jueves, 25 de septiembre de 2014

Relato: Alta contemplación






Alta contemplación; se sabía perfectamente dotada para ella. Desde su más tierna infancia tenía una habilidad fuera de lo común para dedicar largos periodos de tiempo a observar desde hormigas a estrellas pasando por los hombres. Llamaba la atención de sus profesores y familia por su capacidad de abstracción de la que surgían inesperadas intuiciones, fantásticas historias y juegos imposibles. Aquella mañana conducía su coche muy temprano, amanecía. Recién incorporada tras sus vacaciones sus sentidos estaban especialmente despiertos. Empezó a repetir "yo soy la luz" sintiéndose una con la fresca belleza de los primeros rayos dorados del día. Con ese mantra entró poco a poco en el santuario que guardaba aquel tul luminoso. Fue entonces cuando se dio cuenta. Sintió con meridiana precisión como en esa fuente de luz, más allá de la luz, su personalidad, su identidad, su ego, no eran más que una sombra. Una pequeña sombra en la gran catarata de luz universal. Apenas un leve pliegue, mínimo, finito y temporal. Sintió que ella verdaderamente no era esa leve sombra sino la pura luz que lo inundaba todo. Siguió repitiendo la frase unos minutos más pero la revelación había pasado. Al llegar a su destino detuvo el motor y respiró hondo unos instantes. Le gustaban sobremanera esos regalos que la vida le daba.