miércoles, 3 de julio de 2013

¿Porqué la industria no debería estar detrás de las asociaciones de pacientes?



Foto: http://www.flickr.com/photos/78364563@N00/576775607



Primero porque no es ético, segundo porque no es correcto, tercero porque terminará volviéndose en su contra.

La industria farmacéutica tiene como objetivo ganar dinero, como toda industria. Cuando patrocina asociaciones de pacientes no pone su capital a fondo perdido, hay un claro conflicto de intereses.

Un ejemplo de esta semana.

La Plataforma Somos Pacientes, que reune a multitud de asociaciones de pacientes nacionales, publicaba ayer el siguiente texto:


Siete de cada 10 mujeres en edad menopáusica padece osteoporosis




Como consecuencia de los cambios hormonales –entre otros factores de riesgo– ligados a la menopausia, la prevalencia de la osteoporosis una vez alcanzada la edad de 45 años es significativamente mayor en la población femenina que en la masculina. De hecho, hasta un 70% de las mujeres en edad menopáusica presenta osteoporosis, razón por la que la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), miembro de Somos Pacientes, reclama una mayor formación de los profesionales clínicos implicados en el manejo de la enfermedad.
Como explica la AEEM, “dada su prevalencia e impacto sobre la calidad de vida de la mujer, resulta fundamental fomentar la formación e información entre los especialistas y potenciar la comunicación con las pacientes para poder detectar cuanto antes las primeras manifestaciones de la osteoporosis”.
Papel del ginecólogo
En este contexto, y por lo que refiere a los distintos especialistas, cabe destacar el papel llamado a jugar por el ginecólogo. Y es que como resalta el doctor Eloy Moral Santamarina, coordinador del taller de ‘Menoguías’ organizado por la AEEM el pasado jueves en Pontevedra, “el ginecólogo se encuentra en una situación privilegiada para detectar la osteoporosis en la mujer al realizarle un seguimiento exhaustivo a lo largo de toda su vida reproductiva y durante la menopausia”.
Tal es así que el ginecólogo “puede colaborar en la detección de la osteoporosis y orientar a la mujer sobre la adopción de medidas para prevenir la enfermedad, medidas que deberán mantenerse durante toda la vida”, explica el doctor Moral Santamarina.
Prevención desde la infancia
La mayor concienciación sobre la osteoporosis alcanzada entre la población general y los profesionales sanitarios de nuestro país ha dado lugar a que, en los últimos años, se haya incrementado el número de pruebas dirigidas a su diagnóstico, muy especialmente de las densitometrías.
El resultado ha sido un aumento de la prevalencia de la enfermedad, dado que la pérdida de masa ósea –la consabida osteopenia, antesala de la osteoporosis– está acelerando su aparición y afecta cada vez a mujeres en edades más tempranas, muy especialmente entre los 30 y los 40 años.
Por todo ello, como concluye el doctor Moral Santamarina, “debe insistirse en la importancia de la prevención desde la adolescencia, haciendo un especial hincapié en la introducción de medidas preventivas ya desde la niñez, por ejemplo mediante la práctica de ejercicio y llevando una dieta rica en calcio y vitamina D”.
- A día de hoy, la Asociación Española contra la Osteoporosis (AECOS), asociación de pacientes dedicada a la osteoporosis, es ya miembro activo de Somos Pacientes. ¿Y la tuya?

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Analizo tan solo tres aspectos que he subrayado en marcador fluorescente amarillo:

1. La incidencia de osteoporosis en mujeres menopáusicas es del 70%... pero a los 80 años. Decir que la prevalencia de osteoporosis es mayor en mujeres cuando se alcanza la menopausia (a los 45-50) es FALSO, es mayor cuando pasan varias décadas tras la menopausia.

2. El ginecólogo no tiene una especial formación reumatológica. En nuestro medio suele ser habitual que inicie medicación anti-osteoporótica en la menopáusia o poco después cuando la indicación de las guías internacionales es a partir de los 70 años o cuando hay varios factores de riesgo confluentes. Y en estos casos solo en unos pocos habrá fracturas óseas (La tasa de incidencia de cualquier fractura no vertebral fue de 2.420 por 100.000 mujeres/año. Las tasas de incidencias de fracturas de cadera, antebrazo y húmero fueron de 887, 360 y 333 casos por 100.000 mujeres/año, respectivamente). Es más prudente que el médico de familia que conoce bien a la mujer sea quien valore con esta el riesgo de fractura y actúe en consecuencias. En casos complejos el reumatólogo es el correcto consultor.


3. Decir que la osteopenia empieza a los 30 años es una falacia. Lo correcto es decir que a partir de esa edad el hueso pierde de forma natural parte del calcio y lo hace de forma muy lenta, siempre en paralelo a la actividad física de la persona. Osteopenia no es enfermedad. Osteoporosis tampoco hasta edades altas donde puede condicionar un mayor riesgo de fracturas, que como hemos dicho sólo afectarán a un número pequeño de mujeres (fundamentalmente si coexiste poca movilidad, bajo peso, antecedentes de fractura previa o ciertas patologías reumatológicas).


Al revisar la página de la Asociación Española Contra la Osteoporosis, me doy cuenta de lo que está pasando, hay un gran logotipo de Lilly que figura como patrocinador. Que casualidad que uno de sus productos estrella esté indicado para la osteoporosis.


¿Saben esto las mujeres menopáusicas?

Lo sabrán, y me temo que hará un enorme daño a la credibilidad del producto y del laboratorio. 



6 comentarios:

Xose Manuel Meijome dijo...

Estimado Salvador; muchas gracias por poner negro sobre blanco y con apoyo de pruebas fehacientes lo que muchos pensamos y es algo que la industria vió hace 5 o 6 años como un nuevo medio para "forzar la máquina" en beneficio de sus intereses...

Salvador Casado dijo...

La credibilidad de una marca es uno de los valores más preciados de la misma. Muchos están poniendo barrenos en la misma.

La ética no sirve sólo para filosofar, marca una hoja de ruta. Buscar el beneficio a corto plazo suele apelar a éticas de usar y tirar.

Espero que se den cuenta de que ese no es el camino. En otros países lo tienen claro.

Rodrigo Gutiérrez Fernández dijo...

Muy clarito. Un ejemplo de manual. Es obvio que el objetivo de la industria se ha desplazado de promover la prescripción de sus productos por los profesionales a "informar" de manera sesgada a los pacientes, para inducir el consumo y que sean ellos quienes demanden la prescripción. Les hacen creer además que son autónomos, o que conocen suficientemente la enfermedad o el problema, (en el contexto de la siempre necesaria formación y educación sanitaria, claro, aprovechándose del discurso del "empowerment" y la "health literacy").
Creo que, "por su propio interés" y "por la cuenta que les tiene", como muy bien señalas, este tipo de prácticas subrepticias de patrocinio falsamente desinteresado debería preocupar mucho a la misma industria farmacéutica. La gente lo tolera cada vez menos y acabará exigiéndoselo de una u otra manera. El daño para su prestigio y reputación corporativa será enorme.
Gracias por el post, Salvador.

Anónimo dijo...

Tampoco debería sufragar vuestra formación y si no fuera por ellos y dependierais de la formación que os procura la seguridad social o vuestro propio bolsillo seguiríais en los años 40.

Jose M. López dijo...

Muchas gracias por tu reflexion Salvador, y por compartirlo.
Solo apuntar que algunos, no solo nos pagamos nuestra formación, sino que además invertimos horas de nuestro tiempo en formar y compartir conocimiento, con profesionales y pacientes, por canales abiertos como son las redes sociales.
Se organizan Pequeñas "reuniones libres de humo", donde ponentes y asistentes se reúnen para reflexionar y compartir con sesgos mínimos, el tema es que como son con presupuesto 0 ó casi 0, no sé difunde y no tiene repercusión en los medios de comunicación, y creo que a los que vamos allí, tampoco nos importa. Aún así lo que allí se habla se difunde por RRSS.
Un saludo y gracias nuevamente.
@asesoriatecnica

Doctor Salvador Casado dijo...

Como bien dices Jose M. no es necesario un gran despliegue de medios para organizar una reunión formativa sin patrocinador.

Es una cuetión de valores, para muchos profesionales la independencia y la autonomía son imprescindibles. Otros son más laxos.

Dado que nadie regala nada hay que reflexionar sobre el posicionamiento personal y los límites que uno considera no se deben cruzar.