viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Aporta algo a la sociedad que un profesional sanitario esté en internet? #carnavalsalud


Foto: 'Flickr Mints'
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Vivimos tiempos revueltos, en el mundo de la salud también. Vamos caminando por la calle y nos bombardean con anuncios de yogures, aguas y alimentos con propiedades casi milagrosas. Vemos que expertos en televisión recomiendan colchones mágicos para el sueño y chequeos con escaners de cuerpo entero. ¿Cómo discriminar el trigo de la paja?

Hoy más que nunca la sociedad precisa de profesionales independientes que aporten luz. Y no una luz que busque su beneficio personal sino la luz de la evidencia científica, el sentido común y la prudencia. La sociedad necesita a estos profesionales sanitarios tanto en los medios de comunicación convencionales como en las redes sociales y las plataformas que permite internet. Es necesario contrabalancear a los buhoneros y vendedores de humo, a los charlatanes y a los que se venden al mejor postor.

Dar la vuelta a la pregunta es más difícil ¿aporta algo a un profesional sanitario estar en internet?,  la mayoría dirá que no y no les faltará razón. Estar en internet produce exposición pública y esto siempre entraña riesgo para un profesional. Produce mucho ruido de fondo y precisa de una considerable inversión de tiempo.

¿Qué hacer entonces? mantener una marca personal con un perfil de Facebook privado y poco más o una marca profesional de cara a la galería. ¿Separadas, juntas?

Tan solo apuntar que esta decisión es de calado. Recomiendo estudiar los perfiles de otros profesionales de referencia, aclarar dudas y meditar mucho qué es lo que queremos. Tengamos en cuenta que Internet es tan indeleble como un tatuaje, todo lo que digamos quedará expuesto al público y permanecerá en el tiempo. No es un lugar para hablar del gobierno ni cotillear sobre famosos. En el caso de profesionales sanitarios claramente no.

Conviene leerse alguna recomendación o guía de uso por un lado y alguna recomendación que tenga en cuenta aspectos éticos o deontológicos por otro.

En cualquier caso: tengan cuidado ahí fuera.

4 comentarios:

@nuriadelamo1 dijo...

Soy sanitaria en un hospital público, en el servicio de reanimación y quirófano, este post desde luego plantea ciertas dudas, últimamente se ha tratado entre los profesionales a los que sigo en Twitter, la conclusión a la que llegaron era que lo más recomendable era tener dos perfiles, en parte lo entiendo, estoy en una unidad cerrada, cuando me trasladé de hospital pedí un servicio apartado de familiares, estaba un poco quemada después de estar lidiando con ellos, que no con pacientes, durante años.

Llegó un momento en que el exceso de confianza derivaba en un aumento de las demandas, discusiones entre ellos que alteraban al paciente y a la unidad y en muchos casos enfrentamientos por el tratamiento de su familiar.

En atención primaria la cosa debe ser mucho más compleja, creo que es necesaria la confianza entre paciente y familiares, favorecer la comunicación y el contacto con el entorno del enfermo, pero saber cual es el límite es difícil, hay gente muy respetuosa, que sabe lo que no debe hacer, pero también hay personas muy demandantes, que aprovechan o malinterpretan ese trato, con "es mi amigo y me cuela, me receta...".

También está el problema de la manifestación pública de ciertos temas, no todo el mundo es respetuoso con las opiniones de los demás y podría ocasionar malos entendidos y reacciones desagradables.

Otro asunto es si nuestro perfil puede afectarnos incluso a nivel laboral, ciertas empresas podrían negarse a contratar los servicios de cierto profesional por sus opiniones "poco afines" a la ideología de empresa aunque su currículum sea apto.

En definitiva, las cuestiones que planteas en este post, son en mi opinión una lógica consecuencia del avance de la comunicación tan grande que hemos sufrido en los últimos años, con sus pros y sus contras, no todo va a ser perfecto ¿no?

Salvador Casado dijo...

No tengo todas las respuestas. Es un terreno nuevo que avanza a una velocidad inaudita. En este momento estoy preparando una guía sobre este tema para la OMC, hacen falta cartas de navegación y referentes.

una pista: prudencia
una palabra de ánimo: atrevernos a salir de la consulta y ver cómo comunican otros.

un reto de futuro: lanzar al mar botellas con mensajes que aporten valor a quien pueda recibirlas.

Alberto Sanagustín dijo...

Hola Salvador:

La presencia en Internet es fundamental para los profesionales que viven de la actividad privada. Ayudan a sus pacientes y consiguen nuevos clientes.

Para los que sólo estamos en el sistema público, no lo tengo tan claro. En mi caso me sirve para revisar temas médicos en Youtube y compartirlos con estudiantes, residentes... Cuando enseñas algo y te expones a "meter la pata en público",aprendes.

Lo que sí tengo claro es que participar en Internet puede ser muy útil para los pacientes si damos información contrastada y veraz. En ese sentido creo que tenemos una obligación moral. Yo lo comparo con la obligación moral de impartir docencia a los médicos que empiezan su vida profesional. Yo estoy muy agradecido a los colegas que me ayudaron.

Por supuesto, cada profesional deberá actuar según sus posibilidades personales. No hay tiempo para todo. Y, si me permites la ironía, esto de Internet es una actividad extraescolar...

La comparación con los tatuajes me ha parecido muy buena. De todas formas, si no haces ninguna extravagancia o ilegalidad, tampoco me parece muy preocupante. En general creo que hay que decir y escribir lo que no te importaría exponer en tu puesto de trabajo o en una televisión de mucha audiencia.

De todas formas, puedes controlar lo que tú dices, pero no lo que otros puedan decir de ti.

¡Suerte!

Salvador Casado dijo...

Gracias Alberto, tu comentario es muy sensato. NO tenemos todas las respuestas, tal vez por ello sea necesario caminar con cuidado. El poema de Lao Tse del sabio que camina sobre fino hielo lo ilustra muy bien.

Lo más innovador sigue siendo leer a los clásicos.

Un abrazo.