sábado, 11 de enero de 2014

Cuervos en el Colegio de Médicos de Madrid







Los médicos estamos obligados por ley a tener un colegio profesional. La finalidad de los colegios profesionales es la ordenación del ejercicio de las profesiones, la representación exclusiva de las mismas, y la defensa de los intereses profesionales de los colegiados. El colegio debe velar por el cumplimiento de una buena labor profesional, donde la práctica ética del trabajo se constituye como uno de los principios comunes que ayudan a definir los estatutos de cada corporación (wikipedia dixit).

En Madrid llevamos lustros con un colegio de Médicos zombi, ni vivo ni muerto, sino todo lo contrario. Todos los meses cobra religiosamente la cuota prescrita sin dedicar mucha energía a cumplir sus funciones. Ni ordena el ejercicio profesional, ni representa a casi nadie, ni defiende los intereses profesionales de los colegiados. La razón de este despropósito es que se ha llenado de cuervos. Me perdonarán la imagen pero me parece muy elocuente. Un colegio no es lugar para pájaros, en el caso de Madrid pertenecen al ámbito de la muy poderosa correduría de seguros Uniteco que lleva metiendo sus tentáculos en la junta directiva y en la presidencia de la institución desde hace ya demasiado tiempo.

En las últimas elecciones la candidatura financiada por esta entidad privada ganó las elecciones por estrecho margen. Tras ir mostrandose progresivamente las cartas la actual presidenta, Sonia López Arribas,  no se ha dejado manejar por la junta directiva y se ha negado a secundar las intrigas de la correduría. Esto ha puesto en punto muerto al Colegio porque en el actual status quo no es posible salir del bloqueo de unos y otros.

En los tiempos que corren es necesario ser audaces. Las instituciones deben velar por sus fines, ser coherentes, aportar valor a la sociedad. Un colegio profesional no debería ser un ente encerrado en sí mismo. Un colegio de médicos puede ser un órgano vivo abierto a los médicos y a la sociedad en general. Una voz que oriente, que aporte, que señale. Y que lo haga desde el rigor, la evidencia científica, la ética y las nuevas tecnologías de comunicación que generalizan la accesibilidad a todos. Si los responsables de la institución no cumplen han de marcharse.

Muchos médicos de Madrid quieren como yo tener un Colegio profesional útil y accesible, donde nuestra opinión cuente. ¿Por qué no cambian los estatutos para permitirlo? ¿por qué no permitir un sistema de voto de base informática para tomar decisiones de calado? ¿por qué no potenciar la formación continuada desde los propios profesionales? ¿por qué no mejorar las comunicación telemática entre los médicos de Madrid usando nuevas tecnologías? Estoy seguro que en la Comunidad de Madrid tenemos profesionales capaces de responder a estas preguntas de forma adecuada. Si los actuales responsables del colegio no pueden pregunten a quien sepa o márchense. 

Dan ganas de decir yo me bajo, pero prefiere gritar: "Señores de Uniteco váyanse del Colegio de Médicos de Madrid". 

Terminarán haciéndolo de un modo u otro, les recomiendo una salida digna. Si no, terminarán saliendo de malos modos.

1 comentario:

Julio Marcotegui Caminero dijo...

Llevo poco tiempo colegiado, pero opino de forma muy parecida. Las posibilidades del Colegio son enormes, ya que es una organización en la que a los médicos se nos permite modelar el entorno de nuestra profesión. Si los responsables quisieran, podrían hacerlo infinitamente más participativo y útil, con algunas de las medidas que tú propones y muchas otras. Pero es obvio que no lo hacen porque no les conviene, y el lucro y el medro personales están por encima del bien del colectivo.

Yo sólo puedo decir que si a día de hoy la colegiación para ejercer fuera voluntaria, no me cabe la más mínima duda que que yo no estaría inscrito, y eso es lo más triste que un médico puede decir de su Colegio. En las manos de los responsables está hacernos cambiar de opinión a todos los que pensamos así, que no creo que me equivoque al pensar que somos amplia mayoría. Ojalá esto ocurra algún día, y estaré dispuesto a implicarme para lograrlo.