viernes, 4 de marzo de 2011

La consagración de la primavera



Stravinsky estrenó su consagración de la primavera en el París de 1913 y el público por poco se lo come, la obra no gustó por ser demasiado avanzada para su tiempo.

Los genios y los innovadores se encuentran a menudo con esta situación, su lenguaje o su obra no son suficientemente entendidas.

En este final de invierno, con frío y nieve en muchos lugares, somos muchos los que suspiramos por una primavera que ya va acercándose en los almendros y otros árboles.

No hace falta tener el talento de Stravinsky para proponer nuevas ideas o buscar nuevos lenguajes. Al fin y al cabo ya está casi todo dicho y escrito. Lo que necesitamos es ser razonablemente honestos y expresar con palabras y obras aquello que creamos o vivamos.

Solo manteniendo hilos de coherencia interior, podremos aguantar las marejadas que la vida nos proponga. En consulta nos encontramos con situaciones de sufrimiento psicológico sin causa aparente. El paciente nota que se desgarra pero no ve la causa de la herida. En esos casos, apoyarnos en los cimientos de lo que somos, puede ayudar. La enfermedad nos facilita el separar lo esencial de lo accesorio y a dar un lavado a nuestros valores. Necesitamos profesionales que puedan acompañar con la suficiente dignidad y calidad estos procesos. Con un tiempo suficiente y unas herramientas adecuadas.

2 comentarios:

Emilienko dijo...

Sé que no tiene nada que ver, pero es que con el texto estoy de acuerdo,...

...quería decirte que soy FAN de Fantasía, incluso en la versión 2000.

Salvador Casado dijo...

Me alegra te gustara.