lunes, 8 de julio de 2013

Entornos sanitarios hostiles

 Belén es una médica en formación con un excelente blog; ayer reflexionaba sobre sus sentimientos en el hospital, sobre la sensación de ambiente hostil que a veces experimenta en sus rotaciones. Conozco esa sensación. Es una vivencia visceral, algo sutil pero real como la levedad humana. Algo dificil de explicar pero que casi cualquier persona puede entender. Pasada la media noche, y con muchas cosas aún que hacer antes de terminar el dia, escribí el siguiente comentario.


"con la suficiente perspectiva podríamos decir que no hay entornos hostiles si no habilidades de adaptación por desarrollar, pero no es tan fácil. la realidad nos hace atravesar desiertos y terminamos escupiendo al cielo por tanta arena...

la enfermedad es un desierto, el hospital muchas veces también. mucho dolor encajonado en habitaciones una encima de otra, al lado de otra, y otra...

esa cantidad de dolor tiene algo de antinatural, algo que se siente en la médula. algo que te quema en las guardias...

llevar color y sentido a ese desierto es quizá la tarea más delicada que un médico pueda hacer por una persona que sufre. una tarea que hacen a diario familiares y cuidadores, amigos, voluntarios y otros profesionales.

como médico tenemos que aportar algo más, algo que no se enseña en el pregrado y que se tarda mucho en aprender. algo que nace de la conciencia de saber que el sufriente no es más que un reflejo de nuestra imagen cuando nos inclinamos sobre la superficie de las aguas de la cabecera del paciente. aguas por otra parte frecuéntemente encrespadas o en tormenta, difíciles de navegar. contemplar ese reflejo sin zarandearnos marca la diferencia entre caminar sobre las aguas o hundirnos en ellas. tras muchos años tragando agua sigo la estela de otros que lo han conseguido y marcan un camino a seguir. tenemos infinitas posibilidades enfrente de nosotros."


La enfermedad es una invitada no deseada en nuestras vidas. Pero una cosa podemos decir, no deja indiferente. Convertirla en crecimiento, sentido, serenidad o incluso alegría supone una alkimia vedada para muchos. Y sin embargo al alcance de absolútamente todo el mundo. Qué bueno sería un mundo lleno de alkimistas que llevaran, de alguna manera, una mariposa de color en la solapa.

1 comentario:

Belén CJ dijo...

Ay Salvador, que revisando mi feedly me acabo de encontrar este post tuyo. Jolín, ¡que ilusión me ha hecho! Muchas gracias por pasarte por mi blog y por compartir esta reflexión. Me fascina este mundo 2.0 que nos permite compartir nuestras vivencias y crear redes de aprendizaje multidireccionales. Siempre es un placer leerte. Un saludo y gracias de corazón!