domingo, 20 de octubre de 2013

Sociedades líquidas, sanidades sólidas






Nadie termina de ver el futuro de los sistemas sanitarios. Todo parece decir que van a menguar. Dónde no se pone nadie de acuerdo es en qué parte. Cada cual defiende su parcela. Pero hay que priorizar, no queda otra.

¿Qué es más importante la cirugía de cambio de sexo para una docena ó un mes más de lista de espera para operar unas cataratas para cientos? ¿Reducir el horario de un médico de un pueblo a la mitad o adquirir el útimo antitumoral?

No es nada fácil. Y más en nuestra cultura, poco proclive al diálogo y a la escucha de las razones del otro.

Propongo leer a Bauman, Fowler y Crishtakis, Enrique Dans, Taleb, Dolors Reig... Propongo abrir las miras y tratar de ser críticos con lo que cada uno hace. Tal vez así podamos ponernos de acuerdo.



2 comentarios:

herrerillo dijo...

muy buena revision del estado actual de la sanidad. Todavia estoy asimilando la crisis y desmantelamiento de la sanidad como derecho o dadiva del estado.La evaluacion y facturacion del COSTE de cada acto o producto sanitario es el problema clave:ningun estado puede sostenerlo ya y es el individuo el que tiene que afrontar ya "todo o parte" del coste de su propio cuidado y salud. ¿Cómo se gestiona eso?,es el tema a debatir

Salvador Casado dijo...

no queda otra que priorizar. tanto servicios como procesos.

¿quién le pondrá el cascabel al gato para dejar de financiar medicamentos sin eficacia provada (condroprotectores por ejemplo), cirugías robóticas o novedades terapéuticas me-too?