lunes, 13 de mayo de 2013

¿Por qué no hay liderazgo médico en España?


 Foto: 'coney island bird man'
http://www.flickr.com/photos/94214577@N00/5371659662


Nuestro sistema sanitario lleva muchos años haciendo igual las cosas. Al ser una estructura enorme tiene gran inercia y es muy complejo cambiar su rumbo.

Lo cierto es que no es fácil encontrar líderes en el mundo sanitario, personas que transmitan ilusión, que señalen caminos que favorezcan la excelencia profesional y el bien común. En el área de los gestores y políticos no abundan los perfiles que apuesten por el diálogo y la escucha. Dentro de los profesionales sanitarios cada vez hay más inmobilistmo y atrincheramiento, cada cuál vigila con celo su posición, pero nadie mueve ficha.

Los que si parecen moverla son los intereses del mercado que tiene ganas de hincar el diente en el negocio sanitario. Transformar un servicio público en negocio siempre es interesante para algunos. Y si hablamos del mundo sanitario, que mueve mucho dinero, con mayor razón.

Si no conseguimos liderar entre todos una nueva forma de hacer las cosas, nos veremos obligados a cambiar por imposición de otros sectores, de otros argumentos, que no son precisamente los que defiendan al ciudadano.

Julio Zarco reflexionaba hace unos días sobre la debacle de la medicina de familia en este país. No hemos sido capaces de liderar un sistema sanitario y de ser puerta hemos terminado siendo porteras, con pañuelo a la cabeza, plumero y fregona, burócratas de medio pelo que no dejan de refunfuñar en charlas de café.

Hoy he tenido que ingresar a un paciente psicótico en un hospital de forma involuntaria, atender a una paciente con Alzheimer y su familia, varias personas con trastornos adaptativos con ansiedad debidos en parte a la crisis económica, algún trastorno de personalidad, dar el pésame a la familia de un paciente que acaba de fallecer, además de la patología aguda y crónica habitual... Tengo claro que la sociedad necesita profesionales sanitarios comprometidos, ahora más que nunca.

¿Sabremos estar a la altura?