sábado, 13 de julio de 2013

Relatos de verano: la señora de la limpieza



Hay que ver que desastre de centro de salud, todo manga por hombro. Hoy resulta que la compañera de la mañana ha tenido que irse antes para hacerse una radiografía. Ha quedado todo por hacer. Al final le toca a una servidora arreglarlo todo. Pero claro ahora con una hora y media menos por turno que me digan a mí cómo lo voy a hacer. El centro es enorme y aquí solo limpiamos dos, y de las dos ya sabemos quien lleva la voz cantante...
No he limpiado más en mi vida, y eso que yo trabajo ligero, son ya muchos años y muy poquitas quejas.
Por un lado los niños que dejan la pediatría hecha unos zorros, por otro los baños, que la gente ya sabemos como es. Ayer mismo se volvieron a llevar los rollos de papel de manos... y hay otros que siguen meando fuera del tiesto... Luego están las consultas, los doctores se meten pronto y salen tarde, con tantísimos pacientes no salen para nada y así no se puede limpiar, no voy a meterme en medio de la consulta... La escalera, los cristales, el hall de entrada, las salas de espera... Esto es insufrible. Menos mal que el doctor Casado escribió esta semana en el periódico sobre la reducción de horas de limpieza en el centro, enseguidita hice una fotocopia que colgué en el tablón de la sala del café...
Voy a seguir fregando que a este paso no salgo de aquí ni para media noche...