martes, 23 de octubre de 2012

El fin de la cultura




He tenido el privilegio de asistir recientemente a dos eventos culturales. En uno de ellos Frank Peter Zimmermann interpretaba el concierto para violín y orquesta de Shostakovich. Una demostración de virtuosismo extraordinaria. El concierto contó con la asistencia de la reina y otras personalidades. Había algunas localidades vacías. Por otro lado disfruté de Les Luthiers en el palacio de congresos de Madrid con un aforo mucho más grande que el del teatro Monumental. Lleno total. El público aplaudió a rabiar en los dos. Estamos hablando de profesionales francamente buenos. Mi intención no es compararlos, son géneros distintos. Pero me llama la atención que la nueva reforma del impuesto sobre el valor añadido grave con un 10% el fútbol y con un 21% la cultura. Estamos abocados a quedarnos sin cultura, a que esta sea un producto de lujo. En una ciudad como Madrid hay muy pocos conciertos de música clásica, muy poca danza, muy poco teatro clásico... cada vez menos. El concierto de Zimmermann costó tres veces menos que el show de les luthiers y muchísimo menos que una entrada de fútbol. Pero la gente lo tiene claro a la hora de elegir.

Nos olvidamos de que la cultura es un alimento imprescindible para el ser humano. Por supuesto incluyo aquí el humor, máxime en estos tiempos. Impedir el acceso a ella, no invertir en educación, en música, en actividades culturales nos pasará factura, y será alta. Me parece estupendo que la gente siga yendo al fútbol y a los toros, pero hay una responsabilidad en los gestores públicos de salvaguardar el resto de actividades, y la lista es larga.

Desde este blog y desde mi consulta me gusta prescribir cultura, arte, belleza. Ingredientes vitales para todo ser humano. Me consta que la vida con estos aderezos es mucho más agradable y nos ofrece una pizca más de sentido.








Foto:  'Tocando el violín'
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