viernes, 13 de enero de 2017

Prescribir conciencia.



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Foto de mindfulness




¿Qué pasaría si se consiguiese demostrar que la principal causa de enfermedad es la inconsciencia? Muchos dirían que no, que precisamente la ausencia de consciencia hace desaparecer el dolor y el sufrimiento como saben los que duermen o los que reciben anestesia. O tal vez que formas de vida sin consciencia también enferman y padecen. No nos meteremos en esos jardines. Tan solo reflexionaremos sobre el supuesto de que la falta de consciencia genere enfermedad, sufrimiento y dolor. 

Dentro de las propiedades emergentes del ser humano destaca su facultad consciente, su capacidad de darse cuenta de las cosas y de sí mismo. No es mucho lo que sabemos de ella salvo queda imprescindible para definirnos como humanos.

A la hora de enfermar todos tratamos de encontrar una cura. Si no somos capaces de encontrarla consultamos con un médico. Lo habitual es que nos recomiende hacernos pruebas para averiguar lo que nos pasa o nos recete algún remedio si considera que nos ayudará. ¿Qué pasaría si nos prescribiera conciencia? 

Probablemente le miraríamos raro, nunca lo hacen. Pero si miramos más de cerca no es tan descabellado como parece. En primer lugar podrían darnos luz sobre lo que nos pasa. Sobre la posible causa de nuestra enfermedad y el correspondiente tratamiento de dicha causa. Habitualmente la medicina propone tratamiento sintomático dirigidos a corregir las manifestaciones incómodas de la enfermedad. Si vomitamos nos dan algo para calmar los vómitos, si nos duele nos dan algo para calmar el dolor. Cuando el médico nos propone una posible causa y además nos da un consejo para modificarla nos resulta mucho más eficaz. Si los vómitos son producidos por un empacho de marisco tendremos más cuidado la próxima vez que lo comamos. Si el dolor es producido por una mala postura al dormir trataremos de modificar la forma en que dormimos. 

Por otro lado la conciencia es importante a la hora del tratamiento. El que nos ayuden a darnos cuenta de la importancia del remedio propuesto y la forma correcta de administrarlo es fundamental para que este haga efecto. Si sufrimos una neumonía pero no hacemos mucho caso de la toma correcta del medicamento podemos ponernos muy malitos. 

Finalmente para prevenir enfermedades es básico que sepamos en qué podemos mejorar. En muchas ocasiones despistes o no darnos cuentas de algo que hacemos o dejamos de hacer nos condiciona caer enfermos. Si el médico nos ayuda a detectarlo será más fácil andar con cuidado. 

En medicina no todo es diagnosticar y tratar. Hay un campo extenso de comunicación entre profesionales y pacientes que incluye la prescripción de conciencia, tanto en la forma en que se proporciona la información como a la hora de proponer cursos de acción que mejoren la vida del consultante. Darnos cuenta de lo que nos enferma y lo que nos da salud es básico para todos. Si me dieran a elegir lo más potente a la hora de salir de una consulta médica diría que una buena toma de conciencia supera casi siempre a las pastillas.

1 comentario:

ISABEL MARIA Navarro dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo llevo tiempo prescribiéndola, en las tendinitis va de fabula.
Menos automatismo mecánimo, más magnetismo
También creo que el único pecado, si es que existe alguno, es la inconsciecia.