miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gesionar o di-gestionar la Atención Primaria




Hace unos días lanzábamos una reflexión a las redes sociales sobre el asunto de las enfermeras de hospital que cambian a primaria en concurso de traslados. He aprendido mucho de la conversación generada tanto en los comentarios del blog como en twitter. Pero surgen nuevas preguntas.

¿Quién se supone que debe velar para que cada cual cumpla sus funciones en Atención Primaria?
¿Qué pasa cuando alguien dice "no es mi función"?
¿Qué pasa con los profesionales desmotivados, quemados ó escaqueados?


Parece que la OMS da el aprobado a la Atención Primaria española salvo por los bajos sueldos y el envejecimiento de los médicos que pone de relieve que ha cerrado las puertas a los más jóvenes. Esto lo suscribo dado que no se crea empleo de calidad y se han recortado los presupuestos  de suplencias al máximo.

El informe no dice nada de las tres preguntas arriba formuladas pero me consta que tanto en el ámbito hospitalario español como en la primaria de otros países si existen respuestas y soluciones. Por eso me pregunto si no habría que reformular muchas cosas en la gestión de este nivel asistencial cuyos responsables tal vez sean eficientes con el manejo de hojas de excel pero que sin duda permanecen invisibles para la gran mayoría de los profesionales en los que no ejercen ningún tipo de influencia. Asistimos a una digestión lenta de una primaria que se deshace en los jugos ácidos de la dejadez y la inoperancia sin que parezca existir algo parecido a un liderazgo por ninguna parte. En Madrid se reformuló toda la estructura hace unos años con la creación del área única que prometía disminuir los cargos intermedios y dar más autonomía y poder a los coordinadores de equipos de Atención Primaria que pasaron a llamarse directores. Todo quedó en agua de borrrajas con exáctamente los mismos cargos intermedios y con unos directores de centro que eran igualitos a los anteriores coordinadores. Casi nadie dijo nada al respecto. Se perdió una oportunidad.

Mientras no tomemos conciencia de la importancia de estas preguntas no nos mojaremos para encontrar las respuestas. Y así vamos sobreviviendo, como dice el genial Rafa Olalde, cada cual en la república independiente de su consulta.