lunes, 24 de agosto de 2015

Relatos de verano: la anestesista.

Era una mujer práctica además de muy inteligente. Su expediente académico era impecable. Lo tuvo claro a la hora de elegir una especialidad, no quería complicaciones. Sus objetivos vitales estaban a la vista de todos, recuperar el tiempo perdido en la larga carrera, encontrar un partido decente y sentar la cabeza con tranquilidad trayendo al mundo un par de retoños, ni más ni menos. Llevó a cabo su plan con precisión suiza terminando a la par su especialización en anestesia  y la sonada boda con la que le obsequiaron sus orgullosos padres. La larga lista de sobresalientes obtenidos no aumentó un ápice su interés por los pacientes, los prefería dormidos, daban muchos menos problemas. Además su trabajo era cómodo y permitía leer ó navegar tranquílamente por internet, no pedía mucho más. Terminaron comprando un cómodo piso en una urbanización de lujo en Barcelona, dando una costosa educación a sus hijos y alternando con la alta sociedad como siempre habían hecho en su casa. Se consideraba una mujer realizada, razonablemente feliz y seguidora fiel de Julio Iglesias, ¿qué más podía pedirle a la vida?.

1 comentario:

Patricia A-Fdez dijo...

Claramente la felicidad es un concepto del que está de moda hablar, y sin embargo, pese a las numerosas recetas que encontramos a diario, como bien dice Bimbela "la felicidad es una decisión" de la que parece cada nos encontramos más alejados.
Nos empeñamos en valorar la felicidad de los de nuestro alrededor, de pensar en cuánto de felices seríamos en "sus" condiciones, en qué nos falta para alcanzar ese súmmum y sin embargo, posiblemente la receta más sencilla siga siendo la de Sartre: "la felicidad no es hacer lo que uno quiere/tiene, es querer lo que uno hace/tiene". ¿Lo quieres?
Feliz día!! ;)