viernes, 18 de enero de 2019

Echar el cierre. Go bust. 破產

Librería Nicolás Moya, calle de Carretas, Madrid. Foto wikicommons.

Go bust

When an old bookstore closes something breaks into that invisible warp that sustains the worlds.  I have to confess that I feel a certain pain and an aftertaste of uncertainty before the sinking of an old time that does not resist the speed of the new one. This week closed a well-known bookstore in Madrid that I knew well both for having been there and for having passed by countless times. A medical bookshop full of good science books that hardly compete with digital worlds and multiplatform formats that do not need paper.

I work in a health center in a small town in the mountains of Madrid. It is increasingly difficult to find doctors who want to work in rural areas. It is almost impossible to find substitutes when one of us is absent due to illness or a leave of absence. In these moments I attend my clinic slowly with the box of tissues on the table taking care of patients with my same symptoms. It is not technically correct but I prefer it to leave without service the clinic. So do most of my colleagues in these circumstances, as things have been for too long.

Somehow I sense that many small towns will be left without medical service, will be closed health centers twinned with those bookstores that went bankrupt. And nothing will happen. We will hear complaints that will be covered by the avalanche of shouts, scandals and news that the television and social networks spit without rest. Nothing will happen.

Cuando una vieja librería echa el cierre algo se quiebra en esa invisible urdimbre que sostiene los mundos. He de confesar que noto cierto dolor y un regusto de incertidumbre ante el hundimiento de un tiempo antiguo que no resiste la velocidad del nuevo. Esta semana cerró una conocida librería de Madrid que conocía bien tanto por haber estado en ella como por haber pasado por delante infinidad de veces. Una librería médica llena de buenos libros de ciencia que cada vez lo tienen más difícil al competir con mundos digitales y formatos multiplataforma que no precisan de papel.

Trabajo en un centro de salud de un pequeño pueblo de la sierra madrileña. Cada vez es más difícil encontrar médicos que quieran trabajar en zona rural. Es casi imposible encontrar sustitutos cuando alguno de nosotros faltamos por enfermedad o algún permiso. En estos momentos paso la consulta a medio gas con la caja de pañuelos de papel encima de la mesa atendiendo a pacientes con mis mismos síntomas. No es que sea muy correcto pero lo prefiero a dejar sin servicio a mis paisanos. Lo mismo hacen la mayoría de mis compañeros en estas circunstancias, así están las cosas desde hace ya demasiado tiempo.

De alguna forma intuyo que muchos pueblos se irán quedando sin servicio médico, se irán cerrando centros de salud hermanados con esas librerías que quebraron. Y no pasará nada. Oiremos quejas que quedarán tapadas por el alud de gritos, escándalos y noticias que la televisión y las redes sociales escupen sin descanso. No pasará nada.





miércoles, 16 de enero de 2019

El doble vínculo de la Atención Primaria española. The double bind of Spanish Primary Health Care. 西班牙初級衛生保健的雙重約束

The double bind of Spanish Primary Health Care

We've all seen a spider web once and we know what happens when an insect falls into it.  We have witnessed its fear and its tempest of movements that have entangled him even more, clearly warning the owner of the trap that will come quickly to collect her piece.

Spanish Primary Health Care has been suffering from a double bind problem for decades. On the one hand, it is said that the national health system is one of the best in the world, that our health centres are state-of-the-art and that we have wonderful professionals. On the other hand, we face a terrible panorama of reduced resources, increased healthcare pressure and greater complexity of cases due to adverse economic and social conditions and the ageing of the population.

The result is an uncomfortable blockade of health professionals vertebrate by a deep sense of discomfort and a storm of coffee break complaints that despite their insistence do not produce the slightest change. The most that managers seem to arrive at is to design changes of all kinds that do not incur in expenditure but that do not seem to significantly improve the model either. This generates a schizophrenic situation that produces suffering in those who suffer it.

It doesn't matter if people die waiting in the emergency room, if the director of a health centre resigns or if some family doctors resign their posts. Since the exception does not move mill we continue as we are, entangled in an increasingly sticky spider web, drowned in complaints and with the great spider of the free market increasingly eager to devour the precious public health slice of which will make huge profits.

As a doctor with some experience, I know firsthand that excessive complaining is toxic and tangles and ruins the sufferer. That is why I try to dose my own even though I have the same motives as countless other colleagues in the profession.

Reforming the current model from its foundations requires a powerful professional leadership (which in our environment is practically impossible due to the atavistic separation of interests and collectives) added to a wide social and political debate and a generalized awareness of the fragility of a public service that must be cared for by all in order to survive. If health continues to be considered a consumer good, health needs will always tend to infinity. There will not be a system capable of covering them all unless the limits are well drawn and citizens are helped to be co-responsible for their own health.

Complex problems cannot be solved with simplistic solutions. Many think it is a question of lack of money, others of political ill will. It is much more. At the moment the most fragile piece of the chain is still the human one, thousands of professionals at the limit who carry out their task under very harsh conditions. We will continue to see in the news patients who die waiting for care, professionals who give up or escape to other countries, patch-like solutions. And the situation will deteriorate over time.

Solutions? after attending to several dozen patients this morning in a fragrant catarrhal state do not ask me. By avoiding getting too involved with the spider web of the complaint today I have more than enough.

Todos hemos visto alguna vez una tela de araña y sabemos lo que pasa cuando un insecto cae en ella. Hemos sido testigos de su miedo y de su tempestad de movimientos que le han enredado más si cabe avisando a las claras a la propietaria de la trampa que acudirá rauda a cobrar su pieza.

La Atención Primaria española sufre un problema de doble vínculo desde hace décadas. Por un lado se dice que la sanidad nacional es de las mejores del mundo, que nuestros centros de salud son punteros y que tenemos estupendos profesionales. Por otro nos encontramos con un terrible panorama de reducción de recursos, aumento de presión asistencial y mayor complejidad de los casos por las condiciones económico-sociales adversas y el envejecimiento poblacional.

La resultante es un bloqueo incómodo de los profesionales sanitarios vertebrado por una profunda sensación de incomodidad y una tormenta de quejas de café que pese a su insistencia no producen el más mínimo cambio. A lo más que parecen llegar los gestores es a diseñar cambios de todo tipo que no incurran en gasto pero que tampoco parece que mejoren significativamente el modelo. Se genera pues una situación esquizofrénica que produce sufrimiento y llanto en una gran mayoría de los profesionales.

Da igual que se muera la gente esperando en urgencias, que dimita el director de un centro de salud o renuncien a su puesto algunas médicas de familia. Dado que la excepción no mueve molino seguimos como estamos, enredados en una tela de araña cada vez más pegajosa, ahogados en quejas y con la gran araña del libre mercado cada vez con más ganas de devorar la preciada tajada sanitaria pública de la que conseguirá pingües beneficios.

Como médico que soy con algo de experiencia, conozco de primera mano que el exceso de queja es tóxico y enreda y malogra al que lo sufre. Por eso trato de dosificar las propias pese a que tenga motivos igual que otros incontables colegas de profesión.

Reformar el modelo actual desde sus cimientos requiere un liderazgo profesional potente (que en nuestro medio es prácticamente imposible por la atávica separación de intereses y colectivos) sumado a un amplio debate social y político y una toma de consciencia generalizada de la fragilidad de un servicio público que es necesario cuidar entre todos para que subsista. Si la salud sigue considerándose un bien de consumo, las necesidades de salud tenderán siempre al infinito. No habrá sistema capaz de cubrirlas todas salvo que se dibujen bien los límites y se ayude a la ciudadanía a ser corresponsable de su propia salud.

Los problemas complejos no se solucionan con soluciones simplistas. Muchos piensan que es una cuestión de falta de dinero, otros de mala disposición política. Es mucho más. De momento la pieza más frágil de la cadena sigue siendo la humana, miles de profesionales al límite que desarrollan su tarea en condiciones muy duras. Seguiremos viendo en las noticias pacientes que mueren, profesionales que renuncian o escapan a otros países, soluciones tipo parche. Y la situación se irá deteriorando con el tiempo.

¿Soluciones? tras atender haber atendido esta mañana varias docenas de pacientes en un fragrante estado catarral no me las pidan. Con evitar liarme demasiado con la telaraña de la queja tengo hoy más que suficiente.










jueves, 3 de enero de 2019

Tiempo para los pacientes. Time for patients. 患者的時間

Time for patients

Winter tends to bring the annual Tsunami to Spanish health centres because of:

1. The concurrence of influenza and winter illnesses.
2. Shortfall of health professionals.
3. Overuse of the health system by a population that does not know how to manage minor health problems.

This implies:

1. Less consultation time per patient.
2. Much more stress for the health professional.
3. Increased risk of errors in consultation.
4. Increased patient waiting and therefore more stress.
5. Deficient health care due to the sum of the above factors.

If I had to make three new year wishes I would ask:

1. A dignified time to take good care of each patient.
2. A better health education of the population.
3. Better management of the health structure and human resources.

El invierno suele traernos el Tsunami de todos los años a los centros de salud españoles por tres factores:

1. La concurrencia de la gripe y las enfermedades invernales.
2. Unas plantillas de profesionales sanitarios deficitarias.
3. Un sobreuso del sistema sanitario por una población que no sabe gestionar problemas de salud menores.

Esto implica:

1. Menos tiempo de consulta por paciente.
2. Mucho más estrés para el profesional sanitario.
3. Aumento del riesgo de cometer errores en consulta.
4. Aumento de la espera del paciente y por consiguiente más estrés.
5. Una atención sanitaria deficitaria por la suma de los anteriores factores.

Si tuviera que pedir tres deseos:

1. Un tiempo digno para atender bien a cada paciente.
2. Una mejor educación de la población.
3. Una mejor gestión de la estructura sanitaria y de los recursos humanos.








miércoles, 2 de enero de 2019

Siete amenazas y dos promesas falsas del Big Data en Salud. Seven Threats and Two False Promises of Health Big Data. 健康大數據的七大威脅和兩個虛假承諾

Seven Threats and Two False Promises of Health Big Data

One. Increased anxiety. Increased health concern for people who receive notifications of personal health values outside the normal limit.

Two: Constant increase in available biometric variables.

Three. Loss of privacy and intimacy.
The lack of traceability of personal data once uploaded to the cloud makes it impossible to know what use is made of them or to whom they are sold or transmitted. The possible copy and distribution that can be made with the big data will generate big benefits for those who commercialize it but not for those who generate it.

Four. Loss of economic and social rights.

Due to big data, insurance companies may vary premiums. Also the selection of Personnel and the human resources services can use these data to prime healthy profiles of a certain psychological orientation and to discard others that entail illnesses or potential problems.

Five Increase in overdiagnosis and overtreatment.

Faced with so much indeterminate biometric data, many people will feel insecure. Values outside normal limits can generate unnecessary diagnostic or therapeutic chains.

Six: Bombardment of high-impact advertising on health products based on data. Messages that will be difficult to avoid when touching the area of our health that will always be a priority.

Seven. Modification of the sanitary structure in search of the economic benefit and not of the social or personal one.

False promises:

One: Health will be improved

It is not entirely clear, given that although aspects of institutional efficiency can be improved at the personal level, this improvement is not quantified. On the other hand, it should be weighed whether the possible improvement in health indicators would compensate for the increase in concern for personal health or the increase in the perception of malaise or ill health.

Two: It will generate wealth.

Although this is potentially true, it is presumable that the exploitation of big health data will be carried out by large corporations and we can infer that it will be difficult to exploit at the level of researchers or small companies. There is no doubt that data are a new resource but the generation of tools and algorithms to obtain value from them will not be within everyone's reach.

Final reflection.

There are potential positive aspects but it is necessary to develop a deep reflection in order to implement a big data in health based on values and that promotes the defense of public health as well as personal health. Ensuring that big data in health does not lead to an uncontrollable lucrative business is an obligation for all social agents at the political level as well as at the level of health professionals and civil society in general. If this reflection is not carried out in depth, the market will favour the development of initiatives aimed at economic rather than social benefit. Speaking of health, this can be dangerous.

Siete amenazas y dos promesas falsas del Big Data en salud

Uno. Aumento de la ansiedad. Aumento de la preocupación salud de las personas que reciban notificaciones de valores personales fuera del límite de normalidad. 

Dos. Aumento constante de las variables biométricas disponibles. 

Tres. Pérdida de privacidad e intimidad.
La falta de trazabilidad de los datos personales una vez subidos a la nube hace imposible saber que uso se hace de ellos ni a quién se venden o transmiten. El posible corta pega que se pueda hacer con el big data generará pingües beneficios para quien lo comercialice pero no para quien lo genera.

Cuatro. Pérdida de derechos económicos y sociales.

Atendiendo al big data las compañías de seguros pueden variar las primas. Asimismo la selección de Personal y los servicios de recursos humanos pueden utilizar estos datos interés sanitario para primar perfiles sanos de una determinada orientación psicológica y descartar otros que conlleven enfermedades o problemas.

Cinco. Aumento del sobre diagnóstico y sobre tratamiento.

Ante tantos datos biométricos indeterminados mucha gente se sentirá insegura. Valores fuera de los límites de normalidad pueden generar cadenas diagnósticas o terapéuticas innecesarias.

Seis. Bombardeo de publicidad de alto impacto sobre productos de salud con base en los datos. Mensajes que será difícil obviar al tocar el ámbito de nuestra salud que siempre será prioritario.

Siete. Modificación de la estructura sanitaria en búsqueda del beneficio económico y no del social o personal.

Promesas falsas:

Uno. Se mejorará la salud

No del todo claro dado que si bien pueden mejorarse aspectos de eficiencia institucional a nivel personal no está cuantificada esta mejora. Por otro lado habría que sopesar si la posible mejora en indicadores de salud compensaría el aumento de la preocupación por la salud personal o el aumento de la percepción de malestar o mala salud. 

Dos. Generará riqueza.

Si bien esto es cierto, es presumible que la explotación de big data sanitario se lleve a cabo mediante grandes corporaciones pero podemos inferir que será difícil la explotación a nivel de investigadores o de pequeñas empresas. No hay duda de que los datos son un nuevo recurso pero la generación de herramientas y algoritmos para obtener valor de ellos no estará al alcance de todos.

Reflexión final.

Hay aspectos positivos potenciales pero es necesario desarrollar una profunda reflexión para poder implementar un big data en salud basado en valores y que promueva la defensa de la salud pública tanto como de la personal. Velar para que el big data en salud no derive en lucrativo negocio es una obligación para todos los agentes sociales tanto a nivel político como de profesionales sanitarios y sociedad civil en general. Si esta reflexión no se consigue hacer en profundidad el mercado favorecerá el desarrollo de iniciativas dirigidas al beneficio económico y no al social. Hablando de salud esto puede ser peligroso.