martes, 10 de septiembre de 2013

Relatos de verano: el cargo intermedio






Foto: 'Real businesses have curves'
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Llevaba dos años ocupando aquel despacho en una dirección asistencial de atención primaria de Madrid. Había pasado mucho tiempo desde aquel dia en que tomó la decisión de abandonar la consulta; ya no podía más. Cada vez le era más complicada la asistencia con semejante nivel de presión. Lo primero que se planteó fue asumir la coordinación del centro de salud, cosa nada compleja dado que el cargo era desdeñado por todos. Aprovechó la oportunidad de hacer un máster en gestión sanitaria los sábados y empezó a prodigarse por la gerencia, haciendo visitas siempre que podía. No tuvo difícil postularse cuando una de las subdirectoras cambió de destino. Hizo memoria y estaba contenta. Vivía mucho mejor que antes, con menos preocupaciones y tensiones, mucha menos responsabilidad y un cargo cómodo con mínimo trato personal y muchas horas de tranquilidad en el despacho. Es verdad que a veces las reuniones eran pesadas o soporíferas, y otras tensas, sobre todo cuando la tocaba bajar a los centros de salud. Afortunadamente no lo hacía a menudo. Desde que la gestión de personal no dependía de la dirección asistencial el trabajo se había reducido enormememente. Todos los días recibía noticias y opiniones de sus subordinados, cada vez estaban más descontentos en general. Eso siempre había sido así, no le quitaba el sueño. Además, desde hacía dos años las decisiones importantes las tomaban en la dirección general, ellos apenas eran informados. Bueno, ahora a seguir, tenía que responder ese correo del curso de alta dirección que estaba haciendo y escaparse un momento a la peluquería de enfrente, su permanente rubia requería un repaso.

5 comentarios:

Aborto Portugal dijo...

No me parece nada normal que asciendas y tengas menos trabajo y menos responsabilidades. Hay algo que no funciona

Salvador Casado dijo...

En la comunidad de Madrid la gestión de los centros de salud depende de una estructura tipo área única que ha centralizado la dirección y toma de decisiones alejándolas de los profesionales. Ya no se conoce la cara del que resuelve los problemas de personal, intraestructuras o las decisiones importantes en general. Muchos cargos intermedios han quedado vacíos de contenido. De este modo la estructura directiva sigue estando sobredimensionada en detrimento de la asistencial a la que se escatiman suplentes y en la que se amortizan plazas. Desgraciadamente cada vez es más cierto el aforismo "tanto jefe para tampoco indio" que hace años le oí a Rafa Bravo.

Anónimo dijo...

Lo siento pero, a pesar de que actualmente estoy en un cargo intermedio ( no en Madrid), no me identifico en absoluto con la imagen que tienes y transmites sobre los puestos intermedios de direccion.
Nunca he trabajado tantas horas, nunca he hablado ni me he reunido con tantos profesionales, y además me sigue resultando gratificante hacerlo.
Eso sí, coincido con la percepcion de bloqueo de proyectos y de falta de informacion de los organismos sanitarios autonomico.
Sin embargo, lo que te puedo asegurar es que vivo mucho peor, que no salgo en horas de trabajo a temas personales y que echo de menos la clínica.

Salvador Casado dijo...

el relato no pretende ser una generalización. en Madrid las gerencias de área se han transformado en direcciones asistenciales, sólo llevan temas de asistencia nada más. contratación, nóminas, suplencias, suministros... todo lo demás se ha atomizado. los temas de asistencia graves dependen de decisiones en despachos de la dirección asistencial. esto hace que la resolubilidad se haya vaporizado. y por lo tando el contenido. esto sí que son hechos. no trato de frivolizar, ni mucho menos. tan solo pretendo generalizar una reflexión. ¿alquien ha evaluado estos cambios? ¿es posible la excelncia sin medir ni evaluar?
parece que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Cristina Quesada dijo...

Despues de mucho analizar he llegado a la conclusion que la carga de trabajo y de responsabilidades es inversamente proporcional al grado de incompetencia de quien ostenta el cargo.