domingo, 15 de diciembre de 2013

¿Qué podemos hacer para tener una sanidad menos peligrosa?











Los sistemas sanitarios son sitios peligrosos. Manejan sustancias y procedimientos no exentos de problemas. Se enfrentan a situaciones muy complejas para las que suele ser necesario correr ciertos riesgos. Cualquier profesional sanitario puede dañar en el desempeño de sus funciones pese a que el daño al enfermo sea lo menos deseable para él.

Algún cirujano se enfada cuando digo que los hospitales son sitios peligrosos, pero no lo digo yo solo. El problema no está en discutir sobre esto sino en buscar formas para que lo sean menos. 

Propongo tres, para empezar.

1. Cultura de la excelencia

Si somos capaces de incentivar la excelencia, la formación continuada, el trabajo bien hecho mejoraremos en seguridad. La incentivación puede ser económica pero también no económica (tiempo para formación, flexibilidad horaria, reconocimiento público, visibilización...) no nos olvidemos.


2. Cultura de la transparencia

Mostrar los datos a los demás es el primer requisito para mejorar. Si están ocultos la mejora no será sencilla.


3. Cultura del control por pares


A nadie le gusta que le controlen lo que hace, en sanidad tampoco. Confiar en un colega con credibilidad para nosotros para que supervise y nos ayude a mejorar será más sencillo que un gestor externo impuesto por la dirección que siempre ser verá como una amenaza.