miércoles, 23 de enero de 2013

¿La ira nos quita salud?

Foto: 'YARGHHH!'
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Como todo en la vida, la dosis es la clave. La ira es consubstancial al ser humano. En nuestras sociedades occidentales la manejamos mal. Es cierto que hemos avanzado, pero seguimos explotando y agrediendo cuando sentimos un subidón de ira en nuestro interior.

La ira tiene potentes efectos positivos. Es una fuerza que permite nuestra supervivencia y la evolución de la especie. También tiene grandes efectos deletéreos en nosotros y en nuestro entorno cercano.

Se precisa mucha inteligencia emocional y mucha conciencia para manejarla bien. Y podemos decir qué de la forma que la manejemos dependerá en gran parte nuestra serenidad.

La ira va a existir siempre, aparecerá cuando menos la esperemos como una patata caliente en nuestras manos. En ocasiones sabremos qué hacer, en otras no. En ocasiones agrederemos a otros o a nosotros para calmarla, en otras no.

Su exceso o mala gestión erosiona la salud, eso ya lo sabían los antiguos chinos hace miles de años. De alguna manera lo hemos sabido siempre.

Ayer nevó en la sierra madrileña y tiñó de blanco la localidad donde trabajo. Contemplar la nieve caer es un espectáculo de gran elengancia. Cada copo cae con suavidad y colabora a cambiar el aspecto de la realidad. Hay una gran fuerza en esa suavidad que contrasta con la que la ira genera.



Terminamos apuntado 6 efectos positivos de una ira bien manejada con un post de Psicology blog, traducido por Yoriento:



“El valor de la ira: 6 beneficios psicológicos de enfadarse.”
Hay todo tipo de buenas razones, sensatas y civilizadas razones para evitar enfadarse. No sólo te hace sentir mal, también te hace hacer y decir cosas estúpidas sin darte cuenta del riesgo y la autodestrucción que pueden conllevar. Por eso la gente se esfuerza por suprimir, redirigir y ocultar su ira. La mayoría de nosotros tratamos nuestro cabreo como si fuese irracional e impresentable. Pero como cualquier emoción, el cabreo también tiene su misión, y puede ser utilizado con efectos positivos.

1. El cabreo es una fuerza motivadora
En ocasiones escuchas gente que habla sobre utilizar el cabreo como una fuerza motivadora ‘transformando el enfado en una energía positiva’. El enfado puede empujarnos hacia delante para conseguir nuestros objetivos ante los problemas que puedan surgir.
Por ejemplo, en un estudio se le mostró a los participantes objetos que asociaban con una recompensa. Otros fueron expuestos primero a caras de ira. Estos últimos a los que les enseñaron caras cabreadas estaban más predispuestos a querer los objetos que se les mostraron a continuación. (Aarts et al., 2010).
Cuando vemos algo ventajoso, lo queremos con más interés cuando estamos enfadados. Por lo tanto, bien usado, el cabreo constructivo puede hacer que te sientas fuerte y con poder que te impulse a conseguir lo que quieres.

2 La gente cabreada es más optimista
Quizá suene raro, pero la gente cabreada tiene algo en común con la gente feliz y es que ambos tienden a ser más optimistas.
En un estudio sobre el temor al terrorismo (Lerner et al. 2003) llevado a cabo tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, los participantes que experimentaron más temor y menos ira fueron más pesimistas acerca de la posibilidad de posteriores ataques en el futuro.

3 El cabreo puede beneficiar las relaciones
El enfado es una reacción natural cuando somos tratados injustamente por los demás y es una forma de comunicar este sentimiento de injusticia . Pero la sociedad nos dice que es peligroso y que debemos esconderlo. ¿Cómo influye esto en nuestras relaciones?
Curiosamente, otra investigación ha mostrado que esconder el enfado ante relaciones más cercanas puede ser perjudicial (Baumeister et al., 1990). El problema es que al esconder tu enfado, tu pareja o compañeros non saben si han hecho algo mal. Y pueden continuar haciéndolo, lo que no hace ningún bien para tus relaciones. La expresión del cabreo, si es de forma justificada y con el objetivo de encontrar una solución, más que por el hecho de vengarte, puede realmente ser beneficioso y hacer más cercanas tus relaciones.

4 El cabreo te da perspectiva de ti mismo
El cabreo puede también ayudarte a conocerte, si te dejas.
A una muestra de americanos y rusos se les preguntó sobre cómo los estallidos de ira recientes les habían afectado (Kassinove et al., 1997). El 55% afirmó que enfadarse les había resultado positivo. El tercio superior de este grupo dijo que la ira les proporcionó una idea de si mismos y de su propios errores.
Si podemos darnos cuenta cuando nos cabreamos y por qué, entonces podremos aprender cómo mejorar nuestras vidas. El enfado puede motivar nuestro propio cambio.

5 El cabreo reduce la violencia
Aunque el enfado a menudo precede a la violencia física, el cabreo también es una forma de minimizar la violencia porque es un señal social muy fuerte que indica que una situación ha de resolverse. Cuando otros ven la señal están más motivados para intertar aplacar a la parte cabreada.
Imagina un mundo sin cabreo donde la gente no tuviese un método para mostrar sus sentimientos antes las injusticias. ¿Podrían recurrir directamente a la violencia?

6 El cabreo como estrategia de negociación
El cabreo puede ser un método legítimo de conseguir lo que quieres. En un estudio relativo a negociación, los participantes hicieron más y mayores concesiones y pocas peticiones a una persona cabreada que a una que estaba feliz (Van Kleef et al., 2002).
Así que hay algunas evidencias de que la ira puede utilizarse como estrategia de negociación. Pero no se trata simplemente de perder los papeles para pretender conseguir así lo que quieras.
La ira es probable que funcione mejor cuando esta justificada, si apareces poderoso y cuando las opciones de la otra parte son limitadas Sinaceur & Tiedens, 2006; Van Kleef et al., 2007).

Las tres características del cabreo constructivo
El cabreo puede reducir la violencia, beneficiar las relaciones, promover el optimismo y ser una fuerza motivadora útil pero puede fácilmente ser destructivo. Son las emociones humanas: la tranquilidad no siempre es buena y la ira no siempre es mala, aunque podamos sentirlo así. Una persona infeliz está también más predispuesta a encontrar errores y una persona enfadada está más motivada a actuar. Necesitamos tener presente que incluso las emociones de miedo y peligro pueden tener su lado positivo, siempre que las usemos para un correcto propósito.
Las personas parecen entender de forma inconsciente los beneficios del cabreo. Un estudio encontró que los participantes que iban a formar parte de un juego de confrontación estuvieron más predispuestos a escuchar música rabiosa de antemano o volver a pensar en las cosas que habían hecho que se enojaran (Tamir et al, 2008). A partir de ahí fueron al juego mejor preparados porque se sentían más cabreados.

Veamos las tres características de un enfado eficiente contra una o varias persona:
1 Que la persona que es causa del enfado esté presente
2 Que esté justificado y sea proporcional al perjuicio causado
3 Y que sea expresada como el primer paso en el intento de solucionar un problema más que como un escape del mal sentimiento.


The Upside of Anger: 6 Psychological Benefits of Getting Mad

1. Anger is a motivating force

You sometimes hear people talking about using anger as a motivating force by 'turning anger into positive energy'. In fact anger itself is a kind of positive energy and a powerful motivating force. Research has shown that anger can make us push on towards our goals in the face of problems and barriers.
In one study participants were shown objects they associated with a reward. Some, though, were first exposed to angry faces. Those shown the angry faces were more likely to want objects they were subsequently exposed to (Aarts et al., 2010).
When we see something as beneficial, we want it more when we're angry. So, when used right, constructive anger can make you feel strong and powerful and help push you on to get what you want.

2. Angry people are more optimistic

It may sound like an odd thing to say, but angry people have something in common with happy people. That's because both tend to be more optimistic.
Take one study of fear of terrorism carried out in the aftermath of the 9/11 terrorist attacks. In this study those experiencing anger expected fewer attacks in the future (Lerner et al., 2003). In contrast those experiencing more fear were more pessimistic about the future and expected further attacks.

3. Anger can benefit relationships

Anger is a natural reaction to being wronged by someone else and it's a way of communicating that sense of injustice. But society tells us anger is dangerous and we should hide it. What does this do to our personal relationships?
Oddly enough research has shown that hiding anger in intimate relationships can be detrimental (Baumeister et al., 1990). The problem is that when you hide your anger, your partner doesn't know they've done something wrong. And so they keep doing it. And that doesn't do your relationship any good.
The expression of anger, if justifiable and aimed at finding a solution rather than just venting, can actually benefit and strengthen relationships.

4. Anger provides self-insight

Anger can also provide insight into ourselves, if we allow it.
A sample of Americans and Russians were asked about how recent outbursts of anger had affected them (Kassinove et al., 1997). 55% claimed that getting angry had let to a positive outcome. One top of this one-third said that anger provided an insight into their own faults.
If we can notice when we get angry and why, then we can learn what to do to improve our lives. Anger can motivate self-change.

5. Anger reduces violence

Although anger often precedes physical violence, it can also be a way of reducing violence. That's because it's a very strong social signal that a situation needs to be resolved. When others see the signal they are more motivated to try and placate the angry party.
If you're still not convinced that anger might reduce violence, imagine a world without anger where people had no method for showing how they felt about injustice. Might they jump straight to violence?

6. Anger as negotiation strategy

Anger can be a legitimate way to get what you want. In one study of negotiation participants made larger concessions and fewer demands of an angry person than one who was happy (Van Kleef et al., 2002).
So there's some evidence that anger can be used as a negotiation strategy, but it's more complicated than that. You can't just lose your rag and expect to win everything you want.
Anger is likely to work best when it's justified, if you appear powerful and when the other side's options are limited (Sinaceur & Tiedens, 2006; Van Kleef et al., 2007).
In the right circumstances, then, it's possible to both get mad and get even.

Deadly sin or constructive emotion?

I say anger can reduce violence, benefit relationships, promote optimism and be a useful motivating force, but it can just as easily be destructive.
That's the wonder of human emotions: happy isn't always good and angry isn't always bad (although it may feel that way). An unhappy person is also more likely to spot mistakes and an angry person is highly motivated to act. We need reminding that even scary and dangerous emotions have their upsides, as long as they are used for the correct purpose.
The likely features of constructive anger are:
  • that the person who caused the anger is present,
  • that it is justified and proportionate to the wrongdoing,
  • and it is expressed as the first step in trying to solve a problem rather than just venting bad feeling.
People seem to unconsciously understand the benefits of anger. One study found participants who were about to play a game requiring them to be confrontational were more likely to listen to angry music beforehand or think back to things that have made them angry (Tamir et al, 2008). They then went on to perform better in the task because they felt more angry.
Used right, anger can be a handy tool. But use with caution as people find anger the most difficult of all the emotions to control.