aplicarlos por exigencias del guión. Y en una coyuntura de decrecimiento y presupuestos menguantes, esto terminará pasando. Si no somos capaces de ahorrar en mecanismos del Estado redundantes, corruptelas varias, asesores, gastos superfluos y demás no tendremos más remedio que seguir sufriendo recortes en servicios públicos. En sanidad será preciso priorizar el apartado de farmacia por un lado y el apartado de personal por otro. Repensar qué coberturas, servicios y programas son básicos y universales y cuáles son secundarios y cofinanciables. Este proceso es doloroso, como lo es toda operación que exige abrir la piel y exponer tejidos vulnerables con la intención de eliminar lo que está poniendo en riesgo la vida del paciente y remendar lo que precisa refuerzo y curación. La anestesia para acometer este proceso no debería ser narcótica en nuestro caso, sino todo lo contrario. Precisamos lucidez, información cierta y profesionales honrados que nos ayuden en el proceso de elección.

Como profesional de a pie, estoy lejos de los despachos y pasillos en los que se guisan las políticas sanitarias, pero esto no merma mi capacidad de discernimiento. Cada año sufro en mis carnes la reducción del presupuesto, cada vez menos suplentes, cada vez más saturación, más pacientes, más complejidad a la que atender en menos tiempo. Todo tiene un límite, y esto también.

Lo que no tengo tan claro es que podamos abordar este proceso de reformulación del sistema sanitario y de priorización de sus servicios de forma autónoma. De momento, llevamos décadas sin dar pasos hacia una solución ni proponer ideas consistentes. Bueno, proponer ideas sí lo hemos hecho, pero me temo que cada uno la suya, y así no hay forma de ir a ninguna parte. Cuando una delegación de tecnócratas de Bruselas venga con el pliego de alternativas seguramente no nos guste. Sean ellos o sean simplemente las leyes del mercado y las arcas públicas vacías, al final terminaremos enfrentando lo inevitable: habrá que pagar más por el seguro sanitario.




Artículo publicado en el Huffington Post.