sábado, 9 de junio de 2012

Implementar

Ayer 8 de junio tuvo lugar una hermosa iniciativa: Somos así. De forma gráfica invitaba a quien desease unirse a salir a la calle con una prenda de ropa del revés. Fue todo un éxito. Nos enseña a que es posible hacer cosas, no solo pensarlas. En efecto habrá que dar más pasos y no quedarnos en un gesto.

La palabra clave en nuestra época es implementar. Pasar a la acción, convertir en hechos las palabras. Basta de que solo unos pocos tengan esa capacidad. Basta ya que unos pocos recorten los derechos básicos de muchos. Basta ya de permanecer callados.

Nos jugamos la vida y la salud con nuestra actitud. El que sea pasiva o activa marca una diferencia.

Nuestra forma de pensar puede cambiar. La de actuar también.





2 comentarios:

Salvador Casado dijo...

Rogelio Altisent me manda este comentario por email que copio y pego:

Definir qué es la salud resulta decisivo para la ética y para lo que debe proponerse la medicina como fin. El concepto de adaptación supera sin duda la definición de la OMS, tan romántica como inaplicable. Encontramos adolescentes amargados con un acné y pacientes llenos de paz próximos a morir. Según la tesis de la adaptación los primeros puntuarían muy bajo en salud, mientras que los segundos tendría buena nota. Esta aproximación me parece muy práctica para valorar lo que debemos hacer en cada caso. En todo caso, quizá sería necesario añadir a la adaptación una mención a enfocar los aspectos médicos, pues de otro modo nos veríamos abocados a atender la adaptación de los pacientes a cualquier aspecto de la vida (economía, ideología, religión, relaciones afectivas, trabajo...), donde siempre habrá momentos que afecten a la salud pero sin pretender convertir la medicina en una omnipotencia estéril y peligrosa. En fin, el tema es importante y tiene muchas y relevantes aplicaciones prácticas para ponderar hasta donde llega nuestra responsabilidad.

Salvador Casado dijo...

Gracias Rogelio por tu comentario. Las definiciones nos ayudan a entender el mundo pero, como sabemos, no son el mundo.

Creo de cualquier modo que es bueno cambiar las definiciones, estirarlas, romperlas, reinventarlas. Y en el campo sanitario quizá con más razón, dado que vamos algo rezagados con los cambios sociales y antropologógicos que nuestra época vive.

Mi intención hoy no es sentar cátedra sino retomar una reflexión que viene de lejos y que conviene hacer llegar al mismo ciudadano. Hay que mirar a la cara a constructos como salud, enfermedad y muerte. E incorporarlos plenamente a la vida.