viernes, 18 de enero de 2019

Echar el cierre. Go bust. 破產

Librería Nicolás Moya, calle de Carretas, Madrid. Foto wikicommons.

Go bust

When an old bookstore closes something breaks into that invisible warp that sustains the worlds.  I have to confess that I feel a certain pain and an aftertaste of uncertainty before the sinking of an old time that does not resist the speed of the new one. This week closed a well-known bookstore in Madrid that I knew well both for having been there and for having passed by countless times. A medical bookshop full of good science books that hardly compete with digital worlds and multiplatform formats that do not need paper.

I work in a health center in a small town in the mountains of Madrid. It is increasingly difficult to find doctors who want to work in rural areas. It is almost impossible to find substitutes when one of us is absent due to illness or a leave of absence. In these moments I attend my clinic slowly with the box of tissues on the table taking care of patients with my same symptoms. It is not technically correct but I prefer it to leave without service the clinic. So do most of my colleagues in these circumstances, as things have been for too long.

Somehow I sense that many small towns will be left without medical service, will be closed health centers twinned with those bookstores that went bankrupt. And nothing will happen. We will hear complaints that will be covered by the avalanche of shouts, scandals and news that the television and social networks spit without rest. Nothing will happen.

Cuando una vieja librería echa el cierre algo se quiebra en esa invisible urdimbre que sostiene los mundos. He de confesar que noto cierto dolor y un regusto de incertidumbre ante el hundimiento de un tiempo antiguo que no resiste la velocidad del nuevo. Esta semana cerró una conocida librería de Madrid que conocía bien tanto por haber estado en ella como por haber pasado por delante infinidad de veces. Una librería médica llena de buenos libros de ciencia que cada vez lo tienen más difícil al competir con mundos digitales y formatos multiplataforma que no precisan de papel.

Trabajo en un centro de salud de un pequeño pueblo de la sierra madrileña. Cada vez es más difícil encontrar médicos que quieran trabajar en zona rural. Es casi imposible encontrar sustitutos cuando alguno de nosotros faltamos por enfermedad o algún permiso. En estos momentos paso la consulta a medio gas con la caja de pañuelos de papel encima de la mesa atendiendo a pacientes con mis mismos síntomas. No es que sea muy correcto pero lo prefiero a dejar sin servicio a mis paisanos. Lo mismo hacen la mayoría de mis compañeros en estas circunstancias, así están las cosas desde hace ya demasiado tiempo.

De alguna forma intuyo que muchos pueblos se irán quedando sin servicio médico, se irán cerrando centros de salud hermanados con esas librerías que quebraron. Y no pasará nada. Oiremos quejas que quedarán tapadas por el alud de gritos, escándalos y noticias que la televisión y las redes sociales escupen sin descanso. No pasará nada.





miércoles, 16 de enero de 2019

El doble vínculo de la Atención Primaria española. The double bind of Spanish Primary Health Care. 西班牙初級衛生保健的雙重約束

The double bind of Spanish Primary Health Care

We've all seen a spider web once and we know what happens when an insect falls into it.  We have witnessed its fear and its tempest of movements that have entangled him even more, clearly warning the owner of the trap that will come quickly to collect her piece.

Spanish Primary Health Care has been suffering from a double bind problem for decades. On the one hand, it is said that the national health system is one of the best in the world, that our health centres are state-of-the-art and that we have wonderful professionals. On the other hand, we face a terrible panorama of reduced resources, increased healthcare pressure and greater complexity of cases due to adverse economic and social conditions and the ageing of the population.

The result is an uncomfortable blockade of health professionals vertebrate by a deep sense of discomfort and a storm of coffee break complaints that despite their insistence do not produce the slightest change. The most that managers seem to arrive at is to design changes of all kinds that do not incur in expenditure but that do not seem to significantly improve the model either. This generates a schizophrenic situation that produces suffering in those who suffer it.

It doesn't matter if people die waiting in the emergency room, if the director of a health centre resigns or if some family doctors resign their posts. Since the exception does not move mill we continue as we are, entangled in an increasingly sticky spider web, drowned in complaints and with the great spider of the free market increasingly eager to devour the precious public health slice of which will make huge profits.

As a doctor with some experience, I know firsthand that excessive complaining is toxic and tangles and ruins the sufferer. That is why I try to dose my own even though I have the same motives as countless other colleagues in the profession.

Reforming the current model from its foundations requires a powerful professional leadership (which in our environment is practically impossible due to the atavistic separation of interests and collectives) added to a wide social and political debate and a generalized awareness of the fragility of a public service that must be cared for by all in order to survive. If health continues to be considered a consumer good, health needs will always tend to infinity. There will not be a system capable of covering them all unless the limits are well drawn and citizens are helped to be co-responsible for their own health.

Complex problems cannot be solved with simplistic solutions. Many think it is a question of lack of money, others of political ill will. It is much more. At the moment the most fragile piece of the chain is still the human one, thousands of professionals at the limit who carry out their task under very harsh conditions. We will continue to see in the news patients who die waiting for care, professionals who give up or escape to other countries, patch-like solutions. And the situation will deteriorate over time.

Solutions? after attending to several dozen patients this morning in a fragrant catarrhal state do not ask me. By avoiding getting too involved with the spider web of the complaint today I have more than enough.

Todos hemos visto alguna vez una tela de araña y sabemos lo que pasa cuando un insecto cae en ella. Hemos sido testigos de su miedo y de su tempestad de movimientos que le han enredado más si cabe avisando a las claras a la propietaria de la trampa que acudirá rauda a cobrar su pieza.

La Atención Primaria española sufre un problema de doble vínculo desde hace décadas. Por un lado se dice que la sanidad nacional es de las mejores del mundo, que nuestros centros de salud son punteros y que tenemos estupendos profesionales. Por otro nos encontramos con un terrible panorama de reducción de recursos, aumento de presión asistencial y mayor complejidad de los casos por las condiciones económico-sociales adversas y el envejecimiento poblacional.

La resultante es un bloqueo incómodo de los profesionales sanitarios vertebrado por una profunda sensación de incomodidad y una tormenta de quejas de café que pese a su insistencia no producen el más mínimo cambio. A lo más que parecen llegar los gestores es a diseñar cambios de todo tipo que no incurran en gasto pero que tampoco parece que mejoren significativamente el modelo. Se genera pues una situación esquizofrénica que produce sufrimiento y llanto en una gran mayoría de los profesionales.

Da igual que se muera la gente esperando en urgencias, que dimita el director de un centro de salud o renuncien a su puesto algunas médicas de familia. Dado que la excepción no mueve molino seguimos como estamos, enredados en una tela de araña cada vez más pegajosa, ahogados en quejas y con la gran araña del libre mercado cada vez con más ganas de devorar la preciada tajada sanitaria pública de la que conseguirá pingües beneficios.

Como médico que soy con algo de experiencia, conozco de primera mano que el exceso de queja es tóxico y enreda y malogra al que lo sufre. Por eso trato de dosificar las propias pese a que tenga motivos igual que otros incontables colegas de profesión.

Reformar el modelo actual desde sus cimientos requiere un liderazgo profesional potente (que en nuestro medio es prácticamente imposible por la atávica separación de intereses y colectivos) sumado a un amplio debate social y político y una toma de consciencia generalizada de la fragilidad de un servicio público que es necesario cuidar entre todos para que subsista. Si la salud sigue considerándose un bien de consumo, las necesidades de salud tenderán siempre al infinito. No habrá sistema capaz de cubrirlas todas salvo que se dibujen bien los límites y se ayude a la ciudadanía a ser corresponsable de su propia salud.

Los problemas complejos no se solucionan con soluciones simplistas. Muchos piensan que es una cuestión de falta de dinero, otros de mala disposición política. Es mucho más. De momento la pieza más frágil de la cadena sigue siendo la humana, miles de profesionales al límite que desarrollan su tarea en condiciones muy duras. Seguiremos viendo en las noticias pacientes que mueren, profesionales que renuncian o escapan a otros países, soluciones tipo parche. Y la situación se irá deteriorando con el tiempo.

¿Soluciones? tras atender haber atendido esta mañana varias docenas de pacientes en un fragrante estado catarral no me las pidan. Con evitar liarme demasiado con la telaraña de la queja tengo hoy más que suficiente.










jueves, 3 de enero de 2019

Tiempo para los pacientes. Time for patients. 患者的時間

Time for patients

Winter tends to bring the annual Tsunami to Spanish health centres because of:

1. The concurrence of influenza and winter illnesses.
2. Shortfall of health professionals.
3. Overuse of the health system by a population that does not know how to manage minor health problems.

This implies:

1. Less consultation time per patient.
2. Much more stress for the health professional.
3. Increased risk of errors in consultation.
4. Increased patient waiting and therefore more stress.
5. Deficient health care due to the sum of the above factors.

If I had to make three new year wishes I would ask:

1. A dignified time to take good care of each patient.
2. A better health education of the population.
3. Better management of the health structure and human resources.

El invierno suele traernos el Tsunami de todos los años a los centros de salud españoles por tres factores:

1. La concurrencia de la gripe y las enfermedades invernales.
2. Unas plantillas de profesionales sanitarios deficitarias.
3. Un sobreuso del sistema sanitario por una población que no sabe gestionar problemas de salud menores.

Esto implica:

1. Menos tiempo de consulta por paciente.
2. Mucho más estrés para el profesional sanitario.
3. Aumento del riesgo de cometer errores en consulta.
4. Aumento de la espera del paciente y por consiguiente más estrés.
5. Una atención sanitaria deficitaria por la suma de los anteriores factores.

Si tuviera que pedir tres deseos:

1. Un tiempo digno para atender bien a cada paciente.
2. Una mejor educación de la población.
3. Una mejor gestión de la estructura sanitaria y de los recursos humanos.








miércoles, 2 de enero de 2019

Siete amenazas y dos promesas falsas del Big Data en Salud. Seven Threats and Two False Promises of Health Big Data. 健康大數據的七大威脅和兩個虛假承諾

Seven Threats and Two False Promises of Health Big Data

One. Increased anxiety. Increased health concern for people who receive notifications of personal health values outside the normal limit.

Two: Constant increase in available biometric variables.

Three. Loss of privacy and intimacy.
The lack of traceability of personal data once uploaded to the cloud makes it impossible to know what use is made of them or to whom they are sold or transmitted. The possible copy and distribution that can be made with the big data will generate big benefits for those who commercialize it but not for those who generate it.

Four. Loss of economic and social rights.

Due to big data, insurance companies may vary premiums. Also the selection of Personnel and the human resources services can use these data to prime healthy profiles of a certain psychological orientation and to discard others that entail illnesses or potential problems.

Five Increase in overdiagnosis and overtreatment.

Faced with so much indeterminate biometric data, many people will feel insecure. Values outside normal limits can generate unnecessary diagnostic or therapeutic chains.

Six: Bombardment of high-impact advertising on health products based on data. Messages that will be difficult to avoid when touching the area of our health that will always be a priority.

Seven. Modification of the sanitary structure in search of the economic benefit and not of the social or personal one.

False promises:

One: Health will be improved

It is not entirely clear, given that although aspects of institutional efficiency can be improved at the personal level, this improvement is not quantified. On the other hand, it should be weighed whether the possible improvement in health indicators would compensate for the increase in concern for personal health or the increase in the perception of malaise or ill health.

Two: It will generate wealth.

Although this is potentially true, it is presumable that the exploitation of big health data will be carried out by large corporations and we can infer that it will be difficult to exploit at the level of researchers or small companies. There is no doubt that data are a new resource but the generation of tools and algorithms to obtain value from them will not be within everyone's reach.

Final reflection.

There are potential positive aspects but it is necessary to develop a deep reflection in order to implement a big data in health based on values and that promotes the defense of public health as well as personal health. Ensuring that big data in health does not lead to an uncontrollable lucrative business is an obligation for all social agents at the political level as well as at the level of health professionals and civil society in general. If this reflection is not carried out in depth, the market will favour the development of initiatives aimed at economic rather than social benefit. Speaking of health, this can be dangerous.

Siete amenazas y dos promesas falsas del Big Data en salud

Uno. Aumento de la ansiedad. Aumento de la preocupación salud de las personas que reciban notificaciones de valores personales fuera del límite de normalidad. 

Dos. Aumento constante de las variables biométricas disponibles. 

Tres. Pérdida de privacidad e intimidad.
La falta de trazabilidad de los datos personales una vez subidos a la nube hace imposible saber que uso se hace de ellos ni a quién se venden o transmiten. El posible corta pega que se pueda hacer con el big data generará pingües beneficios para quien lo comercialice pero no para quien lo genera.

Cuatro. Pérdida de derechos económicos y sociales.

Atendiendo al big data las compañías de seguros pueden variar las primas. Asimismo la selección de Personal y los servicios de recursos humanos pueden utilizar estos datos interés sanitario para primar perfiles sanos de una determinada orientación psicológica y descartar otros que conlleven enfermedades o problemas.

Cinco. Aumento del sobre diagnóstico y sobre tratamiento.

Ante tantos datos biométricos indeterminados mucha gente se sentirá insegura. Valores fuera de los límites de normalidad pueden generar cadenas diagnósticas o terapéuticas innecesarias.

Seis. Bombardeo de publicidad de alto impacto sobre productos de salud con base en los datos. Mensajes que será difícil obviar al tocar el ámbito de nuestra salud que siempre será prioritario.

Siete. Modificación de la estructura sanitaria en búsqueda del beneficio económico y no del social o personal.

Promesas falsas:

Uno. Se mejorará la salud

No del todo claro dado que si bien pueden mejorarse aspectos de eficiencia institucional a nivel personal no está cuantificada esta mejora. Por otro lado habría que sopesar si la posible mejora en indicadores de salud compensaría el aumento de la preocupación por la salud personal o el aumento de la percepción de malestar o mala salud. 

Dos. Generará riqueza.

Si bien esto es cierto, es presumible que la explotación de big data sanitario se lleve a cabo mediante grandes corporaciones pero podemos inferir que será difícil la explotación a nivel de investigadores o de pequeñas empresas. No hay duda de que los datos son un nuevo recurso pero la generación de herramientas y algoritmos para obtener valor de ellos no estará al alcance de todos.

Reflexión final.

Hay aspectos positivos potenciales pero es necesario desarrollar una profunda reflexión para poder implementar un big data en salud basado en valores y que promueva la defensa de la salud pública tanto como de la personal. Velar para que el big data en salud no derive en lucrativo negocio es una obligación para todos los agentes sociales tanto a nivel político como de profesionales sanitarios y sociedad civil en general. Si esta reflexión no se consigue hacer en profundidad el mercado favorecerá el desarrollo de iniciativas dirigidas al beneficio económico y no al social. Hablando de salud esto puede ser peligroso. 


















jueves, 20 de diciembre de 2018

Felices fiestas. Happy Christmas. 聖誕快樂

Happy Christmas.

This year has been moved in many ways.  I have been struck by the fact that some social networks and technological companies in which we had placed our trust have badly trafficked citizen data, provoking political, economic and social storms that are likely to increase. 

Primary Care culminated in Astana with a statement that ended decaffeinated by the enormous weight of market guidelines that seem to be much greater than those that logically defend citizens. 

Dr. Veronica Casado was elected best international family doctor, which has pleased many. The quality level of Spanish health professionals remains high despite the pressures to which the public system subjects us. To continue working to do things as best as possible is an enormous challenge ahead of us. 

For my part, I have changed the family medicine practice from a city like Collado Villalba to a mountain village like Miraflores. I regret the loss of longitudinality of my previous patients that on the other hand is forcing me to update and improve in many aspects given the greater complexity and age of my current patients. 

As you can see I still keep this blog alive though the pace of publications is quieter and the format has become trilingual. The same happens with the social networks that I maintain, mainly Twitter, where my level of participation is much more relaxed. Have a good time at these parties, I wish you all the best for the year that begins and if you wish we continue to see each other through these pages.

Este año ha sido movido en muchos sentidos. Me ha llamado mucho la atención como unas redes sociales y unas empresas tecnológicas en las que habíamos confiado han traficado malamente con los datos de la ciudadanía provocando tormentas políticas, económicas y sociales que probablemente vayan a más. 

La Atención Primaria tuvo su culmen en Astana con una declaración que terminó descafeinada por el enorme peso de las directrices del mercado que parecen ser muchos mayores que las que en buena lógica defienden a la ciudadanía. 

La doctora Verónica Casado fue elegida mejor médica de familia internacional lo que no ha alegrado a muchos. El nivel de los profesionales sanitarios españoles sigue siendo alto pese a las presiones a las que el sistema público nos somete. Seguir trabajando para hacer las cosas lo mejor posible es un enorme reto que tenemos por delante. 

Por mi parte he cambiado la consulta de medicina de familia de una ciudad como Collado Villalba a un pueblo serrano como Miraflores. Lamento la pérdida de longitudinalidad de mis anteriores pacientes que por otra parte me está obligando a actualizarme y mejorar en muchos aspecto dada la mayor complejidad y edad de mis pacientes actuales. 

Como ven sigo manteniendo vivo este blog aunque el ritmo de publicaciones es más tranquilo y el formato ha pasado a ser trilingüe. Lo mismo pasa con las redes sociales que mantengo, fundamentalmente Twitter, donde mi nivel de participación es mucho más relajado. Pásenlo bien en estas fiestas, les deseo todo lo mejor para el año que empieza y si lo desean nos seguimos viendo por estas páginas.




Veronica Casado博士當選為最佳國際家庭醫生,令許多人感到高興。儘管公共系統對我們施加了壓力,但西班牙衛生專業人員的質量水平仍然很高。繼續努力盡可能做到最好是我們面臨的巨大挑戰。

就我而言,我已將家庭醫學實踐從Collado Villalba這樣的城市改為像Miraflores這樣的山村。我很遺憾我以前患者的縱向性喪失,另一方面,由於我目前患者的複雜性和年齡更大,迫使我在許多方面進行更新和改進。


viernes, 14 de diciembre de 2018

¿Es posible regular la biometría? Is it possible to regulate biometrics? 是否有可能調節生物識別技術?

Is it possible to regulate biometrics?

Hand in hand with advances in mobile telephony we are getting used to get more and more features in our personal communication devices.  This implies that the hardware we carry is going to have a greater capacity to measure vital parameters. The mobile knows the steps we take, the speed of these and the rhythm of movement at the same time that can detect the time of rest or sleep. There are telephones capable of measuring heart beats, knowing the rhythm, even doing an electrocardiogram.

To the extent that these advances condition an increase in biometrics, it is logical to think that they will detect conditions or patterns that they consider abnormal. When the measuring subject is confronted with them, he will have no way of knowing whether they are normal or not. This will condition an increase in the number of consultations with health professionals to whom the measurements obtained will be presented in order to try to find an interpretation. 

At present, wearables, bracelets, smart phones, smart rings, etc. are predominantly designed for a young and athletic profile. These are used to improve or maintain the physical condition. As soon as they become universal, a growing number of citizens will use them, including people with different degrees of disease or risk factors for it.

Biometrics is undoubtedly attractive because it offers a quantification of one's own being and allows us to measure it, giving us a feeling of control that we can direct towards achieving better health. The dark side of this over-measurement has to do with the inevitable concern that will arise from measurements that are interpreted as insufficient, unwanted or simply threatening.

Given that it can be inferred that the use of these devices and algorithms is going to condition, in a subsidiary way, an increase of the consultations to the health system, it would be interesting to program some type of compensation with the objective of improving these systems, avoiding unnecessary worries, and avoiding an excess of use of the health system by healthy people who objectively do not need it.

A simple proposal would be to bill the corresponding biometric application for the expenses derived from health consultations originated by it. This measure would encourage each application to construct its own filters and decision algorithms according to the results obtained, in which it should be clearly stipulated that consultation with the health professional should only be carried out when there are objective criteria that indicate this.

De la mano de los avances en telefonía móvil vamos acostumbrándonos a que nuestros aparatos de comunicación personal vayan incorporando cada vez más prestaciones. Esto implica que el hardware que portamos va a disponer de una mayor capacidad de medición de parámetros vitales. El móvil conoce los pasos que damos, la velocidad de estos, el ritmo de movimiento a la par que puede detectar el tiempo de reposo o sueño. Existen teléfonos capaces de medir las pulsaciones cardiacas, conocer el ritmo, incluso hacer un electrocardiograma.

En la medida que estos avances condicionen un aumento de la biometría, es lógico pensar que detectarán condiciones o patrones que consideren anormales. Cuando el sujeto de medición se enfrente con los mismos no tendrá forma de saber si son normales o no. Esto condicionará un aumento de las consultas a profesionales sanitarios a los que se presentarán las mediciones obtenidas para tratar de encontrar una interpretación. 

En el momento actual los wearables, pulseras, teléfonos inteligentes, anillos inteligentes, etc… están diseñados predominantemente para un perfil joven y deportista. Éstos los utilizan para mejorar su condición física o mantenerla. En el momento en que se universalicen una cantidad creciente de ciudadanos los usarán y entre ellos personas con diferentes grados de enfermedad o de factores de riesgo para la misma.

La biometría es indudablemente atrayente por cuanto ofrece una cuantificación del propio ser y nos permite una medición del mismo dándonos una sensación de control que podemos dirigir hacia la consecución de una mejor salud. El lado oscuro de este exceso de medición tiene que ver con la inevitable preocupación que surgirá frente a mediciones Que se interpreten como insuficientes, no deseadas o simplemente amenazantes.

Dado que se puede inferir que el uso de estos dispositivos y algoritmos va a condicionar de forma subsidiaria subsidiaria un aumento de las consultas al sistema de salud, sería interesante programar algún tipo de compensación con la objetivo de mejorar estos sistemas, evitar preocupaciones innecesarias, y evitar un exceso de uso del sistema sanitario por personas sanas que objetivamente no lo necesitan.

Una propuesta sencilla sería facturar a la aplicación biométrica correspondiente los gastos derivados de consultas sanitarias originadas por la misma. Esta medida estimularía para que cada aplicación construya sus propios filtros y algoritmos de decisiones según los resultados obtenidos en los que debería estar claramente estipulado que la consulta al profesional sanitario deba hacerse únicamente cuando existan criterios objetivos que así lo indiquen.








martes, 4 de diciembre de 2018

¿Existen los médicos nivel dios? Do god level doctors exist? 上帝级医生存在吗?

Recently there was some controversy on Twitter from a translation of mine of a commentary by psychiatrist Allen Frances that questioned the statistical literacy of doctors. Not managing the available statistical information well would be, according to him, the cause of overdiagnosis and overtreatment.

One of the later comments expressed his discomfort with the previous assessment as if the translator of the same was a doctor level god and the rest a panda of illiterate statisticians. I apologized and tried to clarify the mistake that I apparently got when my apologies were accepted.
However I was left with a question to carry, if the practice of medicine is currently so extremely complex who would be today's god level doctor?

Some will answer that Dr. House, the one capable of solving any question helped by all the technology possible, others will answer with the names of famous super-specialists or some media doctor of those who appear on television. These weeks maybe some of you will remember Dr. Veronica Casado, recently awarded as the best family doctor in the world.

And it is really difficult to say what technical and human skills are essential given that regardless of what the curricula say patients seem to want different skills that do not always coincide with what the academic training says or the preferences of the doctor.

I am fortunate to know good doctors who stand out for different qualities. There are those of easy verb and stupendous communication skills, others with privileged and encyclopaedic minds, there are also those who are versatile and resolute, skilled with the scalpel or with the ability to see much more than is apparent. I know some with a fabulous clinical eye, with powerful statistical skills or with a deep reflective or analytical capacity.

However, it would be difficult for me to say who is the most complete or the only canon to imitate. In fact when I have had students or residents in my charge I have tried to offer them a good handful of examples so that they themselves could choose which referents could be of greater help to them.

What causes me the most pain is knowing that many excellent colleagues cannot do a better job because they are subjected to nonsensical pressures or because they belong to services or units that do not recognize their worth and condemn them to a charitable assistance activity that does not allow for research, sufficient training or minimum professional promotion.

What is clear to me is that the god-level doctor is not necessarily the most successful in the media, financially or professionally. As a village doctor I know firsthand how important it is to try to be diligent and worry as much as possible about the issues that come up every day. It may not be possible for us to be up to date in all matters or to have a complementary private activity that gives us abundant income, but we have at least the possibility of maintaining a dignified position and offering a conscientious service. Allow me to try, it is not in my objectives to become a god level doctor, but to be able to be a little more human, to attend the best I can to my patients and to help and inspire my colleagues as much as possible.

Hace poco hubo cierta polémica en Twitter a partir de una traducción mía de un comentario del psiquiatra Allen Frances que cuestionaba la alfabetización estadística de los médicos. No manejar bien la información estadística disponible sería según él causa de sobrediagnóstico y sobretratamiento.

Uno de los comentarios posteriores expresaba su malestar con la anterior valoración como si el traductor de la misma fuera un médico nivel dios y el resto una panda de iletrados estadísticos. Me disculpé y traté de aclarar el entuerto cosa que al parecer conseguí siendo mis disculpas aceptadas.
Sin embargo me quedé con una pregunta a cuestas, si el ejercicio de la medicina es actualmente tan sumamente complejo ¿quién sería hoy el médico nivel dios?

Alguno contestará que el doctor House, aquel capaz de resolver cualquier cuestión ayudado de toda la tecnología posible, otros contestarán con los nombres de superespecialistas célebres o  algún médico mediático de los que salen en televisión. Estas semanas quizá alguno se acuerde de la doctora Verónica Casado recientemente premiada como la mejor médica de familia del mundo.

Y es que es verdaderamente difícil decir qué competencias técnicas y humanas son imprescindibles dado que independientemente de lo que digan los planes de estudio los pacientes parecen desear habilidades diferentes que no siempre coinciden con lo que la formación académica dice o las preferencias del galeno.

Tengo la suerte de conocer buenos médicos que destacan por cualidades diferentes. Los hay de verbo fácil y estupendas dotes de comunicación, otros con privilegiadas y enciclopédicas mentes, también los hay polivalentes y resolutivos, hábiles con el bisturí o con la habilidad de ver mucho más de lo aparente. Conozco algunos con un ojo clínico fabuloso, con destrezas estadísticas potentes o con una profunda capacidad reflexiva o analítica.

Sin embargo me costaría decir quién es el más completo o el único canon a imitar. De hecho cuando he tenido estudiantes o residentes a mi cargo he intentado ofrecerles un buen puñado de ejemplos para que ellos mismos eligieran qué referentes les pudieran servir de mayor ayuda.

Lo que más dolor me produce es saber que muchos excelentes compañeros no pueden desarrollar una mejor labor al estar sometidos a presiones asistenciales disparatadas o pertenecer a servicios o unidades que no reconocen su valía y les condenan a una actividad asistencial de beneficencia que no permite investigación, formación suficiente o promoción profesional mínima.

Lo que tengo claro es que el médico nivel dios no es necesariamente el que tiene más éxito mediático, económico o profesional. Como médico de pueblo conozco de primera mano lo importante que es tratar de ser diligente y preocuparse todo lo posible por las cuestiones que cada día llegan a consulta. Quizá  a los médicos de a pie no nos saquen jamás por televisión ni nos den galardones de prestigio, quizá no nos sea posible estar actualizados en todas las materias ni tener una actividad privada complementaria que nos dé ingresos abundantes pero tenemos al menos la posibilidad de mantener una posición digna y ofrecer un servicio esmerado. Permítanme intentarlo, no está en mis objetivos llegar a ser un médico nivel dios, pero sí llegar a ser capaz de ser un poco más humano, atender lo mejor que pueda a mis pacientes y ayudar e inspirar en lo posible a mis colegas.


最近在Twitter上出现了一些争议,这些争议来自于精神病学家艾伦·弗朗西斯(Allen Frances)的一篇评论的翻译,他质疑医生的统计素养。他认为,不能很好地管理现有的统计信息是过度诊断和过度治疗的原因。


有些人会回答豪斯博士,一个能够解决所有可能的技术帮助的任何问题的博士,其他人会回答那些出现在电视上的著名超级专家或媒体医生的名字。这几周也许你们中的一些人会记得Veronica Casado博士,她最近被评为世界上最好的家庭医生。






viernes, 30 de noviembre de 2018

Relato: un duelo diferente. A different mourning. 不同的哀悼

No one had prepared her for that. It was not enough to be a beloved daughter in her family, to be an independent and capable professional, to be loved and desired. She burned in pain and nobody seemed to be sorry for her loss, even more she felt strange about herself for embodying such a great sorrow. But she could not help it. She had never experienced such a tear. She wept until she was dry, and yet she continued to miss terribly the being who had come closest to his soul without even uttering a word. Rest in peace his vitality, his joy, and his barking.

Nadie la había preparado para aquello. No bastó ser una hija querida en su familia, ser una profesional independiente y capaz, ser amada y deseada. Ardía en dolor y nadie parecía acompañarla en el sentimiento, más aún se sentía extraña de sí misma por encarnar una pena tan grande. Pero no lo podía evitar. Jamás había experimentado un desgarro así. Lloró hasta quedar seca y aun así seguía echando terriblemente de menos al ser que más se había acercado a su alma sin ni siquiera pronunciar una palabra. Descansen en paz su vitalidad, alegría y sus ladridos.



miércoles, 28 de noviembre de 2018

La disrupción tecnológica en el mundo de la salud. Technological disruption in health. 卫生技术中断

We all talk about the technological revolution being witness about how it is transforming our environment. First there were the travel agencies, then the taxis , later the tourist apartments rental, o online shopping, online education...

However, one question remains to be answered: how will health disruption affect health systems and their professionals and users?

From my point of view we can know something: the change will be progressive and will come from the successive implementation of technologies that provide advances in different aspects of clinical practice, management and organization of resources. We also know that health systems are huge organisations with high inertia and that health professionals tend to have a conservative profile when it comes to incorporating new technologies. Before we adopt them we need to have scientific evidence that is both useful and beneficial to the patient and society. The problem is that scientific evidence is costly and very slow. The average time for a new molecule to become an accepted drug is about ten years, which is unreasonable for products and services in the digital sphere.

Perhaps it can be said that the disruption of healthcare technology began a few decades ago with the introduction of electronic medical record systems that allowed health services to begin to be digitised. The growing volumes of data favoured the creation of information and management systems with which to get to know what was being done and establish roadmaps towards the organisation's objectives.

 At present, there is a lot of recorded information that is not yielded and a lot of free text that remains qualitative and unusable. What will happen when there are semantic algorithms that can quantify both the information written in history and the information spoken in consultation?

Another advance front will come from the 5G mobile telephony technology that will generalize immersive virtual reality scenarios that will allow health professionals and patients to interact remotely in high quality teleconsultations. It will also be possible to interact with bots or artificial avatars that will allow increasingly purified degrees of conversation.

The advances in wereables will also allow an increasing number of variables to be recorded: temperature, heart rate, blood pressure, arterial oxygen saturation, physical activity, sleep... which, when added to the facial analyses, can make inferences in emotional states, quantification of pain and functional impotence and many other possibilities.

With this amount of information it will be necessary to create personal artificial intelligence units to guard, analyse and manage all the biometric data that each individual produces, connected in turn to those of their responsible health professionals who will look after them. Just as the progressive introduction of autonomous cars will completely modify mobility as we now know it, the implementation of personal health assistants will do the same with the provision of health services.

The revolution will be led by the citizens themselves by having better technological services that will progressively generate more biometric information. They will know how they sleep, how they move and how they should move, they will know their degrees of cardiovascular risk, they will detect early arrhythmias, hypertensions and diabetes, they will have alerts of possible incipient pathology... all of which will produce a foreseeable exponential increase in the need for health services to check or act on the data presented. Against all odds it will not be the chronically and complex patients who end up dismantling the current health systems, it will be the healthy citizens eager to enjoy better health.

The hypothesis presented here attempts to help generate a global reflection in health professionals and at the social level. Given that it is the advances and proposals of the market, led by the increasingly powerful technological companies, that seem to be taking the initiative to develop knowledge societies, what role should professionals play with technical knowledge?, what courses of action would produce more social benefit?, will they coincide with those that produce more personal benefit?

It would seem clever for health professionals to play an active role in the design and development of the new tools and the new digital architectures that will be built. The conversation with computer engineers, developers and designers should include healthcare professionals, patients and managers. In order to be able to create social value, it is intelligent for us to add to the strength of the market itself a plus of collective intelligence based on the best possible scientific evidence and on values such as justice and social solidarity. It is true that everything in health is going to change, but it is also possible to work together so that this change would be oriented towards an scenario that benefits us most as a society.

 Avatar creado digitalmente

Todos hablamos de la revolución tecnológica y somos testigos de cómo está transformando nuestro entorno. Primero fueron las agencias de viaje, luego los taxis y el alquiler de pisos turísticos, las compras online, la educación a distancia...

Sin embargo una pregunta queda por responder: ¿cómo afectará la disrupción sanitaria a los sistemas sanitarios y a sus profesionales y usuarios?

Desde mi punto de vista algo podemos saber, por ejemplo que el cambio será progresivo y vendrá de la mano de la sucesiva implementación de tecnologías que provean avances en distintos aspecto de la práctica clínica, la gestión y la organización de recursos. También sabemos que los sistemas sanitarios son enormes organizaciones con grades inercias y que los profesionales sanitarios solemos tener un perfil conservador a la hora de incorporar nuevas tecnologías. Antes de adoptarlas necesitamos disponer de  pruebas científicas que sean útiles a la par que beneficiosas para el paciente y la sociedad. El problema reside en que la evidencia científica es costosa y muy lenta. El tiempo medio para que una nueva molécula se constituya en fármaco aceptado es de diez años, plazo inasumible para los productos y servicios de la esfera digital.

Quizá se pueda decir que la disrupción tecnológica sanitaria comenzó hace unas décadas con la instauración de los sistemas de historia clínica electrónica que permitieron empezar a digitalizar la prestación de servicios. Los crecientes volúmenes de datos favorecieron la creación de sistemas de información y de gestión con los que conseguir saber qué se estaba haciendo y establecer hojas de rutas hacia objetivos de la organización.

 En el momento actual hay mucha información registrada a la que no se saca un rendimiento y otra mucha en texto libre que sigue siendo cualitativa y no es susceptible de utilizar. ¿Qué pasará cuando haya algoritmos semánticos que puedan cuantificar tanto la información escrita en la historia como la hablada en consulta?

Otro frente de avance vendrá de la mano de la tecnología 5G de telefonía movil que generalizarán los escenarios de realidad virtual inmersiva que permitirán interactuar a profesionales sanitarios y pacientes a distancia en teleconsultas de alta calidad. Así mismo será posible interactuar con bots o avatares artificiales que permitirán grados cada vez más depurados de conversación.

Los avances en wereables permitirán a su vez registrar un número creciente de variables: temperatura, ritmo cardiaco, tensión arterial, saturación arterial de oxígeno, actividad física, sueño... que cuando añadan los análisis faciales podrán hacer inferencias en estados emocionales, cuantificación de dolor e impotencia funcional y otras muchas posibilidades.

Con tal cantidad de información será necesario crear unidades de inteligencia artificial personales que custodien, analicen y gestionen todos los datos biométricos que cada individuo produzca conectadas a su vez a las de sus profesionales de salud responsables que velarán por ellas. Así como la progresiva instauración de los coches autónomos modificará completamente la movilidad tal y como ahora la conocemos, la implementación de asistentes personales de salud harán lo mismo con la prestación de servicios sanitarios.

La revolución será liderada por los propios ciudadanos al disponer de mejores servicios tecnológicos que progresivamente irán generando más información biométrica. Sabrán cómo duermen, cómo se mueven y cómo deberían moverse, sabrán sus grados de riesgo cardiovascular, detectarán de forma precoz arritmias, hipertensiones y diabetes, tendrán alertas de posible patología incipiente... todo lo cual producirá un previsible aumento exponencial de la necesidad de servicios sanitarios que chequeen, comprueben o actúen ante los datos presentados. Contra todo pronóstico no serán los enfermos crónicos y complejos los que terminen desmontando los actuales sistemas sanitarios, serán los ciudadanos sanos deseosos de disfrutar de una mejor salud.

La hipótesis presentada trata de servir de ayuda para generar en un primer momento una reflexión global en los profesionales de la salud y en un segundo a nivel social. Dado que son los avances y propuestas del mercado, liderado por las cada vez más poderosas compañías tecnológicas, las que parece que están llevando la iniciativa de desarrollo de las sociedades del conocimiento, ¿qué papel deberían jugar los profesionales con conocimiento técnico?, ¿qué cursos de acción producirían más beneficio social?, ¿coincidirán con los que produzcan más beneficio personal?

Parecería sensato que los profesionales de la salud tuvieran un rol activo en el diseño y desarrollo de las nuevas herramientas y en las nuevas arquitecturas digitales que se irán construyendo. La conversación con ingenieros informáticos, desarrolladores y diseñadores debería incluir a sanitarios, pacientes y gestores. Para poder crear valor social es inteligente que a la propia fuerza del mercado le añadamos un plus de inteligencia colectiva basada en la mejor evidencia científica posible y en valores como la justicia y la solidaridad social. Es verdad que todo en salud va a cambiar pero también lo es que es posible trabajar juntos para que dicho cambio se oriente hacia el escenario que como sociedad más nos beneficie.













Este artículo se publica simultáneamente en el blog:

viernes, 23 de noviembre de 2018

Mi médico es un Bot. My doctor is a Bot.

The great sanitary disruption is just around the corner. Specifically in China which is becoming the new world leader in innovation by leaps and bounds.

New health models are being created with non-human services in which people will interact with bots fed by artificial intelligence that will be applied to:

1. Administrative and appointment services.
2. Nursing services.
3. Medical services.

The market in China is enormous with large masses of rural population or in cities without sufficient health services. Providing automated solutions and ehealth products is therefore an obvious and very profitable need.

Money has started to move. Everything else will follow.


La gran disrupción sanitaria está a la vuelta de la esquina. Concretamente en China que se está convirtiendo en el nuevo líder mundial en innovación a pasos agigantados.

Se están creando modelos sanitarios con servicios no humanos en los que se interacionará con bots alimentados por inteligencia artificial que se aplicarán a:

1. Servicios administrativos y de cita.
2. Servicios de enfermería.
3. Servicios médicos.

El mercado en China es enorme existiendo grandes masas de población rural o en ciudades sin suficientes servicios sanitarios. Proveer soluciones y productos automatizados es pues una necesidad evidente y muy rentable.

El dinero ha empezado a moverse. Todo lo demás vendrá detrás.


sábado, 17 de noviembre de 2018

Digitalización de la medicina. Digitization of medicine

One of the questions I am asked the most when I explain the changes that the Internet and the current technological revolution are producing in the health world is: Is it worth it for me?

That is why I continue working to try to explain what the Tsunami of changes that our society is undergoing and that health professionals do not fully understand given the complexity of current health systems, hyper-regulated and little given to structural innovation.

I have prepared a presentation to support an exposition in this sense. It is basically visual, if someone wanted more information I refer you to my blog's tags: web 2.0, social media, social networks of this blog.

Una de las preguntas que más me hacen cuando expongo los cambios que Internet y la revolución tecnológica actual están produciendo en el mundo sanitario es: ¿me merece la pena?

Por eso sigo trabajando para tratar de explicar en qué consiste el Tsunami de cambios que nuestra sociedad experimenta y que los profesionales de la salud no terminamos de entender dada la complejidad de los actuales sistemas sanitarios, hiperregulados y poco dados a la innovación estructural.

He preparado una presentación para apoyar una exposición en este sentido. Es básicamente visual si alguien deseara más información les remito a las etiquetas web social, social media, redes sociales de este blog.

jueves, 15 de noviembre de 2018

¿Es seguro tomar nolotil? Is it safe to use nolotil painkiller?

The Spanish Ministry of Health has launched a precautionary warning with the use of Nolotil (Metamizole) at the behest of the British National Health Service which detected ten cases of serious reactions in English tourists who took this medicine in Spain.

1. Nolotil (Magnesium Metamizole) is a painkiller widely used in Spain and Latin America. It has good analgesic power.

2. In several countries it is prohibited due to the risk of serious blood reactions (loss of white blood cells). These reactions are rare.

3. It seems that in the Spanish population the serious reactions are less frequent.

Is it safe to take nolotil?

We will answer that like any medicine:

1. It should be used with caution, the shortest possible time at the lowest possible dose and if possible under the supervision of your doctor.

2. It is reasonable to avoid it in northern Europe people and in the elderly or frail people in whom it is suspected to be dangerous.

El Ministerio de Sanidad español ha lanzado un aviso de precaución con el uso del Nolotil (Metamizol) a instancias del Servicio Nacional de Salud británico que detectó diez casos de reacciones graves en turistas ingleses que tomaron ese medicamento en España.

1. El Nolotil (Metamizol Magnésico) es un fármaco contra el dolor muy utilizado en España y latinoamérica. Tiene buena potencia analgésica.

2. En varios países está prohibido por el riesgo de reacciones sanguíneas graves (pérdida de glóbulos blancos). Estas reacciones son poco frecuentes.

3. Parece que en población española las reacciones graves son menos frecuentes.

Ante estos datos ¿es seguro tomar nolotil?

Responderemos que como todo medicamento:

1. Ha de ser usado con precaución, el mínimo tiempo posible a la menor dosis posible y si es posible bajo supervisión de su médico.

2. Es razonable evitarlo en personas del norte de Europa y en ancianos o personas frágiles en los que se sospeche pueda ser peligroso.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Una década de médico en redes sociales. A decade as a doctor on social networks

 When I decided to start writing a blog as a practicing doctor in April 2008, a huge impulse to get out of the practice pushed me. I was aware then, as I am now, that it is no longer possible to maintain the same professional role as if nothing had changed. Jumping into the public arena that the Internet has opened is not an option in a society that has left behind its industrial base to settle into something as liquid as knowledge. By the mere fact of using mobile phones, search engines, apps and social networks we are already participating in this new place that is both market. If we choose to do it in a passive way this way the network will treat us. If, on the other hand, we risk producing content of any kind, the network will multiply it and spread it in a way that we will never be able to imitate. In both cases the price is high: our privacy.

In all these years I have had the option of sharing countless ideas, reflections, scientific evidence, narratives and poems... that have opened the door to conversations, people, groups and possibilities. With a few exceptions (giving a talk or conference), I have not earned any money with it, but I have to admit that the return on investment has come about in ways that are usually unsuspected. I have been able to talk to many journalists, collaborate in various media, get to know ideas, forums and remarkable people. I also participated in courses, talks and workshops in which I shared concerns, visions and possibilities. In the end, I was able to confirm once again that adage that says "there are many worlds but they are in this one". 

Was it worth it? The answer would imply a value judgment, and I don't really want to go to trial. What I can say is that the scales ended up equal. In one side there are many hours of reflection, writing, creativity and work. Of effort, constancy, attention and study. In the other to have been able to meet and learn from valuable people, to have written books, produced documentaries and videos, collaborated in interesting innovative projects, to promote scientific conferences without external sponsors... In short, I believe that I achieved what I originally intended, to get out of the consultation. And in doing so I found countless health professionals of different profiles and a society increasingly concerned about their health and their difficulties in dealing with the difficulty and disease.

Networks have changed a lot in this decade. It is more and more difficult to participate in conversations with people outside our circles of acquaintances or our ideas or interests. Almost all of us tend to relate to relatives and friends of our rope, with similar characteristics, pairs and ideology. In my assessment we have lost a lot with this tendency. 

Tension, trolls and insults have increased. When I had to suffer it, I admit that I was amazed to see how easily people who I considered serious and formed threw stones easily at facts that they judged terrible without having the data in hand. And many social networks are designed like the Roman circus in which it was enough to raise your thumb or lower it to decide the fate of those who fought in the coso for their lives. The networks end up defining us, can bring out the best in us and also the worst.

Health professionals will never be able to compete with youtubers, celebrities, postín journalists and tertullians. Our social leadership functionality is based on the great capacity for service that we deploy rather than on the visibility of our opinions on health. Very few manage to do activities of diffusion, scientific divulgation or health education  in radio, written press, television or Internet. Having participated in some of them I know well the work and effort behind them, so I admire and value each time that a colleague comes to the fore defending a health message that deserves it.

It is clear to me that health disclosure is a teamwork that is built with the bricks that each individual slowly contributes to a structure that he cannot see but that he intuits is greater than himself. A work that comes from afar and that will not be exhausted in us.

Of those hundreds of spanish health professionals who ten years ago constituted the health blogosphere, there were few of us left. The vast majority got tired, changed their interests or simply stopped talking. Many blogs stopped sharing content and many profiles on Twitter and other networks were silenced forever. At the same time, there were countless voyeurs who, without participating, followed the evolution of the former, a role that is fundamental in any self-respecting virtual social network. And perhaps the challenge is still here, in the ability to increase communication by making those who remain silent at their tables dare to go out and dance in the midst of the dance floor. The result has been an incomplete generational change because although there are new actors producing content, the level of conversations has not managed to emulate that of those pioneers who considered equals the physiotherapists, nurses, psychologists or doctors who spoke of health along with them. Losing the added value that the network brought with these conversations, it is common that many people value negatively a source that instead of quality information pours more and more background noise.

I do not consider myself an example for anyone but a lucky person. I can say without embarrassment that you have at your disposal  thousands of pages of a blog that is still alive, hundreds of videos, several collaborative projects, the documentary Six Minutes and the book Diary of a barefoot doctor. All my public presentations are accessible via the Internet and the articles I have published in scientific journals or other blogs as well. It's not that all this is very valuable, I'm just throwing away the little merit of having shared it. What you want to do with it is no longer up to me, but as a doctor I couldn't help but choose a path that tried to seek the social good both inside and outside the clinical practice. I intuit that if a significant number of health professional ever dared to emulate it, there would be a significant change. For now we will have to wait.

Cuando decidí comenzar a escribir en abril de 2008 un blog como médico en ejercicio un enorme impulso a salir de la consulta me empujaba. Era consciente entonces, como lo soy ahora, de que no es posible seguir manteniendo el mismo rol profesional como sin nada hubiera cambiado. Saltar a la arena pública que Internet ha abierto no es una opción en una sociedad que ha dejado atrás su base industrial para asentarse en algo tan líquido como el conocimiento. Por el mero hecho de usar móviles, buscadores, aplicaciones y redes sociales ya estamos participando en esta nueva plaza que es a la vez mercado. Si elegimos hacerlo de forma pasiva así nos tratará la red. Si por el contrario nos arriesgamos a producir contenido de cualquier tipo la red lo multiplicará y difundirá de una forma que nosotros no seremos capaces de imitar jamás. En ambos casos el precio es alto: nuestra privacidad.

En todos estos años he tenido la opción de compartir incontables ideas, reflexiones, evidencias científicas, narraciones y poesías... que me han abierto la puerta a conversaciones, personas, grupos y posibilidades. Salvo excepciones (dar alguna charla o conferencia) no he ganado dinero con ello pero he de reconocer que el retorno de la inversión se ha presentado por cauces habitualmente insospechados. He podido hablar con muchos periodistas, colaborar en medios diversos, conocer ideas, foros y personas notables. También participar en cursos, charlas y talleres en los que he compartido inquietudes, visiones y posibilidades. Al final he vuelto a constatar aquel adagio que reza "hay muchos mundos pero están en este". 

¿Mereció la pena? La respuesta implicaría un juicio de valor y no me apetece mucho someterme a juicio. Lo que sí puedo decir es que los platillos de la balanza acabaron igualados. En uno hay muchas horas de reflexión, escritura, creatividad y trabajo. De esfuerzo, constancia, atención y estudio. En el otro haber podido conocer y aprender de personas valiosas, haber escrito libros, producido documentales y vídeos, colaborado en interesantes proyectos innovadores, impulsar jornadas científicas sin patrocinadores externos... En definitiva creo que conseguí lo que en un principio me propuse, salir de la consulta. Y al hacerlo me encontré con incontables profesionales de la salud de diferente perfil y con una sociedad cada vez más preocupada por su salud y sus dificultades para manejar la dificultad y la enfermedad.

Las redes han cambiado mucho en esta década. Cada vez es más difícil participar en conversaciones con personas ajenas a nuestros círculos de conocidos o a nuestras ideas o intereses. Casi todos tendemos a relacionarnos con familiares y amigos de nuestra cuerda, con características parejas e ideología parecida. En mi valoración hemos perdido mucho con esta tendencia. 

Ha aumentado la crispación, los trols y las injurias. Cuando me ha tocado sufrirlo reconozco que me causó estupor ver con qué facilidad personas que consideraba serias y formadas lanzaban piedras sin pudor ante hechos que juzgaban terribles sin tener los datos en la mano. Y es que muchas redes sociales están diseñadas como el circo romano en el que bastaba levantar el pulgar o bajarlo para decidir la suerte de los que en el coso luchaban por su vida. Las redes acaban definiéndonos pueden sacar lo mejor de nosotros y también lo peor.

Los profesionales de la salud jamás podremos competir con youtubers, famosos, periodistas de postín y tertulianos. Nuestra funcionalidad de liderazgo social se basa en la gran capacidad de servicio que desplegamos más que en la visibilidad de nuestras opiniones en salud. Muy pocos consiguen hacer actividades de difusión, divulgación científica o educación para la salud en radio, prensa escrita, televisión o Internet. Al haber participado en algunas de ellas sé bien el trabajo y esfuerzo que hay detrás, por eso admiro y valoro cada ocasión en la que algún compañero o compañera salen a la palestra defendiendo un mensaje de salud que lo merece.

Tengo claro que es un trabajo en equipo que se construye con los ladrillos que cada individuo aporta lentamente a una estructura que no puede ver pero que intuye mayor que él mismo. Un trabajo que viene de lejos y que no se agotará en nosotros.

De aquella centena de profesionales de la salud que hace diez años constituimos la blogosfera sanitaria quedamos pocos. La gran mayoría se cansó, cambió sus intereses o simplemente dejó de conversar. Muchos blogs dejaron de compartir contenido y muchos perfiles de Twitter y otras redes enmudecieron para siempre. A su vez lo hicieron incontables mirones que sin participar seguían las evoluciones de los primeros, rol que es fundamental en toda red social virtual que se precie. Y es que quizá el reto siga estando aquí, en la capacidad de incrementar la comunicación haciendo que los que se mantienen callados en sus mesas se atrevan a salir a bailar a la pista. La resultante ha sido un cambio generacional incompleto pues aunque hay nuevos actores produciendo contenido, el nivel de conversaciones no ha conseguido emular el de aquellos pioneros que consideraban iguales a los fisioterapeutas, enfermeras, psicólogos o médicas que hablaban de salud junto con que ellos. Al perder el valor añadido que aportaba la red con estas conversaciones es común que muchos valoren negativamente una fuente que en lugar de información de calidad cada vez vierte más ruido de fondo.

No me considero un ejemplo para nadie pero sí una persona afortunada. Puedo decir sin avergonzarme que tienen a su disposición las miles de páginas de un blog que sigue vivo, cientos de vídeos, varios proyectos colaborativos, el documental seis minutos y el libro Diario de un médico descalzo. Todas mis presentaciones públicas son accesibles por Internet y los artículos que he publicado en revistas científicas o en otros blogs también. No es que todo esto sea muy valioso, tan solo me arrojo el pequeño mérito de haberlo compartido. Lo que quieran hacer con ello ya no depende de mi, pero como médico no he podido evitar elegir un camino que tratase de buscar el bien social tanto dentro como fuera de la consulta. Intuyo que si alguna vez un número significativo de sanitarios se atreviese a emularlo se produciría un cambio significativo. De momento tendremos que esperar.