lunes, 20 de enero de 2014

Dragones y ratones





No hace falta ir al cine para ver dragones. En la cultura china son seres de agua, en la occidental escupen llamaradas. Quizá por eso el dragón de la crisis que está aterrorizando occidente lo esté haciendo a sangre y fuego. Llama la atención la forma en que los responsables gubernamentales que obstentan el poder se están enfrentando a este reto. A la manera del ratón se quitan de en medio con pericia escondiendose en su madriguera para evitar ser vistos. Ruedas de prensa sin periodistas, diálogo con la oposición sin oposición, grupos de trabajo sin contar con  trabajadores ni técnicos... La estrategia del ratón es buena, para el ratón. No lo es tanto para los que dice representar.

En el mundo de la salud también hay dragones temibles: la inequidad, la exclusión social, la pérdida de capacidades físicas y mentales, el desamparo, el hambre, la pobreza, la soledad... Acompaño cada dia a mis pacientes en su lucha, aprendiendo del ingenio y las mil formas de adaptarse a situaciones muy complicadas. Es bueno recordar que todo dragón puede ser derrotado, tan solo hace falta saber que es posible. No se fíen de los ratones, no es buena idea delegar en ellos misiones delicadas, tampoco de las superproducciones cinematográficas. La fuerza para derrotar a los dragones se puede encontrar en la ética y en la política tal y como las concebían los griegos. Nos va a tocar desempolvar a los viejos sabios clásicos para comprobar que sus propuestas siguen estando plenamente vigentes.