martes, 1 de noviembre de 2016

Acumular




Pensamos que más es mejor. Ese mantra nos impulsa a ganar más dinero, a tratar de elevar nuestra situación económica a alentar el crecimiento. Creemos que saber más es mejor, que tener más poder, fama, reputación es lo deseable. Suponemos que mientras más propiedades, objetos y bienes tengamos mejor nos irá.

Eso nos hace llenarnos de cosas, rodearnos de objetos y enredarnos en ritmos de vida esclavizadores que nos obligan a trabajar más de lo necesario, correr más de lo necesario y agobiarnos más de lo necesario. Terminamos siendo siervos de deseos que no se preocupan precisamente por nosotros.

Lo cierto es que la desigualdad social es cada vez mayor. Los que más tienen tienden a tener todavía más, los que menos ven como lo poco que tienen les es arrebatado. La acumulación nunca ha sido tan enorme como ahora. Lo millonarios han pasado a ser mil millonarios, las estrellas se han convertido en superestrellas. El resto contempla la jugada inane mientras se va hundiendo lentamente, muy lentamente, en el fango de un pantano que cada vez les atrapa más.

La física y la biología nos dicen que el crecimiento no puede ser perpetuo. En el universo todo crece y decrece, vuelve a crecer y vuelve a decrecer, siguiendo una ley inexorable que siguen desde las olas del mar a las estrellas del cielo. No sé porqué pensamos que somos diferentes. Nuestra sociedad pasará, nuestra economía, valores y deseos también.

Y probablemente más pronto que tarde. Encaramos un tiempo de decrecimiento en el que nos tendremos que dar cuenta de que lo adaptable es ir a menos, de que la supervivencia nos lleva por un camino de desaceleración. Tiempos para aprender a caminar despacio, a vivir con menos, a dejar de acumular. ¿Seremos capaces?

El reto pasa por tomar conciencia en primer lugar para luego elegir rumbo y empezar una nueva singladura. No valen las rutas y modos anteriores. Habrá que acometer cambios personales de calado que sumados se convertirán en sociales. Habrá que decidir en qué iremos a menos y en qué a mas. Algunas facetas son más intuitivas que otras, habrá menos petróleo y más energía solar, menos coches y más bicicletas, menos trabajo por cuenta ajena y más autoempleo, menos riqueza material y más tiempo libre, menos lujo y más paseos.

Algunos llaman a lo que enfrentamos destrucción creativa. La verdad es que de momento no veo mucha creatividad que se diga. Más bien conformismo, hedonismo e inconsciencia, cualidades que no favorecen precisamente el arte. Para aportar creatividad es fundamental aportar la máxima atención de la que seamos capaces, la máxima inteligencia, la mayor reflexión y atrevernos a dar pasos audaces de una manera original y a poder ser con un toque artístico que haga que la belleza vaya de nuestra parte.

Cuando nos demos cuenta de que es mejor tener tres amigos auténticos que trescientos seguidores en redes sociales, un puñado de personas a las que queramos de veras en vez de fama u otros privilegios, suficiente tiempo para pensar, hablar y pasear en lugar de costosos bienes de consumo... seremos capaces de dar el primer paso. Y después el siguiente, sin prisa, sin agobios. El secreto mejor guardado de la existencia es que podemos recorrerla de una forma tranquila, no hace falta correr ni afanarse en extremo. Hagamos lo que hagamos todos llegamos al final a su debido tiempo. La acumulación beneficia cada vez a menos personas y perjudica a mayorías cada vez más extensas. Esto cambiará cuando las mayorías tomen conciencia de la injusticia y la locura que esto produce. Por el bien de todos, ojalá no tengamos mucho que esperar.



3 comentarios:

Anónimo dijo...


Dice el Génesis: "Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra"
Bién hecho. Ya lo hemos conseguido y estamos a punto de perecer ahogados en nuestros propios excrementos.
Si el autor de esta frase viviera hoy tendría que desdecirse y apoyar el decrecimiento creativo.

Adela-Emilia Gómez Ayala dijo...

El planteamiento me parece muy acertado; hay que pensar en desprenderse en lugar de acumular; pero el problema, es que para desprenderse, primero hay que tener algo; si no tienes nada, no te puedes desprender de nada.

Hoy, por desgracia, hay bastante gente bien preparada y cualificada para aportar su granito de arena a la sociedad, y sin embargo, tienen que vérselas y deseárselas para ganarse sus garbanzos.

Crudo, pero real.

Julio González dijo...

Decía Séneca que nunca es poco lo que es suficiente. Ojalá aprendamos todos a conformarnos con lo esencial y no acumular. Un cordial saludo.