viernes, 29 de abril de 2016

¿Es ético proponer acupuntura a un paciente con dolor crónico refractario a otros tratamientos?










La acupuntura es una de las terapias de Medicina Tradicional Oriental más conocidas. Entre los profesionales sanitarios suele ser controvertida dada la poca evidencia científica que la soporta. Al ser por definición una terapia muy individualizada en el paciente y muy dependiente del terapeuta hay habitualmente variables de confusión que impiden realizar ensayos clínicos metodológicamente correctos. En occidente solemos centrar la evidencia en patología no en individuos, lo que permite diseñar cohortes y aletorizar intervenciones con más facilidad.

La reflexión que planteo podría basarse en un caso clínico habitual:


 Paciente de 82 años y gonalgia severa por poliartrosis. La señora casi no sale de casa y se levanta muy poco de la silla. Se desestimó cirugía hace años. Está tomando desde hace años un gramo de paracetamol cada ocho horas pautado por su reumatólgo, al médico de familia le parece excesivo pero lo mantiene por el dolor de la paciente. No tolera antiinflamatorios por su gastritis crónica ni tramadol ni similares por su estreñimiento pertinaz. Su médico de familia le ofreció diez sesiones semanales de acupuntura para disminuir el dolor, explicándola en qué consistía la técnica, no se modificó la medicación. Al terminar la paciente refería menos molestias.


¿Es correcto el curso terapéutico elegido?



Frente al dolor crónico y la insuficiencia orgánica (cardiaca, respiratoria, endocrina, de aparato locomotor...) la medicina occidental termina tocando techo. Llega un momento en que no puede aportar más. Ese punto suele frustrar al médico que termina dando de alta al paciente y enviándolo de nuevo al médico de familia. Este también suelen llegar a su límite cuando no pueden ofrecer nada más al paciente pese que este siga acudiendo a múltiples visitas.

Cuando el paciente crónico percibe que el sistema sanitario no puede hacer más por él termina, en muchas ocasiones, acudiendo a diversas terapias alternativas. En este ámbito se puede encontrar de todo, imposición de manos, bebedizos, productos químicos supuestamente naturales, terapias manuales, homeopatía, terapias orientales, imanes, depuración con cebollas y una lista casi infinita. Al ser una elección libre no suelen comentarla con su médico de familia salvo alguna excepción.

La acupuntura es una técnica con escasos efectos secundarios. La sustentan siglos de uso y resultados empíricos en millones de personas. Los chinos son de naturaleza práctica por lo que siguen usándola con frecuencia para aquellas situaciones en las que la medicina occidental no es muy resolutiva. No es sencillo tener una visión hacia ella dotada de perspectiva. Nos encontramos con defensores acérrimos y sus correspondientes enemigos. Entre ellos quedan los cientos de miles de ciudadanos que acuden a la misma anualmente.

No es mi intención convencer a nadie de nada tan solo favorecer una reflexión que no suele ser cómoda para muchos.





Aporto tres sencillas ideas para compartir con el paciente.

1. ¿Qué alternativas le ofrece la medicina para su problema actual?

2. Si la medicina científica carece de ellas, ¿es prudente en su caso probar otras que carezcan de soporte científico? ¿qué riesgo tendría?

3. Si el paciente decide usar alguna medicina alternativa, ¿está dispuesto su profesional sanitario a hablar del tema y ser parte activa en el seguimiento?





2 comentarios:

JP dijo...

Evidencia haberla hayla http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=acupuncture+and+pain Hay estudios con resultados de no eficacia pero también los hay, con grupo control de acupuntura simulada y hechos por prestigiosos centros como la Clínica Mayo (para cefaleas), con resultados de eficacia para determinados tipos de dolor.
Como médico yo uso todos los métodos con evidencia de resultados y balance riesgo/beneficio favorable, sin prejuicios, que el paciente no debe padecer los efectos de los prejuicios de su médico. Para eso está la evidencia combinada con la experiencia y las preferencias del paciente. ¡Cuántos pacientes hay sufriendo más efectos adversos que beneficios con tratamientos con antiepilépticos y mórficos! Y eso a pesar de que hay terapias como la congnitivo-conductual o el mindfulness que han demostrado la misma efectividad que los opiáceos con más seguridad y más persistencia de los resultados en el tiempo; por ejemplo, para el dolor de espalda: http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2495275

María Ángeles Medina dijo...

Cuando estuve de residente ( hace siglos de eso) en Canadá, en el centro de salud había una especialista en acupuntura que estaba en el gimnasio de rehabilitación junto al resto de fisios. Allí en la Sanidad Pública se ofrece este tratamiento porque hay evidencia de su eficiencia