domingo, 21 de octubre de 2012

Se nos rompió la sociedad. La brecha social.




Cuando he tenido la oportunidad de visitar otros países con distinto nivel de desarrollo que el nuestro me he dado cuenta de que independientemente de la riqueza del país, su nivel de "felicidad social" tiene una relación inversa al tamaño de su brecha social.

Siempre hay brecha social, siempre hay ricos y pobres. Cuando las clases medias son mayoría esta diferencia suele ser menor. Hoy vivimos tiempos duros y las clases medias son cada vez más frágiles y mas bajas. Cuando a consulta acuden casos de personas que pierden el empleo o cuya economía doméstica se resiente por otros motivos soy testigo de lo duro que es descender por la pendiente social. Nos cuesta muchísimo apañarnos con menos. El decrecimiento impuesto es un pesado castigo. Probáblemente nos de una ventaja comparativa dentro de unos años, pero en el momento actual de ajuste despiadado y acelerado los efectos son claros: sufrimiento y en algunos casos enfermedad.

Por otro lado el que España sea el país con más desigualdad social de la eurozona es un síntoma de notoria fragilidad, seguimos siendo europeos pero más frágiles. Disminuir los servicios públicos esenciales para los ciudadanos con menos ingresos no es buena idea. Precisamente habría que reforzar todos los mecanismos que ayuden y alivien a estos ciudadanos.

Encontrar formas de reforzar el tejido social con redes relacionales más potentes que impidan la exclusión y la pérdida de derechos más que una utopía es una necesidad flagrante. Hará falta mucha imaginación, muchas tangentes. 









Imagen: El Roto, vía El País, vea la original aquí.