sábado, 6 de febrero de 2016

Rescatar el mensaje







Tengo la suerte de contar entre mis amigos con Pepe Laguna, uno de los teólogos más interesantes que conozco. Eso me permite realizar un comentario de su último libro Intrigas evangélicas con la ventaja del que sabe lo que hay tras bastidores. Como médico soy testigo privilegiado del pulso de mis pacientes y de la sociedad. Voy viendo como cada vez la religión tradicional está menos presente en sus vidas y no encuentran en ella la ayuda frente a la adversidad y la enfermedad que prestaba a nuestros abuelos.

Hay muchas razones que explican estos cambios. Me centraré en la que pienso es la principal, la narrativa. Por muy potente que sea un mensaje, éste no llegará si no se cuenta bien. Es aquí donde el papel de Pepe Laguna es importante. Contar de otra manera relatos o historias que muchos nos sabemos no es nada fácil. Hacerlo desde la experiencia y la propia conducta tampoco.

La obra tiene un prólogo de Dolores Alexandre, otra teóloga de referencia, y propone un itinerario de acercamiento y lectura a los textos desde puntos de vista sorprendentes. Provocar asombro es hoy tarea casi imposible, estando como estamos hartos de ruído y efectos especiales. Provocarlo a partir de textos milenarios algo casi imposible. Créanme si les digo que el autor lo consigue.

Según pasan los años me fijo más en lo que hacen los demás en lugar de en lo que creen o cuentan. Por eso no tengo ningún inconveniente en recomendar este libro para aquellos que quieran hacer una relectura de esos viejos relatos evangélicos, que muchos ya no valoran pero que siguen reservando incontables tesoros para quien busca bien.