lunes, 7 de marzo de 2016

Toxicidad por exceso de información y datos




¿A cuántos de ustedes le resulta desagradable consultar el correo electrónico? Probáblemente a muchos. Lo mismo podríamos decir del móvil cuando los avisos, pitidos y vibraciones de éste se vuelven excesivos. Hemos olvidado el placer de recibir una carta, de poder guardarla hasta encontrar un momento adecuado, de leerla con calma cuando lo decidimos. Ahora las comunicaciones son inmediatas y exigen respuesta cada vez más rápidas. Terminamos agotados.

Si nuestros canales de comunicación se saturan, si nos da pereza consultarlos, si sentimos agotamiento cuando trabajamos con ellos, algo estamos haciendo mal.

 Seguro que la mayoría habrá pasado la revisión del coche o la caldera de calefacción recientemente pero, ¿Cuándo fue la última vez que revisaron sus filtros informativos?

No solemos hacerlo y nos damos cuenta tarde de que están bloqueados y llenos de impurezas. Lo solemos notar indirectamente, cuando el malestar, el cansancio o el bajo ánimo nos obligan a detenernos y atendernos un poco. En una sociedad de la información es fundamental mantener una adecuada salud en esa parte de nosotros que se expone a los datos. Hay que lavar esa piel, aplicar protección solar e hidratarla convenientemente con aceites que aporten flexibilidad y resistencia. 


Hay muchas formas de hacerlo esbozo diez:

1. Potenciando otros canales de comunicación "lenta"  como la conversación presencial o telefónica de calidad, el género postal y las actividades de ocio compartido y aire libre.
2. Fortaleciendo los tiempos de silencio personal.
3. Invirtiendo en autocreatividad.
4. Escribiendo.
5. Apagando de vez en cuando el móvil.
6. Alejándonos de las pantallas cuando nos sea posible.
7. Regalándonos conciencia para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida ordinaria.
8. Dando largos paseos.
9. Acariciando o abrazando (niños, ancianos, animales de compañía, amistades, familiares y parejas).
10. Con risa y sentido del humor.




Imagen: publicdomainvectors.org

2 comentarios:

Domando Al Lobo dijo...

Y configurando las redes sociales para que no haya notificaciones cada vez que alguien respira. Las justas y necesarias para que sean un apoyo no una obligación más.

Enfermera de Vocación dijo...

Como siempre excelente reflexión my necesaria para todos y para la sociedad de hoy en día. También es útil quitar todas la notificaciones de las RRSS, whatssaps de grupos silenciados o en mi caso, vivo con el teléfono en silencio...aún así no dejamos de mirarlo cada instante. También va bien dedicar los días y tiempo libre a desconectar haciendo actividades de deporte en la naturaleza, para mi es fundamental y por supuesto cuando quedas con gente no tener el móvil delante, hablar mirando a los ojos....que necesario....Un saludo, siempre un placer muy reconfortante leerte.