domingo, 24 de noviembre de 2019

Los armarios. The closets. 壁櫥




Todos tenemos miedo. Desde aquel llanto primigenio del bebé se acumulan inevitablemente. Por eso necesitamos los armarios, esos lugares sólidos y oscuros donde los metemos. Da igual que sean de gruesas maderas nobles como los de nuestros abuelos o de aglomerado barato con diseño sueco, al final sirven para lo mismo, quitar de nuestra vista lo que nos atemoriza. 

Es un proceso esencial para la salud mental de todas las personas y un mecanismo de defensa que habitualmente cumple con diligencia su función. Evita una considerable carga de sufrimiento y permite que funcionemos bien a nivel social. El problema, como todo, radica en la proporcionalidad. Cuando usamos el armario para cualquier cuestión o para asuntos cuyo tamaño excede su capacidad nos metemos irremediablemente en pendientes resbaladizas. 

Los primeros en poner el armario encima de la mesa fueron las personas que lograban salir del mismo haciendo pública una opción sexual que previamente habían escondido. Gracias a ellas nos es posible tomar conciencia de una realidad que nos afecta a todos más de lo que nos gustaría reconocer. 

Nos escondemos de los demás pero también, y esto es mucho peor, de nosotros mismos. Ponemos fuera de la vista lo que nos provoca miedo y con ello muchas veces auténticos tesoros como nuestra naturaleza salvaje, los deseos, lo que nos da sentido o la capacidad creativa. 

Como médico tengo la obligación de tener en cuenta estos armarios cuando alguien llega sufriendo a la consulta. Habitualmente sangra por alguno de ellos.  Y no es sencillo hacerlo explícito por cuanto hablamos de algo que por definición está escondido para el que lo padece. Me suelen enseñar sin problemas la gotera, el azulejo roto o la avería aparente pero uno, que ya lleva años en esto, sabe que en muchas ocasiones lo que duele está fuera de la vista. 

Para acercarse a los armarios ajenos es requisito imprescindible hacerlo antes con los propios. No es obligatorio abrirlos todos ni sanearlos por completo. Basta con aproximarse y recordar lo que metimos dentro. Efectivamente nuestra carga interior se aligerará y nuestro nivel de sufrimiento de fondo disminuirá si somos capaces de abrir sus puertas y airearlos. Pero esta cuestión dependerá del grado de evolución humana que cada cual posea. Mientras más rígida sea la propia identidad más cerrados y profundos suelen ser pues más densa es la sombra personal. Por el contrario aquellos con menos ego suelen proyectar sombras más tenues y necesitan por lo tanto armarios más livianos. 

Es increíble lo que la gente mete en ellos, y más increíble aún lo grandes que suelen ser las sombras que estas cosas terminan proyectando. Uno cuando niño puede colgar alguna pequeña vergüenza, una culpa, un error no asumido, y terminar con una enorme limitación vital que le condicione sus relaciones o su forma de vida. 

Por otro lado algunos desaprensivos descubrieron que es posible aventar el miedo que contienen  si se sabe soplar de la forma adecuada, tal y como hace quien quiere encender una fogata. Para vender productos, ideas políticas o modificar voluntades de cualquier tipo suele ser muy útil recurrir a estas técnicas. Y como lo que tenemos en los armarios suelen ser cosas parecidas, no resulta difícil manipular grandes masas de gente con los mensajes adecuados. 

El alto nivel de entretenimiento y ruido de fondo social que hemos creado actúan como narcóticos añadidos al ritmo de vida acelerado. Hoy es mucho más fácil, y generalmente más agradable, conectarse a una pantalla que a uno mismo. No está de moda abrir armarios por más que actualmente no sea tan difícil reconocer una homosexualidad. Hacerlo con ciertas enfermedades o problemas nos sigue resultando un mundo y qué decir de nuestras culpas, errores y miserias. No verán por ahí muchos que vayan reconociendo lo abandonados que tienen a sus padres, lo mal que se llevan con sus hijos o proclamando sus infidelidades de pareja o de cualquier tipo.

Antes se podían abrir los armarios con cierta seguridad en los confesionarios, pero hace tiempo que dejaron de usarse. Ahora la gente que se lo puede permitir paga a un psicólogo o un psiquiatra que además suelen recomendar diversas drogas para hacerlos más tolerables. Pese a todos los avances seguimos en las mismas. Lo que queremos es que no duelan pero de abrirlos mejor no hablar. Dejen nuestra mierda donde está, que si la removemos  el olor será insufrible. Lo que pasa es que cuando rebosan los retretes suele ser inevitable que las aguas negras inunden el salón. 






The closets.

We are all afraid.  From that first cry of the baby we inevitably accumulate fear. That's why we need the closets, those solid, dark places where we put them. It doesn't matter if they are made of thick noble woods like those of our grandparents or of cheap agglomerate with a Swedish design, in the end they serve to do the same thing, to remove from our sight what frightens us. 

It is an essential process for help the mental health of all people and a defense mechanism that usually diligently fulfills its function. It avoids a considerable burden of suffering and allows us to behave properly on a social level. The problem, like everything else, lies in proportionality. When we use the closet for any issue or for matters whose size exceeds its capacity we hopelessly get into slippery slopes. 

The first to put the closet on the table were the people who managed to get out of it by making public a sexual option they had previously hidden. Thanks to them it is possible for us to become aware of a reality that affects us all more than we would like to recognize. 

We hide from others but also, and this is much worse, from ourselves. We put out of sight what causes us fear and with it many times authentic treasures such as our wild nature, desires, what gives us meaning or creative ability. 

As a doctor I have the obligation to take these closets into account when someone comes to the consultation suffering. He usually bleeds from one of them.  And it's not easy to make it explicit because we're talking about something that by definition is hidden from the sufferer. They usually show me easily the leak, the broken tile or the apparent fault but my longstanding experiency says that on many occasions what hurts is out of sight. 

In order to approach other people's wardrobes, it is essential to do it first with your own. It is not obligatory to open them all or to clean them completely. It is enough to approach and remember what we put inside. Indeed, our inner burden will be lightened and our level of deep suffering will diminish if we are able to open their doors and ventilate them. But this question will depend on the degree of human evolution that each one possesses. The more rigid one's own identity, the more closed and deep they tend to be, because the personal shadow is denser. On the contrary, those with less ego tend to cast fainter shadows and therefore need lighter cabinets. 

It is incredible what people put in them, and even more incredible how big the shadows that these things end up casting are. One as a child can hang some small shame, a guilt, a mistake not assumed, and end up with an enormous vital limitation that conditions his relationships or his way of life. 

On the other hand, some unscrupulous people discovered that it is possible to increase the fear they contain if you know how to blow the right way, just like someone who wants to light a bonfire does. To sell products, political ideas or modify wills of any kind is usually very useful to use these techniques. And since what we have in the closets are usually similar things, it is not difficult to manipulate large masses of people with the right messages. 

The high level of entertainment and social background noise that we have created act as narcotics added to the accelerated pace of life. Today it's much easier, and generally more enjoyable, to connect to a screen than to oneself. It's not fashionable to open closets even though it's not so difficult to recognize homosexuality today. Doing it with certain diseases or problems is still difficult for us and much harder if we consider our faults, mistakes and miseries. You won't see many who openly recognize how badly they take care for their parents, how bad they get along with their children or proclaiming their infidelities as a couple or of any kind.

Before, cupboards could be opened with some security in confessionals, but they have long since ceased to be used. Now people who can afford it pay a psychologist or a psychiatrist who also often recommend various drugs to make them more tolerable. In spite of all the advances we continue in the same position. What we want is that they don't hurt but don’t say anything about open them. Society is saying: “Leave our shit where it is, if we remove it the smell will be insufferable”. What happens is that when the toilets overflow it is usually inevitable that the black waters flood the room. 





壁櫥。

我們都害怕。從嬰兒的第一次哭聲中,我們不可避免地會累積恐懼。這就是為什麼我們需要壁櫥,那些放置它們的堅固而黑暗的地方。不管它們是由像我們祖父母那樣的高貴木材製成,還是由廉價的附有瑞典設計的團塊製成,最終它們起到的作用都是一樣的,以消除使我們恐懼的事物。

這是改善所有人心理健康的必不可少的過程,是通常努力履行其職責的防禦機制。它避免了巨大的痛苦負擔,並使我們能夠在社會上適當地表現。像其他所有問題一樣,問題出在比例上。當我們將壁櫥用於任何問題或大小超出其容量的事物時,我們無可救藥地陷入濕滑的斜坡。

第一個把壁櫥放到桌子上的人是那些設法通過公開把他們以前藏身的性選擇而擺脫壁櫥的人。多虧了他們,我們才有可能意識到影響到我們所有人的現實,這超出了我們想認識的範圍。

我們向他人隱瞞,而且對自己隱瞞,更糟的是。我們看不見是什麼導致我們恐懼,並伴隨著無數次真實的財富,例如我們的野性,慾望,賦予我們意義或創造能力的事物。

作為醫生,當有人進行諮詢時,我有義務考慮這些壁櫥。他通常從其中之一流血。而且要使它明確是不容易的,因為我們正在談論的是根據定義隱藏在受害者面前的東西。他們通常會很容易地向我顯示洩漏,瓷磚破裂或明顯的故障,但我的長期經驗表明,在很多情況下,看不到什麼是痛苦的。

為了接近別人的衣櫃,必須先自己動手做。不必全部打開或完全清潔它們。接近並記住我們放入的內容就足夠了。的確,如果我們能夠打開門並給他們通風,我們的內在負擔就會減輕,我們的苦難程度就會減輕。但是這個問題將取決於每個人擁有的人類進化的程度。自己的身份越僵硬,他們的傾向就越封閉和深入,因為個人陰影更加密集。相反,那些自負較少的人傾向於投射較暗的陰影,因此需要更輕的櫥櫃。

人們在其中放置的東西令人難以置信,甚至更令人難以置信的是,這些東西最終投射出的陰影有多大。小時候一個人可能會感到羞恥,內,未曾預料到的錯誤,並最終受到極大的生命限制,從而限制了他的人際關係或生活方式。

另一方面,一些不道德的人發現,如果您知道如何以正確的方式吹奏,就像想要點燃篝火的人一樣,就有可能增加對他們的恐懼。要銷售產品,政治思想或修改任何形式的遺囑通常對於使用這些技術非常有用。而且由於壁櫥裡的東西通常都是相似的東西,因此用正確的信息來操縱大批人並不困難。

我們創造的高水平娛樂活動和社會背景噪音,已成為麻醉品,增加了人們的生活節奏。今天,連接到屏幕比連接到自己更容易,並且通常更有趣。儘管現在認同性戀並不是那麼困難,但打開壁櫥並不時尚。解決某些疾病或問題對我們來說仍然很困難,而如果考慮到我們的過失,錯誤和痛苦,則更加困難。您不會看到許多人公開地意識到他們對父母的照顧有多糟糕,與子女的相處有多嚴重或宣布夫妻或任何形式的不忠。

過去,櫥櫃可以在供ess悔的情況下打開,但從很久以來就不再使用。現在,買得起的人付錢給心理學家或心理醫生,他們也經常推薦各種藥物以使它們更具耐受性。儘管取得了所有進步,我們仍然保持原樣。我們想要的是它們不會受到傷害,但也不會說打開它們。社會在說:把狗屎留在原地,如果我們把它去除,氣味將令人難以忍受。發生的情況是,當廁所溢出時,通常不可避免的是黑水淹沒了整個房間。


自動翻譯,對不起,我很抱歉。


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