miércoles, 18 de enero de 2017

Sobre la erótica del buen trato

Foto del autor. Málaga



Me publican hoy en el Huffington Post una reflexión sobre el buen trato, tema que creo merece la máxima atención en todos los ámbitos. Como médico del sistema sanitario me doy perfecta cuenta de que no siempre se ejerce desde el buen trato. Factores personales como acudir al trabajo con un dolor o una preocupación o institucionales como tener 60 pacientes citados o ser interrumpido más de 15 veces durante la jornada pueden condicionar respuestas displicentes, despistes, malas caras incluso  lenguaje altisonante o malas contestaciones. Hay un enorme horizonte de mejora institucional en el buen trato a profesionales y pacientes. También en la esfera personal. Obviamos sobremanera saludar, agradecer, sonreír, interesarnos, ser amables... mientras reforzamos posiciones de crítica, queja, desagrado y enfado. Merece la pena unirse a la recolución contagiosa del buen trato.

A continuación dejo el texto íntegro del artículo.



El erotismo del buen trato

Los medios de comunicación nos intoxican con información que supone ganancia para sus anunciantes pero que con frecuencia nos llena el alma de residuos. Raro es el día que no encontramos ecos de maltrato acompañados de fotos o vídeos que nos obligan a volver la cabeza. Nos bombardean con maltrato animal, violencia de género, ancianos abandonados, inmigrantes a la deriva y un larguísimo etcétera. Con el buen trato parece que pasa lo que con aquel periódico de buenas noticias que quebró a la semana de vida. Sin embargo hay una fuerza misteriosa en el buen trato capaz de abrir puertas y modular cambios que a priori parecen imposibles. Y lo mejor de todo, hay una erótica profunda y extensa muchísimo más compleja y fértil que las basadas en la conveniencia, el poder, los usos y costumbres o el desierto de la obligación. Es cierto que la pasión amorosa surge del deseo y eso es algo que viene de serie con el hardware de especie. Los primates añaden capas interesantes de buen trato en forma de contacto físico, despiojamiento y otras muchas conductas sociales. El ser humano avanza en el desarrollo de estas habilidades capaces de cimentar las relaciones de todo tipo que serán fundamentales para su supervivencia. Gracias a su capacidad narrativa y al mayor desarrollo de sus interacciones sociales es capaz de ampliar el espectro de conductas posibles desde el mayor maltrato imaginable a las formas más sutiles de cuidado.

La erótica del buen trato se aplica fundamentalmente al ámbito de la pareja al ser un potente carburante para mantener un sano nivel de deseo. La mejor manera de que nuestra pareja esté radiante es hacer lo posible por que esté alegre, feliz, a gusto. Esto va mucho más allá de términos como igualdad, equidad, responsabilidad... El buen trato no tiene límite y lo incluye prácticamente todo desde barrer el suelo para que nuestra amada no lo tenga que hacer o arreglar un grifo para que el amado se lo encuentre funcionando. Desde consentir un pequeño capricho hasta acceder a derroteros vitales complicados que sabemos iluminarán su faz pese a que quizá a nosotros nos produzcan algún grado de sacrificio o de quebranto. Conseguir que las personas que nos rodean tengan los ojos brillantes, consigan avanzar hacia aquello que los inspira, es la mejor forma de que ese resplandor ilumine nuestros pasos y consecuentemente la propia mirada.

No es sencillo encontrar ejemplos de buen trato, como hemos dicho no suelen ser noticia. Aun así todos conocemos alguno. Esa pareja que ha conseguido resistir mil tormentas y sigue caminando sonriendo, ese anciano que pese a sus achaques sigue cuidando de su perrito, aquella niña que hace lo posible para ir a merendar con su abuela impedida... El buen trato es aplicable a cualquier relación, desde un objeto inanimado hasta una planta, animal o persona. Podemos tratar bien los objetos cotidianos o relacionarnos con ellos a base de golpes y portazos. Lo mismo con los demás. De esta forma sabremos cómo nos tratamos a nosotros mismos dado que según una ley antigua no habrá mucha diferencia. Aquellos que durante su jornada, saludan, agradecen, se interesan, cuidan y sonríen llegan a la noche cargados de tesoros que otros no son capaces de encontrar por mucho que se afanen. Merece la pena tratar bien a los demás, a todo lo demás. Es la mejor manera posible para tratarnos bien a nosotros y eso tiene mucho valor como saben aquellos que alguna vez se hayan sentido maltratados, solos, abandonados, no reconocidos, desgraciados...

Si miramos atentamente a las personas más atractivas que conozcamos veremos que independientemente de su aspecto o características, suelen estar dotadas con el delicado don de la educación y las buenas maneras, con la facilidad para tratar bien a los que las rodean. Esa irresistible facultad hace de ellos seres amorosos, afectuosos, sonrientes o simpáticos, en ocasiones todo a la vez. La gran noticia es que todos podemos comportarnos así. El mundo sería un lugar muy diferente si consiguiéramos darnos cuenta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

el trato es tratamiento !!
gracias Salva por hacernos reflexionar.....
Silvina

Unknown dijo...

Un artículo para recapacitar,efectivamente no sólo en nuestra vida personal debemos mantener y cuidar el buen trato e infinidad de aspectos,base de cualquier buena relación.
En cuanto a nuestro trato con pacientes y usuarios es primordial mantener la empatía,esos pequeños gestos cotidianos que hacen que nuestro oficio tenga una repercusión positiva y que nunca deberíamos dejar de lado,a pesar de la saturación de trabajo a la que cualquier profesional se ve expuesto muchas veces...
Reflexionemos y "buena cara al mal tiempo".
Gracias por compartir este magnífico artículo,
Saludos

Francisco Martínez dijo...

Delicioso artículo (como siempre), que hace reflexionar sobre el la importancia del pequeño detalle de lo cotidiano, que contribuye a construir un todo armónico.
No obstante, debo decir (porque aprecio las contribuciones del autor) que algunos ejemplos me rechinan un poco: "Barrer el suelo para que nuestra amada..." "arreglar el grifo para que nuestro amado..."; creo que en estos temas debemos ser muy delicados, esta subdivisión arquetípica de roles o tareas creo que es superflua, por lo que pudise transmitir subliminalmente, sin que el resto del artículo sufra ningún menoscabo por su ausencia.
Dicho sea con todo el cariño y respeto hacia el autor.

Marta Real Pérez dijo...

Me gusta mucho la reflexión del principio, sobre el trato de los profesionales a los pacientes, de pacientes a profesionales y de las instituciones a todos ellos; me gusta porque no es frecuente encontrar este análisis multidireccional. Me parece una reflexión que nos puede ayudar a sentirnos mejor si queremos, y a comprender mejor los malos ratos...
En la parte en la que hablas del buen trato en la pareja me parece fundamental lo que dices al final: elegir hacer lo que fuere buscando lo que a la pareja le guste, siempre y cuando eso además favorezca el buen trato que uno se da a sí mismo y le haga sentirse bien.
Gracias Salvador. Con esta lectura me siento muy bien tratada 😊.

rosana dijo...

Que razón tienes! Viene bien recordarnoslo!Una sonrisa vale mas que mil palabras!!!Muchas gracias