viernes, 13 de octubre de 2017

El secreto de la salud

La única forma que conozco para caminar sobre las brasas sin quemarse es depositar la tacita de plata de la plena atención en el borde azucarado de la luna mientras se diluye en el mar de nubes de la noche. Las miradas al suelo, las maldiciones y las quejas,  escupir hacia arriba, negar a Cristo como Pedro, empecinarme en ser oruga... convirtieron mil veces mis pasos en ceniza más sigo caminando por la flamígera cáscara de cobalto que da forma a la gravidez de horizontes que nos proyecta por la noche. Si queremos no arder hay que avanzar pese a que sirenas y banqueros traten de apresarnos con sus redes de ruido pavoroso, entre muros de fuego que nos dejan pasar mientras silbamos.

Tienen muchos matices las llamas de este mundo. Las más temibles no son precisamente las de fuego naranja o las de rojo ardor. Me dan pavor las de oscuridad negra y quizá más aun las de ortodoxia metropolitana. No citaré las  verdes abismales, tampoco las epistemológicas magenta, ni siquiera las que rayan la desesperación iridiscente. Cruzar el mar de lava con los pies desnudos como toda embarcación requiere de una mínima esperanza fundamentada en la consistencia de la brisa. Hace falta el diploma de la escuela de saltos, para garantizar la conversión en nube de cada caminante. Solo transmutado en niebla matinal es posible pasar al otro lado, los que devengan en muro de ladrillos o en espada afilada serán fundidos sin más pena ni gloria. Cuando llegas al otro extremo del puente levadizo intuyes que hay un modo de navegar la vida que no nos han contado pero que los pies conocen desde siempre. Una manera arcana de decir que te quiero sin pronunciar palabra, de morir por el otro sin derramar una gota de sangre. Porque al final llegamos y al cruzar el umbral cesa el rumor, la batalla y la herrumbre, estás en casa y los demás también.



1 comentario:

d.o dijo...

Leyendo tu libro, con calma, poco a poco :)
Y, ahora leyendo esta entrada, en estos días tan intensos que ni dormir puedo, se me acelera el corazón y se me desbordan las emociones. Bello. gracias!