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jueves, 3 de septiembre de 2020

Hablando con muertos. Talking to dead people. 和死人說話




No podemos jugar a hacer medicina familiar y comunitaria a la vez que salud pública, es del todo insostenible si ya en lo primero íbamos al límite.




Hoy me levanté temprano, casi de madrugada. El silencio era magnífico y la calma total. Me quedé escuchando y al rato me llegó un rumor de muertos que siendo inaudible me decía cosas. 

Los médicos estamos acostumbrados a tratar con la muerte con la que negociamos a diario por cuestión de pacientes. Somos como abogados pertinaces que ponen suplicatorios en la mesa pidiendo más tiempo para cada caso que nos toca defender. 

Así ha sido durante siglos aunque en este momento llevemos seis meses despistados pidiendo pruebas y haciendo bajas, enredados en una telaraña que cada vez nos deja menos posibilidad de movimiento. Han cambiado tanto las tornas que apenas venos la cara de nuestros pacientes al pasar la mayor parte de la consulta por teléfono, lo que es semejante a hacerlo con los ojos cerrados. 

Tratar de manejar la embarcación en plena tormenta y mar gruesa con las manos atadas y una venda en los ojos es quizá la mayor temeridad que hayamos hecho en mucho tiempo. Y si la tripulación de la patera estamos así imagínense el grado de despiste del pasaje. 




Lo cierto es que ahora los muertos no son por covid19, son por las patologías habituales que siguen haciendo de las suyas sin que nadie las dedique la mínima atención. Si somos rigurosos deberíamos asumir que la segunda ola no ha llegado, en cuando a muertos se refiere. Los casos detectados son asintomáticos o con mínimos síntomas, es decir nada que no pueda solucionarse con remedios caseros en la mayoría de los casos. Sin embargo les estamos dedicando la mayor carga de atención sanitaria quitándola de donde de verdad hace falta. 







¿Qué podríamos hacer para quitarnos la venda y los grilletes? 

La respuesta es simple: dejar de hacer lo innecesario para poder hacer lo impredecible. Algo a lo que como médicos de familia estamos acostumbrados. 


Dejar de hacer lo innecesario:

  1. Permitiendo autodeclaraciones juradas de incapacidad laboral por tiempo breve, por cuidado de hijo o por cuarentena obligatoria.
  2. Automatizando el resto de los partes de confirmación de incapacidad laboral y eximiendo la necesidad de imprimirlos en papel.
  3. Permitiendo autodeclaraciones juradas de enfermedad infantil a requerimiento de colegios.
  4. Prolongando seis meses la fecha límite de la medicación en receta electrónica, incluyendo medicación con visado.
  5. Creando circuitos externos a los centros de salud para diagnostico (PCR) y seguimiento covid19.

Para hacer lo imprescindible:

  1. Priorizar la asistencia a pacientes graves, frágiles y complejos.
  2. Priorizar la asistencia a patología no demorable.
  3. Priorizar la asistencia por criterios clínicos y demorar lo burocrático.
  4. Coordinar con la comunidad y con el resto de la red sociosanitaria, priorizando residencias de ancianos y colectividades. 


El problema como ven es de conciencia. Si no nos damos cuenta de que mantener a ciegas e inoperativa la Atención Primaria en este momento es una temeridad, cuando la curva de mortalidad por covid19 suba de verdad no habrá nada que hacer por nuestra parte y eso sí que será una diferencia con la primera ola que conseguimos mantener en casa en su mayor parte. 

No podemos esperar a que nuestras autoridades sanitarias y responsables se den cuenta de esto. Cuando lo hagan será demasiado tarde como tristemente está ocurriendo de continuo. Es preciso una acción inmediata.






Talking to dead people


Today I got up early, almost at dawn. The silence was magnificent and the calm was total. I stayed listening and after a while I heard a rumor of dead people who were inaudible saying things to me. 

We doctors are used to dealing with death, which we negotiate with daily because of patients. We are like stubborn lawyers who put pleas on the table asking for more time for each case we have to defend. 

This has been the case for centuries, even though at this moment we have been absent-mindedly asking for evidence and taking casualties for six months, entangled in a web that leaves us less and less room to move. The situation has changed so much that we barely see our patients' faces when we spend most of our time on the phone, which is similar to doing it with our eyes closed. 

Trying to drive the boat in the middle of a storm and heavy seas with our hands tied and a blindfold on is perhaps the most foolhardy thing we have done in a long time. And if the crew of the boat are like that, imagine the degree of misdirection of the passage. 

The truth is that now the dead causes are not from covid19, they are from the usual pathologies that continue to make theirs without anyone paying the slightest attention to them. If we are rigorous we should assume that the second wave has not arrived, as far as the dead are concerned. The cases detected are asymptomatic or with minimal symptoms, that is to say nothing that cannot be solved with home remedies in most cases. However, we are devoting the greatest burden of health care to them by taking it away from where it is really needed. 

What can we do to remove the bandage and shackles? 

The answer is simple: stop doing the unnecessary so we can do the essential. Something that we as family doctors are used to. 


Stop doing the unnecessary:

1.      Allowing self-inflicted declarations of short-term incapacity for work, child care or mandatory quarantine.
2. Automating the rest of the inability to work confirmation parts and exempting the need to print them out on paper.
3. Allowing self-declarations of child illness at the request of schools.
4. Extending the deadline for prescription medication by six months, including visa medication.
5. Creating external circuits to health centers for diagnosis (PCR) and covid19 follow-up.

To do the essential:

1.     To prioritize the assistance to serious, fragile and complex patients.
2. To prioritize the assistance to non-delayable pathology.
3. To prioritize the assistance by clinical criteria and delay the bureaucratic.
4. To coordinate with the community and the rest of the social-health network, prioritizing nursing homes and communities. 


The problem, as you see, is one of conscience. If we do not realize that keeping the Primary Care blind and inoperative at this moment is a recklessness, when the mortality curve by covid19 really goes up there will be nothing to do on our part and that will be a difference with the first wave that we manage to keep at home for the most part. 

We cannot wait for our health authorities and managers to realize this. When they do it will be too late as is sadly happening all the time. Immediate action is needed.



和死人說話

自動翻譯,對錯誤感到抱歉。

今天,我幾乎早在黎明時就起床了。沉默是巨大的,平靜是完全的。我一直聽著,一段時間後,我聽到一個死人的謠言,這些聲音聽不清對我說話。

我們的醫生習慣於處理死亡問題,由於患者的關係,我們每天都會與之協商。我們就像強的律師一樣,在案子上提出請願,要求為我們要辯護的每個案件分配更多時間。

幾個世紀以來一直是這種情況,儘管此時我們一直心不在asking地索要證據並傷亡六個月,糾纏在網中,使我們行動的空間越來越小。情況已經發生了很大變化,以至於當我們大部分時間都花在電話上時,我們幾乎看不到病人的臉,這與閉著眼睛來做類似。

試圖在暴風雨和大海中開車時,要係好雙手並蒙上眼罩,這也許是我們長期以來最愚蠢的事情。如果船上的船員是這樣,請想像通道的誤導程度。

事實是,現在的死因不是來自covid19,而是來自於通常的病理,這些病理在沒有任何人絲毫關注的情況下繼續產生。如果我們嚴格的話,就死者而言,我們應該假定第二波尚未到來。所檢測到的病例無症狀或症狀很少,也就是說,在大多數情況下,沒有什麼可以用家庭療法解決的。但是,我們將醫療服務從真正需要的地方帶走,從而將最大的醫療負擔分配給他們。

我們該怎麼做才能消除繃帶和束縛?

答案很簡單:停止做不必要的事情,這樣我們就可以做無法預測的事情。作為家庭醫生,我們已經習慣了一些東西。


停止執行不必要的操作:

1.允許自我宣告的短期工作,育兒或強制性檢疫能力喪失。
2.使其餘無法正常工作的確認部件自動化,並免除將其打印在紙上的需要。
3.應學校要求允許兒童疾病的自我聲明。
4.將處方藥(包括簽證藥)的最後期限延長六個月。
5.為衛生中心創建外部電路以進行診斷(PCR)和covid19隨訪。

要做的基本:

1.優先為嚴重,脆弱和復雜的患者提供幫助。
2.優先考慮對非延遲性病理的幫助。
3.根據臨床標準確定援助的優先次序,並延緩官僚主義。
4.與社區和其餘的社會衛生網絡進行協調,優先安排療養院和社區。


如您所見,問題是良心之一。如果我們沒有意識到此時此刻讓基層醫療服務處於盲目和不起作用狀態是很魯re的,那麼當covid19的死亡率曲線真正上升時,我們將無事可做,這與我們第一波的影響有所不同。設法將大部分時間都留在家裡。

我們不能等我們的衛生部門和管理人員意識到這一點。當他們這樣做時,這將是為時已晚,因為不幸的是一直在發生。需要立即採取行動。

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Maltrato y abandono institucional: diario de un médico de familia.





Hace unos días Eva Legido me propuso hacer una colaboración para su serie de vídeos de Yout
ube sobre colapso sanitario. Aquí comparto el resultado que cuenta con las impactantes imágenes de Sergio Ingravalle.

La situación actual de muchos centros de salud es tan desfavorable que no tenemos más remedio que usar toda la creatividad que podamos para visibilizarla y tratar de mejorarla.



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Diario de un médico de familia.

Hoy tendré de nuevo 60 pacientes en mi agenda. Son las ocho menos cinco y ya hay muchos citados, mi compañero el doctor Blázquez no está hoy y la directora de centro empieza su consulta a media mañana. Será un día malo, como ya llevamos muchos este año. Calculo que uno de cada tres. Antes no era así pero ha ido empeorando poco a poco a lo largo de los años con recortes de presupuesto, empeoramiento de contratos y aumento de la precariedad laboral de los médicos jóvenes. A la hora de elegir especialidad las plazas de medicina de familia se eligen las últimas y muchos empezarán la formación pero se cambiarán a otra cuando puedan. Esto unido a que en unos años nos jubilaremos la mitad de los médicos actuales no pinta nada bien.

He pasado mucho tiempo reflexionando, tratando de entender qué está pasando. Me venía a la cabeza la imagen del enorme trasatlántico sanitario hundiéndose en las aguas, pero la he terminado desechando. Es verdad que en los hospitales tan poco lo están pasando bien, pero allí nadie ve los 60 pacientes al día que veré yo hoy, ni mucho menos. Nadie pasa su consulta y la del compañero ausente, en ese caso se llama a los pacientes y se les cita otro día. Los centros de salud son más bien como esas pateras cargadas hasta los topes que intentan llegar a puerto seguro jugándose la piel. Algunos días se llega, otros se naufraga.

Al final me he dado cuenta de que una institución que nos obliga a atender a los enfermos como si estuviéramos en una cadena de producción acelerada no cumple criterios de calidad, ni seguridad del paciente ni siquiera de dignidad. No es posible escuchar en condiciones en días con la agenda duplicada. Y qué haré con el paciente que se desmorona y empieza a llorar en la consulta. Y con el que hay que dar una mala noticia. Qué haremos con esos casos difíciles que precisan de reflexión y estudio.

Navegar en estas condiciones maltrata la tripulación y al pasaje. No es fácil de reconocer ni de decir, pero es así. ¿Cómo exigir un trato humano a unos profesionales sanitarios sobrecargados, agobiados, agotados y ninguneados? ¿Cómo esperar que los ciudadanos vean respondidos correctamente sus problemas de salud cuando el sistema sanitario cuece a fuego lento a los que se suponen tienen que cuidar a los demás?

Y por si fuera poco, además de la impotencia de no poder dar una asistencia de calidad llueve el enfado y los malos modos de quienes lo padecen que no dudan en disparar al pianista, a veces con violencia. La incomprensión de la ciudadanía y su gran frustración al comprobar que un servicio esencial les ha sido escamoteado delante de sus narices, se vierte en los sanitarios que tienen delante y no en los responsables de la situación cómodamente protegidos en lejanos despachos y que no pueden ver. Tristemente se vuelve a cumplir el refrán “a perro flaco todo son pulgas”.

En mi experiencia como médico he tenido que atender muchos casos de maltrato. Niños, jóvenes, ancianos y adultos, mujeres y hombres en diversas circunstancias, cada caso con sus peculiaridades pero la mayoría con una gran dificultad en aceptar y poner nombre a lo que estaba pasando, aunque fuera evidente para los demás. A nosotros los sanitarios nos pasa igual. Es muy doloroso reconocer que el sistema y la sociedad te maltratan y que a nadie le importe tu dolor y tus gritos mientras se cumpla el expediente y te vayas a casa tras pasar consulta a tus 60 citados. 

El caso viene de lejos. Los médicos desde que empezamos la residencia somos los únicos pringados de la sociedad obligados a trabajar 24 horas sin descanso en las guardias de puerta hospitalaria, y hay que hacer muchas para mejorar el sueldo mileurista de rigor. Luego suele ser normal atravesar un desierto de años de precariedad laboral, para terminar (como en mi caso) de interino en un turno de tarde en un centro de salud, alto terriblemente duro que te escamotea la crianza de los hijos y la vida familiar. Cuando con cincuenta tacos terminas con un contrato estable de mañana, la perspectiva de aguantar otros 15 años aguantado este nivel de sobrecarga hace que muchos terminemos quemados, enfermos o desesperanzados. No es casualidad que los médicos encabecemos las estadísticas de suicidios, adicciones y desgaste profesional. 

Algunos estamos empezando a mostrar nuestras heridas y a decir que eso de la vocación es una mentira piadosa cuando trata de justificar una injusticia estructural. Nos sentimos vapuleados e ignorados por nuestros jefes y responsables que conocen los datos y llevan consintiendo esta situación durante demasiado tiempo. Nos sentimos engañados y frustrados por no poder ejercer la medicina con la conciencia, compasión y delicadeza que requiere, obligados como estamos a ir a toda velocidad para que pase el siguiente. Nos sentimos fatal cuando acabamos la jornada y fatal cuando en casa nos acordamos que mañana hay que volver. 

Porque este año es el peor de todos con una pandemia que ha sobrecargado la sanidad hasta lo indecible obligándonos a trabajar sin medidas de protección durante meses, a ciegas por no tener ni datos claros, ni evidencia científica, ni liderazgo, ni siquiera a nuestros pacientes delante. Hemos tenido que aprender a pasar consulta por teléfono y a solucionar problemas sin ver la cara de la gente, asumiendo unos niveles de incertidumbre muy superiores a los normales. Hemos caído enfermos, algunos han muerto trabajando. Estamos agotados y encima comprobando que ante la potencia de la segunda ola todo ese trabajo ha servido de poco, volvemos a empezar. 

En el fondo siento pena por toda esa gente que verdaderamente va a enfermar sin que podamos atenderla como se merece. A todos los que van a morir sin que haya un médico que pueda prestarles el suficiente tiempo. A todos los que van a llorar sus crisis vitales sin que podamos escucharles en condiciones. Siento pena por una sociedad que no se está dando cuenta de que no siempre será joven y espléndida, que llegará el momento en que necesitará quien la cuide y atienda. Siento pena por todos esos mayores abandonados en residencias de ancianos que he visto morir de covid en la más dura soledad.  Y pongo encima de la mesa mi propio dolor profesional, que aunque es poca cosa aumenta la terrible cifra de maltrato que nuestro tiempo padece. 



martes, 1 de septiembre de 2020

Desesperanza. Hopelessness. 絕望







Cuando uno pierde la esperanza comienza a andar por el infierno. Dante lo sabía porque lo había vivido, no hace falta morir para conocer bien el inframundo. 

Desde mi posición en la primera línea de un centro de salud veo muchas cosas, entre otras las llamas de otros centros hermanos que llevan ardiendo largo tiempo asediados por múltiples problemas. Pese a la magnitud de la pandemia NO LLEGARON REFUERZOS. Trajeron (tarde) mascarillas y batas, algún centro recibió un mes o así un residente novato sin capacidad aun de atender pacientes y nada más. Bueno varias docenas de protocolos y documentos variados que abarrotan las bandejas de entrada de correo electrónico no deseado y un montón de teleconferencias con la gerencia de turno que aportaron poco más.

He hablado anteriormente de lo que ha pasado este año en el centro de salud de la localidad del Álamo, en el sur de Madrid. Esta semana damos un pasito más hacia el infierno. Solo queda una pediatra. El resto de facultativas está fuera de combate, se fueron quemando como velas agotadas. No es para menos han tenido que tragar estopa a paladas. 

Pero no se preocupen, NO PASA NADA. El centro continuará probablemente con sus puertas abiertas atendiendo amablemente a todo el que lo solicite, no faltaría más. 


COMUNICADO (EXTRA)OFICIAL


La Consejería de Sanidad seguirá velando para que los indicadores de calidad, seguridad del paciente y cartera de servicios se cumplan a rajatabla. Lo que no va a ser posible, de momento, es mantener la medida estrella de la libre elección de facultativo. Pero no se preocupen, ya volverán, si vienen. 

De lo humanizar la asistencia si acaso hablamos otro día, de momento tenemos al personal algo deshumanizado por las circunstancias.

Y por último sigan nuestro consejo de no ponerse malos, es lo mejor para todos. 


Gracias por su comprensión (y por permitir sin protestar que les escamoteemos un servició esencial sin que pase nada). 





Hopelessness

When one loses hope, one begins to walk through hell. Dante knew this because he had lived it; you don't have to die to know the underworld well. 

From my position in the front line of a health center I see many things, among others the flames of other sister centers that have been burning for a long time besieged by multiple problems. Despite the magnitude of the pandemic, NO REINFORCEMENT ARRIVED. They brought (late) masks and gowns, some center received a month or so of a novice resident with no capacity yet to care for patients and nothing else. Well, several dozens of varied protocols and documents cluttering up the spam inboxes and a bunch of teleconferences with on-call management that brought little else.

I spoke earlier about what happened this year at the health center in the town of El Álamo in southern Madrid. This week we take another little step towards hell. There is only one pediatrician left. The rest of the doctors are out of action; they burned out like candles. It's no wonder they had to swallow burlap. 

But don't worry, NOTHING HAPPENS. The center will probably continue with its doors open, kindly attending to everyone who requests it, of course. 


(EXTRA)OFFICIAL STATEMENT


The Regional Ministry of Health will continue to ensure that quality, patient safety and service portfolio indicators are strictly adhered to. What will not be possible, for the moment, is to maintain the star measure of free choice of doctor. But don't worry, they will be back, if they come. 

The humanizing assistance if we talk about another day, for now we have the staff somewhat dehumanized by the circumstances.

And finally, follow our advice not to get sick, it's the best for everyone. 


Thank you for your understanding (and for allowing us to hide an essential service without anything happening). 





絕望


自動翻譯,對錯誤感到抱歉。

當一個人失去希望時,就會開始穿越地獄。但丁之所以知道這一點,是因為他曾經生活過。您不必為了解黑社會而死。

從我在醫療中心一線的位置,我可以看到許多事情,其中​​有許多問題長期困擾著其他姐妹中心,這些火焰長期以來一直在燃燒。儘管疫情規模很大,但仍未採取任何補強措施。他們帶來了(較晚的)口罩和禮服,一些中心收到了一個月左右的新手住院醫師,他們沒有能力照顧病人,僅此而已。好吧,數十種不同的協議和文檔雜亂了垃圾郵件收件箱,還有大量的電話會議以及按需管理的電話會議帶來了其他好處。

我剛才談到了今年在馬德里南部ElÁlamo鎮的醫療中心發生的情況。本週,我們向地獄又邁出了一步。只剩下一名兒科醫生。其餘的醫生都沒有行動。他們像蠟燭一樣燃燒。難怪他們不得不吞下粗麻布。

但是不用擔心,什麼都不會發生。該中心很可能會繼續敞開大門,歡迎所有要求的人參加。


(特別)官方聲明


區域衛生部將繼續確保嚴格遵守質量,患者安全和服務組合指標。目前,將不可能維持醫生自由選擇的星級標準。但是不用擔心,如果他們回來了,他們會回來的。

如果我們談論另一天的人性化援助,那麼現在我們的工作人員因情況而有些失落。

最後,遵循我們的建議,不要生病,這對每個人都是最好的。


感謝您的理解(並感謝我們讓我們隱藏了一項重要的服務而沒有發生任何事情)。


domingo, 23 de agosto de 2020

Navegar la incertidumbre. Navigating uncertainty. 應對不確定性


Los emperadores Augusto y Cayo Julio Vero Maximino. Por Daniel Voshart.



La verdadera pandemia se llama incertidumbre y tiene que ver con la falta de seguridad ante la posibilidad de enfermar, de insuficiente confianza en las instituciones y responsables y de poca certeza ante un futuro impredecible que provoca gran inquietud. 

Es una situación de crisis social similar a las de otras épocas con la peculiaridad de que en esta ocasión es global y audiovisual, lo que aumenta la sincronía y el contagio emocional. Muchos de los que la vivimos la experimentamos como algo novedoso, intenso e inédito, lo que aumenta más la percepción de gravedad y agobio.

Las circunstancias de las pandemias epidémicas suelen hacer que estas sean muy difícilmente controlables. Normalmente se requiere mucho tiempo para que las aguas vuelvan a su cauce. Esto es muy difícil de asumir para una sociedad infantilizada acostumbrada a conseguir lo que desea con inmediatez. En esta ocasión el problema no se va a poder arreglar únicamente poniendo dinero encima de la mesa. Nos las estamos viendo con un fenómeno natural y a la naturaleza le importan un bledo nuestras finanzas.

Si observamos el nivel de gobernanza de los distintos territorios veremos que pese a las consabidas excepciones se ha generalizado el malestar ante una evidente falta de liderazgo. Lo habitual es que los gestores políticos señalen a otros como culpables de la situación y nadie asuma responsabilidad alguna ni actúe en consecuencia. Esto suele enfadar a la ciudadanía que termina irritada tanto si se toman medidas, que suelen ser impopulares, como si no se toman, lo que se percibe como dejadez. 

Los cursos de acción que puede tomar el político son principalmente coercitivos: limitación de derechos, movilidad, escolarización... Y muy limitados a la hora de promover la responsabilidad del ciudadano y las conductas cívicas, que lógicamente dependen de cada cual. Tampoco hay gran capacidad de trasvasar recursos de una institución a otra como por ejemplo reforzar la sobrecargada sanidad con recursos de protección civil, ayuntamientos u otros trabajadores cuando estos estuvieron confinados. 

La complejidad de la situación obliga a rescatar a nivel personal y comunitario dos importantes valores como son la creatividad y la flexibilidad. Será necesarios hacer cambios y ajustes en nuestra conducta personal y familiar a la hora de relacionarnos con los espacios públicos y con los demás. Variar costumbres, evitando algunas y rescatando o reforzando otras. Aprender modos sociales seguros y adaptarnos a tener menos interacción social presencial. 

A nivel comunitario será fundamental potenciar las redes de cuidado y protección social así como la sanitaria. Toda asociación de personas formal o informal puede  aportar valor, desde ONGs, parroquias/Cáritas, asociaciones de vecinos, clubes deportivos, grupos culturales, etc... poniendo el foco en los más vulnerables, excluidos, mayores y enfermos. La coordinación de estos agentes con los Servicios Sociales de zona sería muy deseable, lo que implicará mejorar los puentes de comunicación.

Será necesario dar respuestas a la formación académica de los niños que tal vez no pueda ser del todo escolarizada y deba manejarse familiarmente o en pequeños grupos de clases particulares. También a la asistencia sanitaria que claramente no podrá recaer únicamente en los recursos limitados del barrio o pueblo que tal vez puedan verse reforzados por algún tipo de voluntariado, o medios del ayuntamiento, protección civil u otros recursos. Y sobre todo tomando conciencia de que lo correcto es solicitar asistencia sanitaria únicamente cuando sea imprescindible. 

Todos estos cambios requerirán la implicación de grandes mayorías, lo que no será fácil sin la participación de los líderes naturales de los distintos ámbitos y territorios. Un liderazgo basado en el ejemplo y el servicio. De poco nos van a servir ahora la queja y la protesta cuando estamos navegando dentro de la tormenta. Es necesario cambiar la actitud y recordar que precisamente ahora es cuando más necesidad tiene la sociedad de sus servidores públicos sean estos limpiadores, profesores, agentes de seguridad, sanitarios, funcionarios, gestores o políticos. Incluyendo también a todos los que desde el ámbito privado pueden aportar valor social, poniendo temporalmente este por encima del beneficio económico.

Aportar servicio y cuidado a los demás es el camino más seguro para disminuir la incertidumbre de este tiempo. Cada cual deberá hacer una reflexión personal que le ayude a situarse en este contexto para que en lugar de permanecer inmóviles dentro de un confinamiento impuesto nos atrevamos a convertirnos en agentes que velan y trabajan por el bien de otros. 

Es fundamental aceptar que de este embrollo no nos va a sacar el estado ni ningún salvador externo, saldremos todos cuando se cumpla el tiempo que la naturaleza imponga. Lo que sí está en nuestra mano es el cómo. Lo podremos hacer incendiados en miedo o en ira ante el naufragio o remangados y con las manos metidas en faena mientras achicamos el agua de las muchas grietas que tiene el casco de nuestras sociedades. 




Navigating uncertainty


The real pandemic is called uncertainty, and it has to do with a lack of security in the face of the possibility of falling ill, insufficient trust in institutions and officials, and little certainty in the face of an unpredictable future that causes great concern. 

It is a situation of social crisis similar to those of other times with the peculiarity that on this occasion it is global and audiovisual, which increases synchrony and emotional contagion. Many of us are feeling it as something new, intense and unprecedented, which further increases the perception of gravity and distress.

The circumstances of epidemic pandemics often make them very difficult to control. It usually takes a long time for the waters to return to their course. This is very difficult to assume for an infantilized society accustomed to getting what it wants immediately. This time the problem will not be solved just by putting money on the table. We are dealing with a natural phenomenon and nature doesn't give a damn about our finances.

If we look at the level of governance of different countries, we see that, despite the well-known exceptions, there is widespread unease about an obvious lack of leadership. It is common for political managers to point to others as the culprits of the situation and no one takes responsibility or acts accordingly. This often angers citizens who end up being irritated whether action is taken, which is often unpopular, or not taken, which is perceived as neglect. 

The courses of action that the politician can take are mainly coercive: limitation of rights, mobility, schooling And very limited when it comes to promoting citizen responsibility and civic behaviour, which logically depend on each individual. Nor is there much capacity to transfer resources from one institution to another, such as reinforcing overburdened health care with resources from civil protection, town councils or other workers when these were confined. 

The complexity of the situation means that two important values, creativity and flexibility, have to be rescued at personal and community level. It will be necessary to make changes and adjustments in our personal and family behaviour when relating to public spaces and others. Varying customs, avoiding some and rescuing or reinforcing others. Learn safe social modes and adapt to having less face-to-face social interaction. 

At the community level it will be fundamental to strengthen the networks of care and social protection as well as health. Any formal or informal association of people can provide value, from NGOs, parishes/charitable organizations, neighborhood associations, sports clubs, cultural groups, etc... focusing on the most vulnerable, excluded, elderly and sick. The coordination of these agents with the Social Services of the area would be very desirable, which will imply improving new bridges of communication.

It will be necessary to respond to the academic training of children which may not be entirely schoolable and must be handled by families or in small groups of private or voluntary classes. Also to health care, which clearly cannot fall solely on the limited resources of the neighbourhood or village, which can perhaps be reinforced by some kind of voluntary work, or means from the town hall, civil protection or other resources. And above all, being aware that the right thing to do is to ask for health care only when it is essential. 

All these changes will require the involvement of large majorities, which will not be easy without the participation of the natural leaders of the different areas and territories. A leadership based on example and service. Complaint and protest will be of little use to us now when we are sailing into the storm. We must change our attitude and remember that it is precisely now that society most needs its public servants, whether they are cleaners, teachers, security agents, health workers, civil servants, managers or politicians. Including also all those who from the private sphere can contribute social value, temporarily putting this above economic profit.

Providing service and care to others is the surest way to reduce the uncertainty of this time. Each one should make a personal reflection that helps him/her to situate him/herself in this context so that instead of remaining immobile within an imposed confinement we dare to become agents that watch over and work for the good of others. 

It is fundamental to accept that neither the state nor any external saviour will get us out of this mess; we will all get out when the time that nature imposes is over. What we can do is how. We can do it in fear or in anger at the shipwreck or with our sleeves rolled up and our hands in the water as we shrink the water from the many cracks in the hull of our societies. 








應對不確定性

自動翻譯,對錯誤感到抱歉。

真正的大流行被稱為不確定性,它與生病的可能性,缺乏安全感,對機構和官員的信任不足以及面對不確定的未來而引起不確定性的不確定性有關。

這種社會危機的情況與以往類似,其特殊之處是這次是全球性的和視聽性的,這增加了同步性和情感傳染性。我們許多人感覺到它是一種新的,強烈的和前所未有的東西,這進一步增加了人們對重力和苦難的認識。

流行病的流行常常使他們很難控制。水域通常需要很長的時間才能恢復原狀。對於習慣於立即獲得所需東西的嬰兒社會來說,這很難假設。這次,僅將錢放在桌子上並不能解決問題。我們正在處理自然現象,自然不會對我們的財務狀況造成任何傷害。

如果我們看一下不同國家的治理水平,我們會發現,儘管有眾所周知的例外,但人們普遍對明顯缺乏領導能力感到不安。政治管理人員通常將他人指向局勢的罪魁禍首,而沒有人承擔責任或採取相應的行動。這常常激怒了公民,他們最終對是否採取了通常不受歡迎或不採取的行動感到惱怒,而這種行動往往被人們忽視。

政治家可以採取的行動路線主要是強制性的:權利,流動性,教育的限制,在促進公民責任和公民行為方面非常有限,這在邏輯上取決於每個人。將資源從一個機構轉移到另一個機構也沒有太大的能力,例如在局限的情況下,利用民防,鎮議會或其他工人的資源來加強負擔過重的醫療保健。

情況的複雜性意味著必須在個人和社區層面上挽救兩個重要價值,即創造力和靈活性。與公共場所和其他場所相關時,有必要對我們的個人和家庭行為進行更改和調整。改變習俗,避免一些風俗,而挽救或加強其他風俗。學習安全的社交模式並適應減少面對面的社交互動。

在社區一級,加強護理,社會保護以及健康網絡將是至關重要的。任何正式或非正式的人際交往都可以從非政府組織,教區/慈善組織,社區協會,體育俱樂部,文化團體等提供價值,重點關注最弱勢,被排斥,老人和病人。這些代理商與該地區的社會服務機構之間的協調非常可取,這將意味著改善溝通的新橋樑。

有必要對可能不是完全可以上學的兒童的學術培訓做出回應,必須由家庭或成小組的私人或自願班級來處理。同樣,對於醫療保健來說,顯然不能僅僅依靠鄰里或村莊的有限資源,也許可以通過某種志願工作或市政廳提供的手段,民防或其他資源來加強這種保健。最重要的是,要意識到正確的做法是僅在必要時才要求醫療保健。

所有這些變化將需要大多數人的參與,如果沒有不同地區和領土的自然領導人的參與,這將是不容易的。基於榜樣和服務的領導。現在,當我們駛入暴風雨時,投訴和抗議對我們將毫無用處。我們必須改變態度,並記住,正是現在社會最需要其公務員,無論他們是清潔工,教師,安全人員,衛生工作者,公務員,管理人員還是政客。還包括所有來自私人領域的人都可以貢獻社會價值,從而暫時將其置於經濟利益之上。

為他人提供服務和關懷是減少這段時間不確定性的最可靠方法。每個人都應進行個人反思,以幫助他/她在這種情況下處於自己的境地,以使我們敢於成為照顧他人並為他人謀福利的特工,而不是在強加的限制下保持不動。

必須接受的是,國家或任何外部救世主都不會使我們擺脫困境。當自然強加的時間結束時,我們所有人都會離開。我們能做的就是如何做。當我們從社會船體的許多縫隙中抽出水來收縮水時,我們可以在沉船中驚恐或憤怒或袖子捲起,雙手在水中的情況下進行操作。


jueves, 20 de agosto de 2020

Decálogo de supervivencia para profesionales sanitarios de Atención Primaria en emergencia sanitaria. Decalogue of survival for health professionals of Primary Care in Covid19 emergency.






Decálogo de supervivencia para profesionales sanitarios de Atención Primaria en emergencia sanitaria. 


Entramos en Emergencia Sanitaria, eso implica fuerte marejada con aumento de presión asistencial clínica y burocrática en entorno epidémico con plantillas en muchos casos mermadas y agotadas. 

No es esperable recibir ni refuerzos ni ayuda significativa de la superioridad lo que implica la necesidad de autogestionarse y coordinarse lo mejor posible dentro del equipo y con la comunidad. La flexibilidad y la creatividad serán imprescindibles para poder adaptarnos a las circunstancias cambiantes.

Es verdad que la incertidumbre no hace fácil el trabajo para nadie pero también lo es que nuestra formación y el conocimiento de nuestras comunidades nos hacen referencia y servicio esencial para estas.

En momentos de crisis viene bien recordar que añadir un toque de esperanza y buen humor hacen la vida más fácil y que cosas sencillas como una sonrisa o un gesto amable tienen mucha fuerza. 




1. Lo peor de la epidemia ha pasado. Paradójicamente son esperables rebrotes con más bajas laborales tanto de población como de sanitarios por la mayor capacidad actual de hacer pruebas diagnósticas. Si tu equipo y tu comunidad entra de nuevo en emergencia sanitaria va a ser fundamental volver a adaptar el servicio, como ya se ha hecho antes, preveyendo contar con menos sanitarios.  

2. No estás solo, trabajas en equipo. Apóyate en tus compañeros, comunidad y resto de niveles asistenciales para dar la mejor respuesta dentro de lo posible pero no más. 

3. Si te sientes sobrepasado tienes el derecho y la obligación de decirlo y visibilizarlo. Desahogarte con tu círculo personal no está reñido con pedir ayuda a tus compañeros de trabajo y responsables sanitarios.

4. Cuídate. Eso implica trabajo seguro a un ritmo que no te sea extenuante y respetar horario siempre que sea posible. Estamos en una carrera de fondo, los descansos son fundamentales y durante los mismos es básico desconectar. Dosifica las malas noticias y la presencia en redes sociales.

5. Cuando sea necesario hay que decir que NO. A gestores que solicitan burocracia o cursos de acción no prioritarios y a pacientes que solicitan cuestiones no esenciales. También a uno mismo, no te exijas más de lo prudente. 

6. No será posible atender todas las peticiones de servicio que nos hagan, será imprescindible priorizar atendiendo a criterios clínicos y éticos. Primero los pacientes y luego la burocracia.

7. Mientras sea posible hay que atender a todo paciente que llega por la puerta discriminando si su petición es administrativa o clínica y demorable o no.

8. Por mucho que uno lo desee nadie tiene superpoderes. Es inviable atender de forma continua listas de pacientes mayores de 50 al día. Si tu lista de pacientes es muy superior a lo normal, o a la de otros compañeros, y no puedes con ella pide ayuda. 

9. En estado de emergencia sanitaria es fundamental mantener abierta la comunicación con la comunidad (ayuntamiento, farmacias comunitarias, servicios sociales, residencias o colectividades, colegios, asociaciones, policía local...). Esa responsabilidad puede delegarse en alguien del equipo o mejor ser asumida por todos. 

10. En condiciones extraordinarias, si las ausencias de personal no permiten un servicio normal cada director de centro de salud debería tener la potestad de modificar el horario de asistencia presencial (cerrando en horario de tarde por ejemplo) o si la situación es insostenible transfiriendo el servicio presencial o total a otro centro cercano. Es necesario recordar que la responsabilidad de dimensionar correctamente la plantilla y reforzarla si corresponde es de la Consejería de Sanidad.







5 Propuestas prácticas para gestores sanitarios


1. Reducir la burocracia (declaración jurada de enfermedad para procesos menores de 14 días, no necesidad de imprimir partes de confirmación, prorroga de renovación de medicación hasta superar emergencia sanitaria...).

2. Favorecer teleasistencia. Uso de correo electrónico con pacientes y Whatsapp (usando teléfonos móviles del centro de salud, pidiendo consentimiento verbal al paciente, introduciendo teléfono del paciente en el móvil, sin nombre, compartiendo imagen, vídeoconferencia, radiografías…). 
Potenciar líneas telefónicas y número de administrativos que atienden teléfono. 
Permitir teletrabajo (acceso remoto al propio ordenador de consulta para los profesionales que no puedan hacer asistencia directa por enfermedad o factores de riesgo así como para los que tengan que hacer cuarentena domiciliaria estando asintomáticos y quieran trabajar voluntariamente).

3. Seguridad jurídica.

Administrativos. Permitir que puedan preguntar si la consulta es administrativa (partes de baja, recetas...) o no, y si es demorable o no. Preguntar  qué motivo de consulta desea el paciente que le figure al profesional sanitario en su ordenador. 

Enfermería. Permitir el triaje enfermero a la puerta del centro. Permitir gestión de la demanda de problemas de salud sencillos tratables con autocuidados y medicación OTC. 

Médicos. Permitir teleasistencia. Permitir priorizar asistencia antes que burocracia.

4. Realización de PCR por circuitos externos a la plantilla de Atención Primaria (carpas, acceso de pacientes en coche, envío telemático de resultado al paciente).

5. Plan de contingencia ante el posible aumento de infecciones en sanitarios y aumento de bajas laborales. 







Decalogue of survival for health professionals of Primary Care in Covid19 emergency. 


We are entering a Healthcare Emergency, which implies a strong swell with increased clinical and bureaucratic care pressure in an epidemic environment, with reduced and exhausted templates in many cases. 

It is not expected to receive either reinforcements or significant help from the superiority which implies the need to self-manage and coordinate as best as possible within the team and with the community. Flexibility and creativity will be essential in order to adapt to changing circumstances.

It is true that uncertainty does not make the work easy for anyone, but it is also true that our formation and the knowledge of our communities make us a reference and an essential service for them.

In times of crisis it is good to remember that adding a touch of hope and good humour makes life easier and that simple things like a smile or a kind gesture have a lot of strength. 


1. The worst of the epidemic is over. Paradoxically, we can expect a resurgence of the epidemic, with more people and health workers infected  because of the greater capacity to carry out diagnostic tests. If your team and your community enter into a health emergency again, it will be essential to adapt the service, as has been done before, knowing more professionals will be on medical  léase.  

2. You are not alone, you work as a team. Support your colleagues, community and other levels of care to give the best possible response, but no more. 

If you feel overwhelmed, you have the right and the obligation to say so and make it visible. It is not difficult to get rid of your personal circle by asking for help from your colleagues and health managers.

4. Take care of yourself. This means working safely at a pace that is not strenuous and keeping to your schedule whenever possible. We are in a long-distance race, breaks are essential and during these breaks it is essential to disconnect. Dose the bad news and the presence in social networks.

5. Whenever necessary, say NO. To managers who request bureaucracy or non-priority courses of action and to patients who request non-essential issues. Also to oneself, do not demand more of yourself than is prudent. 

6. It will not be possible to attend to all the service requests made to us, it will be essential to prioritise according to clinical and ethical criteria. First the patients and then the bureaucracy.

7. As long as it is possible, we must attend to every patient who arrives through the door, discriminating whether their request is administrative or clinical and whether it can be delayed or not.

8. No matter how much one wants to, no one has super powers. It is unfeasible to attend to lists of patients over 50 a day on a continuous basis. If your patient list is much higher than normal, or that of other colleagues, and you can't handle it, ask for help. 

9. In a state of health emergency, it is essential to maintain open communication with the community (town hall, community pharmacies, social services, residences or communities, schools, associations, local police...). This responsibility can be delegated to someone in the team or better assumed by all. 

10. Under extraordinary conditions, if staff absences do not allow for a normal service, each health centre director should have the power to modify the schedule of attendance (closing in the afternoon, for example) or if the situation is unsustainable, transferring the attendance or total service to another nearby centre. It is necessary to remember that the responsibility for correctly sizing the staff and reinforcing it if necessary belongs to the Regional Ministry of Health.


Practical proposals for health managers


1. Reduce bureaucracy (affidavit of illness for processes of less than 14 days, no need to print confirmation reports, extension of medication renewal until the health emergency is overcome...).

2. Encourage remote assistance. Use of email with patients and Whatsapp (using mobile phones in the health centre, asking for the patient's verbal consent, inserting the patient's phone in the mobile, without name, sharing image, video conference, x-rays...). 
To promote telephone lines and the number of administrative staff who attend to the telephone. 

3. Legal security.

Administrative staff. Allow them to ask if the consultation is administrative (discharge reports, prescriptions...) or not, and if it is delayable or not. Ask what reason to consult the patient wants to write down on the health professional agenda. 

Nursing. Allow the nurse triage at the door of the centre. Allow demand management of simple health problems that can be treated with self-care and OTC medication. 

Physicians. Allow for remote assistance. Allow prioritizing care over bureaucracy.

4. Carrying out of PCR by external circuits to the Primary Care staff (tents, patient access by car, telematic sending of results to the patient).

5. Contingency plan in the event of a possible increase in the number of infections in health care facilities and an increase in the number of sick leaves.








Covid19緊急情況下初級保健醫療專業人員的生存狀況十進制。

自動翻譯,對錯誤感到抱歉。


我們正在進入醫療急診,這意味著在流行環境中,臨床和官僚護理壓力將大大增加,並且在許多情況下模板會減少和精疲力盡。

預計它不會從優勢中得到加強或大量幫助,這意味著需要在團隊內部以及與社區進行盡可能最佳的自我管理和協調。靈活性和創造力對於適應不斷變化的環境至關重要。

的確,不確定性不會使任何人都容易進行工作,但是,我們的組建和對社區的了解也確實使我們成為他們的參考和必要服務。

在危機時期,最好記住一點,就是充滿希望和幽默,可以使生活更輕鬆,而簡單的事情,如微笑或友好的手勢,則具有很大的力量。


流行病的最嚴重的時期已經過去了。自相矛盾的是,由於可以進行診斷測試的能力更大,我們可以預期該流行病會再次流行,感染更多的人和衛生工作者。如果您的團隊和您所在的社區再次陷入緊急醫療狀況,則必須像以往一樣對服務進行調整,因為要知道更多的專業人員將接受醫療租賃。

2.你並不孤單,而是一個團隊。支持您的同事,社區和其他級別的護理,以提供最佳的響應,但僅此而已。

如果您感到不知所措,則您有權利和義務這樣說並使其可見。尋求同事和衛生經理的幫助,擺脫您的個人圈子並不困難。

4.照顧好自己。這意味著以不費勁的速度安全工作,並儘可能遵守您的時間表。我們正在長距離比賽中,休息是必不可少的,在休息期間必須斷開連接。劑量不良消息和在社交網絡中的存在。

5.必要時說不。給要求官僚主義或非優先行動方針的經理以及要求非必要問題的患者。對自己來說,不要要求自己比審慎。

6.不可能滿足我們提出的所有服務要求,因此必鬚根據臨床和道德標準確定優先級。首先是患者,然後是官僚機構。

7.只要有可能,我們必須照顧每一個從門到達的病人,區分他們的要求是行政要求還是臨床要求,以及是否可以延遲。

8.無論多麼想要,沒有人擁有超能力。連續每天查看超過50名患者的清單是不可行的。如果您的病人清單比正常人或其他同事的清單高得多,而您又無法處理,請尋求幫助。

9.在緊急情況下,保持與社區(市政廳,社區藥房,社會服務機構,住宅或社區,學校,協會,當地警察...)的開放溝通至關重要。可以將此責任委託給團隊中的某個人,也可以由所有人更好地承擔。

10.在特殊情況下,如果員工缺勤無法正常服務,則每個醫療中心主任應有權修改出勤時間安排(例如,下午關閉),或者如果情況不可持續,則轉移出勤或到附近另一個中心的整體服務。需要記住的是,正確確定工作人員的規模並在必要時進行增補的責任屬於地區衛生部。


給衛生經理的實用建議


1.減少官僚作風(少於14天的疾病宣誓書,無需打印確認報告,延長藥物更新期限,直到克服了健康緊急狀況為止)。

2.鼓勵遠程協助。與患者和Whatsapp一起使用電子郵件(在醫療中心使用手機,徵求患者的口頭同意,將患者的手機插入手機中,不帶姓名,共享圖像,視頻會議,X射線等)。
促進電話線路和參與電話管理的人員數量。

3.法律安全。

行政管理人員。讓他們問諮詢是否是行政性的(出院報告,處方...),以及諮詢是否延遲。問什麼原因諮詢患者要寫下健康專業議程。

護理允許護士在中心門口分診。允許對可以通過自我護理和OTC藥物治療的簡單健康問題進行需求管理。

醫師。允許遠程協助。允許優先考慮官僚主義。

4.通過外部電路對基層醫療人員進行PCR(帳篷,乘車前往患者,通過遠程信息將結果發送給患者)。

5.在衛生保健機構中感染數量可能增加和病假數量增加的情況下的應急計劃。