sábado, 15 de febrero de 2014

¿Cómo tener una relación de pareja sana?


Foto: Eleazar



Las relaciones humanas también tienen salud, buena no mala según nos vaya. En nuestro tiempo pareciera que hay una epidemia de mal rollo generalizado que también afecta la vida personal y afectiva. Pero, ¿es posible tener una relación de pareja sana?. Hay respuestas para todos los gustos, desde mi consulta compruebo a diario que los problemas de pareja generan dolor y enfermedad. Desde la psicología de autoayuda nos recomiendan:

  • Hacer cosas juntos.
  • Propiciar el contacto físico
  • Ser detallistas
  • Compartir los intereses del otro
  • Hacerle reír

Son propuestas razonables y sensatas pero, ¿es suficiente?. Los que lleven en su haber relaciones largas seguro que responden negativamente. Hacen falta muchos más factores como son una compatibilidad razonable de caracteres, un sistema de valores compartido, un proyecto de vida... Pese a la miriada de libros de autoayuda, consultorios sentimentales, psicólogos y terapeutas al uso parece que no hay consenso a la hora de fijar la mejor hoja de ruta. Y es que desde la revolución neolítica, al ser humano las relaciones íntimas le resultan cuanto menos complejas.

Una aproximación muy interesante sobre la comunicación de pareja nos la ofrece Marshal Rosenberg con la comunicación no violenta. Este sistema se basa en la importancia de reconocer las propias necesidades y de expresarlas en un formato entendible y no agresivo para la otra persona. De poco sirve ser el ser más detallista, divertido, sexy o competente del universo si nuestro patrón de comunicación es el de una medusa o un oso cavernario.

Las relaciones humanas son motores que precisan de un potente sistema de comunicación. Mejorar nuestras habilidades a este nivel es vital para poder poner sobre la mesa nuestras necesidades, escuchar las del otro (sin salir corriendo) y poder negociar los cursos de acción más apropiados para ambos.

El enorme problema de la violencia de género no es más que un terrible signo de la dificultad que existe para construir una relación de pareja satisfactoria para las dos partes.  Por eso no me atrevo a plantear consejos de autoayuda. Como mucho avanzaría la propuesta de mirar de vez en cuando a los ojos, tomar de la mano a nuestra pareja y ofrecer nuestra completa atención durante un rato. Si la atención plena es uno de nuestros mayores dones, tomar conciencia de la otra persona es un regalo muy potente. No vale sólo con la flor en San Valentín. Navegar una relación de pareja nos llevará lejos en una singladura llena de peligros, requeriremos toda la astucia de Ulises y la ayuda de los dioses para llegar a buen puerto. Con todo y con eso, nadie nos puede garantizar que llegaremos a Ítaca.