martes, 26 de mayo de 2015

Crónica del XXlll aniversario de Diario Médico

De izquierda a derecha los doctores Tomás Gómez Gascón, Paco Camarelles, Salvador Casado e Isabel Núñez 


Ayer Diario  Médico convocó al mundo sanitario a su fiesta anual de aniversario. Es una fecha que suelo guardar en la agenda, por la facilidad que el acto permite para tomar el pulso a lo que pasa en sanidad y en la comunicación sanitaria. Pese a que prevalecen perfiles políticos, gestores e industriales hubo representación de Atención Primaria como se observa con los cuatro médicos de familia que ilustra la foto.

Como llegué al final no pude disfrutar de los discursos oficiales ni del baile de cargos que suele ir a la primera parte y sale velozmente cuando ya se han hecho la foto. En lo que si pude participar fue en varias conversaciones inteligentes tanto con amigos como con personas que admiro. No será necesario transcribirlas aquí pero sí nos dan pie para decir que hay una percepción general de la necesidad de cambio y por otro una gran resistencia. Las estructuras sanitarias son muy rígidas, los sistemas sanitarios mantienen gran inercia, pero las leyes del mercado y la globalización no atienden a razones, exigen rendimientos y adaptaciones cada vez mayores y más rápidas. ¿Quién está aportando ideas o alternativas? ¿Quién está liderando desde el fomento de la creatividad y la colaboración? Es triste comprobar que el panorama ideológico es un páramo de corta/pega y el sistema de liderazgo sigue siendo piramidal basado en promocionar al que no molesta y cuestiona poco.

Pese a todo el baile de trajes de corbata y vestidos largos me dio confianza sentir que hay un pequeño porcentaje de gente que está pensando de otra forma, tal vez con poca visibilidad pero ahí están. Viene bien recordar que nuestro tiempo precisa de grandes dosis de imaginación y creatividad, también que hay que compartirla con otros. Eso implica salir de nuestras consultas y despachos y tratar de de comprender lo que están haciendo y diciendo los demás. Implica riesgos pero sin ellos no habrá avance. Tal vez haya llegado el momento de transformar la queja en creatividad y las charlas de café en innovación.