jueves, 8 de septiembre de 2016

La guerra de las marcas

The Loar LH300VS (customized)

Foto de Freebird



Nadie se fía de nadie. En nuestro tiempo prevalece el escepticismo ante las instituciones públicas y ante las privadas, ante políticos y dirigentes, a las marcas y grandes corporaciones. Hay razones que lo justifican: la falta de transparencia, los intereses creados, la corrupción, el engaño, el ánimo de lucro desmedido...

Pero las marcas siguen estando ahí y nuestra relación con ellas se basa en un puñado de creencias, valores, gustos y costumbres. Nos hacemos fan de una marca de ropa, móviles o coches como también lo hacemos de un equipo de fútbol, partido político o actor de moda. Somos capaces de defender nuestra marca favorita a capa y espada, así como atacar las propuestas rivales con pareja vehemencia. Solemos hacer juicios sumarios a la totalidad, "uno defiende lo natural", "aquel lo ultratecnológico", "ese los productos nacionales". 

Esta semana me invitaron, en calidad de bloguero, a la presentación de un producto alimenticio que se comercializará en supermercados y tiendas. No he ido nunca a un evento de este tipo y me interesaba aprender cómo la marca exponía las características del mismo, conocer sus razones y ver si hacían "trampa" con la información. En lugar de ofrecer una conferencia de prensa tradicional prepararon una jornada con varias ponencias y debate. Se hizo todo de forma profesional y se aportó información correcta. Las preguntas incómodas fueron respondidas de forma adecuada y no trataron de evitarlas ni tergiversarlas. Tuiteé alguna informacion del acto que me pareció de interés. Al no ser un experto sobre el tema no he terminado de hacerme una opinión al respecto al no haber tenido todavía acceso a información escrita ni haber completado una revisión bibliográfica. Decidiré si hago o no una reseña dependiendo si considero la reflexión de interés para mis lectores. Sin embargo lo que sí me quedó claro es que una marca necesita comunicar cada vez mejor para poder vender. También que no lo pueden hacer solas, la ayuda tradicional del marketing invasivo ya no sirve. Cada vez somos más capaces de bloquear anuncios no deseados, cambiar el canal o mirar para otro lado. Las marcas tenderán a buscar aliados en la sociedad civil que tengan credibilidad para otros. Seguirán haciendo anuncios pero cada vez más saldrán a la calle y a las redes sociales a distribuir sus mensajes, de hecho este acto estaba lleno de blogueros.
¿Podremos fiarnos de los que nos hagan llegar esos mensajes?
Dependerá del grado de credibilidad, ética y transparencia de la fuente, de los argumentos y evidencias científicas que aporten.
Si queremos emanciparnos de la publicidad tradicional necesitaremos personas que nos filtren los productos y servicios. De alguna manera ya lo estamos haciendo cuando consultamos en internet las opiniones de los clientes de un hotel o de una determinada compañía. 
Nos gustará más o menos pero esta tendencia es imparable. Leemos los libros o usamos las Apps con más estrellas, vamos a los hoteles con mejores comentarios y seguimos las recomendaciones de nuestros amigos o de nuestros contactos de internet para comprar tal o cual producto. 

¿Debemos meternos los profesionales sanitarios en esa arena? ¿Es correcto que un profesional sanitario dé su opinión sobre un producto alimenticio, deportivo, tecnológico (no incluyo aquí medicamentos que obligarían a hilar más fino)? De momento hay posiciones encontradas, por una parte las Sociedades Científicas son con frecuencia patrocinadas por marcas y un gran número de expertos de todo tipo promocionan directamente productos y medicamentos en congresos y reuniones. Por otro lado otros defienden la necesidad de una independencia total y de un contacto cero con cualquier tipo de marca. Cada cual deberá responder según su criterio personal, es verdad que en el pasado ha habido abusos y se han cometido errores pero también que puede haber una relación entre marcas y profesionales ética y correcta, aunque no aventuro si seremos capaces de encontrarla.



2 comentarios:

Juan Antonio García Pastor dijo...

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Sí, sí creo que debemos acudir.
Somos personas que de forma habitual discernimos sobre procedimientos, tecnologías y productos presentados de forma muy competitiva.
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Sobre lo de fiarnos, depende.
Hay informaciones que no entendemos; por ejemplo, reconozco que algo tan simple como el NNT...
También que emociones me despierta la cuestión de la que me informan y que control de las emociones mantengo en ese momento y entorno.
Y además, si los informantes son más o menos dogmáticos, posicionados o vehementes.
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Juan Antonio García Pastor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.