domingo, 27 de noviembre de 2011

Necesitamos sentido



El ser humano necesita aire, agua, alimento, cobijo y afecto para vivir. También necesita sentido. Sin él todo lo demás será insuficiente.
Nos quejamos de los malos políticos, del gobierno, de la situación económica, del paro, del jefe... Aducimos que no tenemos tiempo, que nosotros solos no podemos arreglar nuestro ambiente laboral, que no somos los suficientemente felices, que estamos agobiados...

¿Cuándo se preguntó la última vez si su vida tiene sentido? 

No es una pregunta nueva. Las tradiciones filosóficas y religiosas del planeta llevan eones planteándola. No está demás que a nivel personal la formulemos. ¿Estamos instalados en una actitud de queja o queme? ¿Cómo servimos a los demás? ¿Qué aportamos a nuestra sociedad y nuestro tiempo?

Uno de los parámetros que mejor nos puede definir es nuestro servicio a los demás. Podemos vivir para que nos sirvan o para servir. Cada actitud tiene unas consecuencias.


La falta de sentido produce malestar psicológico en un primer tiempo y si se mantiene enfermedad física. Responder la pregunta sobre el sentido de la vida es un proceso completamente personal. La respuesta va cambiando según caminamos y maduramos, volver a ella con frecuencia es signo de sabiduría.



4 comentarios:

Nicolás Fabelo dijo...

Aprovecho para sugerirte este vídeo tan interesante de Frankl:

http://www.ted.com/talks/viktor_frankl_youth_in_search_of_meaning.html#.TstByb08unw.facebook

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Grande Casado
Haces pensar

Juan F. Jimenez dijo...

Un gran libro que puede hacer cambiar a muchos, al estar basado en hechos reales de vivencias extremas, en concreto de un medico que sobrevivio a un campo de concentracion nazi.
Sin duda encontrar un sentido trascendente en la vida es un tesoro, ahí radica el valor de la Fe, que algunos encontramos a traves de la lectura de grandes maestros como Marañon, Ramon y Cajal, Martin Descalzo, etc.. pero tambien a veces a traves del mas humilde y misero hombre o mujer.

Salvador Casado dijo...

Gracias por vustras sugerencias y comentarios. Frankl nos hace pensar. Lo necesitamos.

Es bueno recalar en los maestros, volver contínuamente a ellos. No para imitarlos sino para inspirarnos.