miércoles, 28 de abril de 2010

MEDICINA LENTA, SLOW MEDICINE



Después de ver el estupendo video de mi compañero Vicente Baos me permito reflexionar un instante.

¿Es posible practicar la medicina de otra manera?

¿Podemos médicos y pacientes relaccionarnos de otra forma?


Y una pregunta para pacientes. ¿Usted qué prefiere?
              1. Que su médico esté siempre disponible y le atienda en el momento que lo necesite pero con poco tiempo y prisa.
              2. Que su médico le atienda con calma pero que en ocasiones tenga que esperar más de un dia para conseguir cita.

Tomese un momento para responder.


El recurso más valios de un médico no es su tiempo, como habitualmente creemos. Es su capacidad de estar atento. Una agenda apretada que obligue a ver a un paciente cada cinco minutos, interrupciones, llamadas... hacen que esta capacidad se vea mermada.

Caminar hacia una medicina serena, sosegada, LENTA,  es un reto tanto para médicos como para pacientes. De los primeros requiere una mayor responsabilización en su CALIBRACIÓN, en la gestión del conocimiento, en la gestión de su agenda... De los segundos requiere el conocimiento de una mejor forma de usar los servicios sanitarios y la consulta de su médico, el respeto a una mínimas normas de organización y cortesía.

El movimiento SLOW, nos proporciona pistas a nivel de nutrición, modos de vida, educación... quizá sea el momento de plantearlo en medicina.

Si queremos que la atención sea mejor necesitamos ponernos de acuerdo.

3 comentarios:

VBV dijo...

Gracias por la cita. Estoy totalmente de acuerdo con lo que propones. Ójala lo veamos.

gerineldo dijo...

Acertadísimo post.

Enrique Gavilán dijo...

Muy inteligente, Salvador. A modo de broma colgué un post hace unos días de un cartel que encontré en Internet, que bien podría emplearse para poner en la puerta de alguna consulta http://wp.me/pD3FL-Jw.
El tiempo es la excusa para todo lo que nunca podemos hacer. La capacidad de estar atento es una habilidad imprescindible. Ambas van de la mano, con ambas hay que saber jugar.
Un abrazo