jueves, 26 de mayo de 2016

Destilar belleza













Se nos suele olvidar y lo pagamos caro. La belleza nos es imprescindible. Y no solo disfrutarla sino también ser capaces de tejerla, cantarla o dejarla volar.

Somos seres creativos capaces de alcanzar inspiración y transformarla en magia. Un soneto, una canción, una mirada o un destello. Lo sabes. Cuando dejas salir de tí esa luz experimentas una alegría y una liberación que alivian un instante tus cargas.

La tragedia del hombre es el olvido. Hoy la prisa, y los ídolos de la eficiencia, el dinero y el lucro nos hacen perder pie. Dejamos de crear y como plantas privadas de luz nos vamos marchitando. Cuando llegan los días de dolor gritamos y pataleamos. Suplicamos una pastilla que nos quite de encima el cetrino halo de congoja, pero no hay en el mundo pócima que consiga sacar a nadie de la profundidad de un pozo.


Me gusta aconsejar dietas ricas en belleza. Menús que incluyan grandes dosis de naturaleza, paseos, buena música y excelentes lecturas. Jornadas en las que no falten miradas profundas a los ojos que nos rodean, garabatos en nuestros cuadernos y alguna que otra nota manuscrita. El mundo nos colma de oportunidades para asombrarnos y no deja de invitarnos a crear. Destilar belleza es propio de la rosa que entrega su aroma a las corrientes, darnos cuenta de que compartimos esa vaporosa facultad es enormemente sanador.