domingo, 14 de abril de 2013

La soledad como problema de salud pública



 Foto: 'yesterday was tomorrow's last week //2'
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Si es verdad que la soledad mata, los profesionales sanitarios deberíamos tomar cartas en el asunto. Las actividades comunitarias van en esta dirección. El reto de sacar la salud de los centros de salud, empoderar al paciente y a la sociedad para que sea más diestra a la hora de los autocuidados y de las relaciones sociales.

Las redes sociales tal vez puedan aportar algún valor. No sustituyen a los amigos pero permiten establecer conexiones. ¿Podremos usarlas con pacientes aislados? De momento tengo experiencias positivas con pacientes jóvenes con enfermedades raras o graves que mediante estas herramientas pueden comunicarse con personas con su mismo problema. Hay mucho por hacer. 


Presentamos un estudio que aporta evidencia de que la soledad aumenta la mortalidad.

Social isolation, loneliness, and all-cause mortality in older men and women

  1. Jane Wardle
  1. Edited by Kenneth Wachter, University of California, Berkeley, CA, and approved February 15, 2013 (received for review November 12, 2012)

Abstract

Both social isolation and loneliness are associated with increased mortality, but it is uncertain whether their effects are independent or whether loneliness represents the emotional pathway through which social isolation impairs health. We therefore assessed the extent to which the association between social isolation and mortality is mediated by loneliness. We assessed social isolation in terms of contact with family and friends and participation in civic organizations in 6,500 men and women aged 52 and older who took part in the English Longitudinal Study of Ageing in 2004–2005. A standard questionnaire measure of loneliness was administered also. We monitored all-cause mortality up to March 2012 (mean follow-up 7.25 y) and analyzed results using Cox proportional hazards regression. We found that mortality was higher among more socially isolated and more lonely participants. However, after adjusting statistically for demographic factors and baseline health, social isolation remained significantly associated with mortality (hazard ratio 1.26, 95% confidence interval, 1.08–1.48 for the top quintile of isolation), but loneliness did not (hazard ratio 0.92, 95% confidence interval, 0.78–1.09). The association of social isolation with mortality was unchanged when loneliness was included in the model. Both social isolation and loneliness were associated with increased mortality. However, the effect of loneliness was not independent of demographic characteristics or health problems and did not contribute to the risk associated with social isolation. Although both isolation and loneliness impair quality of life and well-being, efforts to reduce isolation are likely to be more relevant to mortality.


Tanto el aislamiento social y la soledad se asocia con una mayor mortalidad, pero no está claro si sus efectos son independientes o si la soledad representa la vía emocional a través de la cual el aislamiento social afecta la salud. Por lo tanto, se evaluó el grado en que está mediada la asociación entre el aislamiento social y la mortalidad por la soledad. Se evaluó el aislamiento social en términos de contacto con familiares y amigos y la participación en organizaciones cívicas en 6.500 hombres y mujeres mayores de 52 años o más que participaron en el Estudio Longitudinal de Envejecimiento Inglés en 2004-2005. Un cuestionario de medida estándar de la soledad también se administró. Hicimos un seguimiento de todas las causas de mortalidad hasta marzo de 2012 (seguimiento medio de 7,25 años) y analizamos los resultados mediante modelos de regresión de riesgos proporcionales de Cox. Se encontró que la mortalidad fue mayor entre los participantes socialmente más aislados y solos. Sin embargo, después de ajustar estadísticamente por factores demográficos y de salud de referencia, el aislamiento social se mantuvo significativamente asociado con la mortalidad (razón de riesgo 1,26, 95% intervalo de confianza, 1.08-1.48 para el quintil superior de aislamiento), pero no con  la soledad (índice de riesgo 0,92, IC del 95 % intervalo de confianza, 0.78-1.09). La asociación de aislamiento social con mortalidad no se modificó cuando la soledad se incluyó en el modelo. Tanto el aislamiento social como la soledad se asocian con una mayor mortalidad. Sin embargo, el efecto de la soledad no es independiente de las características demográficas o problemas de salud y no contribuye al riesgo asociado con el aislamiento social. Aunque tanto aislamiento como soledad deterioran la calidad de vida y el bienestar, los esfuerzos para reducir el aislamiento es probable que sean más pertinentes para disminuir la mortalidad.