domingo, 2 de febrero de 2014

La gestión cautiva de la Atención Primaria


Prisioneros de Guerrra. Wikipedia


En la Atención Primaria madrileña hay libre elección, cualquier ciudadano puede elegir el centro de salud que quiera. El problema es que no existen medidas de corrección y ajuste. Si un centro es muy elegido o tiene mucha población no verá aumentada su plantilla ni incentivará a sus profesionales. Si un centro es poco elegido o tiene poca población tampoco verá mermada su plantilla ni se dejará de incentivar a sus profesionales. ¿Qué genera esto? desmotivación, hastío, burn out y mala asistencia en los centros más castigados.

Cuando el actual director general de Atención Primaria de Madrid explicó el área única en un histórico consejo de gestión que reunió en el hospital Ramón y Cajal a todos los equipos directivos de los centros de salud de la comunidad, un servidor le preguntó si habían previsto medidas de corrección y ajuste de plantillas. La respuesta "lo estamos trabajando" dejó claro el nivel de planificación estratégica que tenía la reforma propuesta. Lo cierto es que ese cambio estructural es lo que ha permitido el intento de privatización de la gestión de los hospitales que han parado los tribunales, anteriormente a dicho cambio no era posible.


Trabajo en uno de los centros de salud con más pacientes y presión asistencial de Madrid, no es de lo peores pero no nos aburrimos. Los médicos de familia superamos los 2000 pacientes con presiones de mas de  50 pacientes diarios de media. Los pediatras superan los 1100 niños... En la misma localidad hay otros dos centros de salud con menos pacientes y presiones, ¿medidas de ajuste? ninguna. Reciéntemente nuestro director de centro se reunió con los máximos responsables de la Consejería para hablar del tema, ¿medidas de ajuste? ninguna. Eso sí, muy buenas palabras.

Leo en las noticias que en el centro de salud de Alameda se jubiló una pediatra que tenía 500 niños de cupo, la gerencia decidió amortizar la plaza y no reponerla. Las presiones vecinales y de la prensa  hicieron cambiar esta opinión. Vuelve a haber una pediatra para ver 500 niños en un barrio de Madrid, mientras que en Collado Villalba tenemos una media de 1100 niños por pediatra y ahora no estamos mal, hace dos años eran  3000 niños para dos...

Si los gestores no son capaces de hacerlo mejor me temo que el sistema no aguantará. Tras el anuncio de paralización del proyecto de privatización de hospitales y centros de salud algunos dicen que respiramos tranquilos. Yo no lo hago, no puedo hacerlo cuando los problemas de fondo siguen sin solución y no da la impresión de que los gestores actuales tengan capacidad de proponer soluciones ni sentarse a escuchar a los profesionales que parecen que sí tienen alguna. 

No es cuestión unicamente de cambiar al Consejero de Sanidad, es cuestión de sentarse a buscar soluciones de manera seria, con voluntad política, diálogo real y escuchando a los profesionales. ¿Han abierto los gestores de la atención primaria madrileña alguna línea de diálogo en los últimos años? ¿Qué credibilidad tienen dichos responsables ante los profesionales?...


4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué medidas de presión estáis contemplando ante esta situación ?

Salvador Casado dijo...

No sé los demás, por mi parte la mayor medida de presión que conozco consiste en hacer las cosas lo mejor que puedo. Mi nivel de eficiencia es muy superior al de médicos de familia de otros países europeos, veo muchos más pacientes con alto nivel de resolubilidad y bajo nivel de gasto, comunicación de alta calidad, buena relación con los pacientes...

Hago lo que tengo que hacer. Eso me temo que pone en entredicho al que no lo hace, y en el nivel de gestión más si cabe.

Gilbertman García dijo...

Hola Salvador! El sistema llega a estar corrupto por culpa de la libre elección de médico.
De tal manera que hay compañer@s con menor cupo como consecuencia de que los ciudadanos no les eligen, y que además, por diferentes causas tienen menos pacientes porque se les cambian de su cupo. Y otros que asumen toda la demasía sin prácticamente compensación económica alguna, con el aumento de sobrecarga en su trabajo y el estrés que ésto conlleva. Los únicos alicientes que estos profesionales tienen son ver la satisfacción del usuari@ en su cara, y sentirla en sus propias carnes por el trabajo diario bien hecho.

Salvador Casado dijo...

Es un sistema de incentivación inversa (o perversa) se premia al que trabaja peor (los pacientes se van) y se castiga al que trabaja mejor (con más pacientes).

Ideal para desmotivar a los mejores...