lunes, 10 de noviembre de 2014

Relato: Dios vino a recogerme





Llegué al aeropuerto puntual, tras un vuelo agradable en el que la casualidad quiso que conicidiera con el violinista Ara Malikian, uno de mis músicos favoritos. Tras despedirme de él en la terminal me dirigí al taxista que esperaba sosteniendo un folio con mi nombre. Una vez en el coche le comenté la anécdota de mi encuentro inesperado tras lo que  respondió: "¿Malikian el violinista?, le conozco. Estuve oyéndole en el Teatro Real de Madrid hace dos meses". No pude refrenar el pensamiento: "Coño con los taxistas de Almería, ¡qué nivel!". Mas tarde me enteré que mi conductor no era tal. Teo era un médico jubilado que se había prestado a ayudar a la organización del congreso de forma voluntaria, dado que no contaban con patrocinio de la industria farmacéutica.
El día había empezado bien, sentía una enorme gratitud por la capacidad que tiene la vida de sorprendernos.