miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Porqué nos gritamos?



Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente: -¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los hombres pensaron unos momentos:

-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.

-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? –Preguntó el sabio– ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó:

-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el sabio preguntó:

- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?

Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente ¿Por qué? Sus corazones están muy cerca.

La distancia entre ellos es muy pequeña.

El sabio continuó –Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:

-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.
 
 
 
 
 

Vamos hacia una sociedad de susurros. Estamos cansados de gritos y violencia. Es posible tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran, es posible que nos tratemos mejor a nosotros mismos.
 
Hoy estamos invitados a pasar el dia sin levantar la voz... prueba a ver que pasa.


5 comentarios:

Juana dijo...

Últimamente .... entre el silencio y los susurros ....

Gerineldo dijo...

Mi abuelo, que ea un sabio, aunque pastor analfabeto, me hablaba de 'reflexionar antes de hablar para no arrepentirte de lo que vas a decir'. La verdad es que los sabios nos enseñan muchas cosas. Sólo falta hacerles un poquillo de caso, aunque sea poco a poco, para ser mejores cada día.

Gurb dijo...

Llevo unos años que he ido subiendo el tono para que me oigan...pero veo que es inutil el esfuerzo... creo que las paredes no tienen oidos

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Gran aporte...en la sencillez està la sabiduría

Salvador Casado dijo...

Cuando se tienen hijos recordamos la importancia del cuento. Necesitamos rescatar la sabiduría de los que nos precedieron y recuperar un poco de humildad.

Os agradezco la participación.