jueves, 7 de agosto de 2014

Un tercio de los pacientes no entiende a su médico










Seguimos sin conseguir que médicos y pacientes se entiendan. Parece que un tercio de los pacientes no entiende a su médico, el dato es preocupante. ¿Por qué ocurre esto? Las razones son múltiples y antiguas, lamentablemente siguen vigentes y todo parece indicar que esta brecha de comunicación se hace cada vez mayor.


1. Los médicos no suelen escuchar adecuadamente.

El tiempo medio que tarda un médico en interrumpir la explicación de sus pacientes es de 12 segundos. En España los médicos de familia tienen de media 5-7 minutos por paciente, mucho menos que en otros países. No es fácil escuchar cuando hay que trabajar tan rápido.

Por otro lado hay muchas distracciones. El sistema informático del sistema sanitario precisa ser alimentado con muchísimos datos, lo que obliga al galeno a dedicar más tiempo a la pantalla del ordenador que a los ojos del paciente. Las llamadas telefónicas, las interrupciones de otros colegas, enfermeras o administrativos, las urgencias, los pacientes sin cita y un sin fin de imponderables distraen con frecuencia la atención.

2. Los médicos siguen usando lenguaje técnico.

Formar un médico precisa más de diez años, en ese tiempo aprenden a hablar una lengua técnica que les permite traducir lo que le pasa al paciente a un vocabulario científico en el que se apoyan el diagnóstico y el tratamiento del proceso. Usar este lenguaje sin la correspondiente adaptación hace que el paciente no se entere bien de lo que pasa, lo que se espera tiene que hacer y los cuidados que se precisan.


3. Los médicos no consiguen explicarse de una forma entendible. 

Por mucha voluntad que le eche el médico, es frecuente que la persona que acuda a consulta tenga dificultades de comprender por muchas razones. Una de las principales es el agobio que suele acompañar este tipo de visitas. Una persona nerviosa entiende peor que una tranquila. Por eso en consultas complejas es aconsejable hacerse acompañar de alguien de confianza. Por otro lado suele ser bastante útil que los profesionales sanitarios se ayuden en sus explicaciones de dibujos, diagramas, fotos e imágenes. También se puede proporcionar información escrita o en vídeo que el paciente y su familia puedan ver posteriormente.


La comunicación es la base de todo sistema sanitario y de todo encuentro asistencial. Su mala calidad afecta todos los procesos, encareciéndolos ya haciéndolos más penosos y peligrosos.

Mejorar la comunicación asistencial es prioritario pero no encontrarán, por mucho que busquen, políticas, líneas de gestión o propuestas de calado para mejorarla, más bien todo lo contrario. Sí existen muchos profesionales bien intencionados que hacen todo lo posible por comunicarse mejor con sus pacientes pero suele ser infructuoso cuando cada vez hay que ver más pacientes en menos tiempo y se presiona a estos profesionales  por todas partes.

Los pacientes pueden ayudar planificando sus visitas y tratando de usar con moderación y prudencia el sistema sanitario. Los profesionales tomando conciencia de sus limitaciones y tratando de mejorar la formación continudada en comunicación asistencial. Por último los gestores y políticos salvaguardando unos tiempos mínimos de consulta y una organización que no agobie excesivamente a sus facultativos.