martes, 3 de noviembre de 2015

Dentro de una madre siempre queda algo de sus hijos, su adn completo.





Durante el embarazo la madre y el feto se comunican de muchas maneras. El feto oye el latido materno así como otros sonidos de su cuerpo y del ambiente. También percibe vibraciones y tacto mediante su piel. Las diferencias en la cantidad de glucosa del torrente sanguíneo y otros cambios en el mismo también son detectados. Por otro lado la madre también puede notar los movimientos del niño, su posición incluso puede sentir su cuerpo a través de la pared abdominal. Lo que no sabíamos hasta ahora es que esta comunicación incorpora un aspecto de enorme transcendencia. En la sangre materna se pueden detectar proteínas del ADN fetal y células completas. No conocemos la transcencendia de este hallazgo ni como afecta a la salud del feto y de la madre. Lo que sí parece claro es que nos da una explicación de por qué pueden variar tanto las sensaciones de la madre durante cada uno de sus embarazos. La mayor o menor activación del sistema inmunitario y de otros muchos procesos, incluyendo quizá procesos tan sutiles como el estado de ánimo, se están investigando y en lo próximos años tendremos más respuestas. Queda claro que la relación maternoinfantil es un vínculo muy fuerte que comparte bibliotecas genéticas completas. Dentro de una madre siempre queda algo de sus hijos, su adn completo.