miércoles, 11 de febrero de 2015

Estamos hechos de dos mil millones de latidos






Una vida contiene muchas cosas.
Infinidad de ellas.
Es verdad que se pueden contar:
Los pasos, los abrazos, las veces que cantamos,
Amaneceres límpios, zozobras y batallas.
Incluso los latidos,
dicen que mil millones.
Lástima que la gran mayoría
sean puro afán
en la bruma del sueño.



El corazón es una de las muchas maravillas que nuestro cuerpo esconde. Un músculo infatigable, especializado en bombear, en permitir la vida. Un músculo que comienza a latir en el embrión y no cesa hasta segundos antes de la muerte.

No sé si el dato de que la vida humana contiene dos mil millones de latidos aporta algo.

Esta pequeña reflexión tan solo invita a acompañar esos latidos del máximo de conciencia, alegría, gozo y serenidad que nos podamos permitir.